Albeniz, Issac

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Verdadero niño prodigio, la extraordinaria precocidad del talento musical  de Issac Albeniz la descubrio su hermana Ermestina cuando observo   que Issac, de poco mas de un año de edad, aconpasaba perfectamente con movimientos de cabeza los sones militares que llegaban desde el cuartel situado en frente de su casa en Barcelona.

Al ver el exito que los conciertos del pequeño despertaban, el padre decidio enviarlo a estudiar a Paris acompañado de su madre y de una de sus hermanas, con una carta de recomendacion dirigida a Marmontel, el mas distinguido profesor de piano de la capital francesa.

Despues de frutrada su intentona ( fue rechazado  por el Conservario de Paris por ser muy joven), Albeniz volvio a Barcelona, donde prosiguio su formacion musical.

Pero su inquieta y viva inteligencia le hizo manifestar un gran afan  de aventuras.

Este mismo año su padre fue nombrado para ocupar un cargo en la administracion aduanera de la Habana.

A pesar de ello consiguio reunir el dinero para volver a Europa y continuar su interrunpida formacion, ya que no queria convertirse en un mero exhibicionista de feria.

Apenas cumplidos los dieciocho años y " cansado de esta vida sedentaria", decidio ir a Budapest para conocer a Frant Liszt y recibir sus enseñanzas.

Dueño ya de una depurada tecnica pianistica, Albeniz realizo una serie de triunfales giras por Europa y Latinoamerica.

A finales de 1885, los Albeniz fijaron su residencia en Madrid, aunque Issac viajaba constantemente, dando conciertos por toda Europa.

En 1906, muy quebrantada ya su salud por una enfermedad renal cronica a la que se sumo una lesion cardiaca, se fue a vivir cerca de Niza donde compuso, durante dos intensos años de trabajo, la que seria su obra maestra: La suite Iberia, monumental fresco de las nacionalidades  que conponen la geografia española.

ES sorprendente la insistencia de Albeniz de componer musica para el teatro a pesar del escaso exito que obtuvo con ella, y resulta tambien asonbroso el abandono y olvido que a afectado a esta parte de su produccion.

Cabe lamentar la escasa difusion que han tenido las canciones de Albeniz.

Dentro de la obra de Albeniz dedicada a la orquesta,  hay que destacar catalonia, numero inicial de una suite que no llego a terminar.

No es novedad hablar de la rotunda predilecion de Albeniz por el piano, con el que expreso su mas profundo pensamiento musical.

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