Una cosa rara
Ópera en dos actos,
con música de Vicente Martín i Soler (1754 -1806) y libreto de
Lorenzo da Ponte. Se estrenó en Viena en noviembre de 1786,
constituyendo un éxito clamoroso., hasta el punto de que un tema
de la obra fue recogido por Mozart en el último acto de su Don
Giovanni.
Personajes
| ISABEL JUAN CORRADO LILLA GHITA LUBINO TITA LISARGO |
Reina de España Príncipe, Hijo de Isabel Escudero Mayor Campesina Campesina Campesino, Prometido de Lilla Campesino, Prometido de Ghita Comendador, Hermano de Ghita |
Soprano Tenor Bajo Soprano Soprano Barítono Tenor Bajo |
La acción se desarrolla en un pueblo de Sierra Morena (España), a finales del siglo XV.
ACTO
I.- Al empezar la
acción, la Reina viene de una cacería y saluda a los campesinos.
Muestra inquietud por su hijo, el Príncipe, que llega en este
momento ('Perche mai nel sen"). Irrumpe una joven que pide
socorro a la Reina. Y le explica que se llama Lilla y que ama al
pastor Lubino, pero que su hermano, Tita , la quiere casar con el
Comendador del pueblo. Por esta razón ha huido de su casa. La
Reina la tranquiliza ("Calma l'affano"), la confía a
su escudero Corrado y se retira, acompañada por la gente del
pueblo. El Príncipe, seducido por la belleza de Lilia, siente
envidia del encargo que su madre le ha hecho a Corrado y tantea
la disposición de la joven. Esta resiste el asedio e insiste en
su amor por Lubino. Al salir, escoltada por Corrado, el Príncipe
pondera la belleza de Lilla ("Più bianca di giglio").
Entra Tita, el hermano de Lilla; viene peleándose con su
prometida Ghita ("Un briccone senza core") Los
interrumpe Lisargo, el Comendador, hermano de Ghita y candidato a
la mano de Lilla. De repente, aparece Lubino, que viene en busca
de su amada ("Lilla bella dove sei"). Al ver a los
presentes, pregunta dónde está Lilla. Tita reconoce que la ha
encerrado y Lubino fuerza la puerta de la casa para rescatarla.
Ante esta violencia, el Comendador hace esconder a Tita y a Ghita
y va a buscar ayuda ("Or se pericolo"). Lubino, que no
ha encontrado a su amada en la casa, se pregunta estrañado por
lo que ha podido suceder. Al ver el velo de Lilla cerca del balcón,
comprende que ésta ha huido y se inquieta por ella. Promete
vengarse, si le ha sucedido algún mal ("Vo'da l'infami
viscere"). Descubre a Tita escondido y arremete contra él,
pero Ghita intenta calmarlo, en el momento en que llegan el
Comendador y sus hombres, que se lo llevan detenido. De nuevo
solos, Tita y Ghita, ésta le recrimina por no permitir la boda
Lilla y de Lubino e intenta enternecerlo ("Purchè tu m'ami").
Tita reconoce que, a pesar de las apariencias las mujeres
consiguen todo lo que se proponen ("In quegli anni in cui
solea").
Ghita llega a la residencia de la Reina donde se ha refugiado
Lilla. Esta la recibe con hostilidad y la acusa de ser cómplice
de Tita y del Comendador. Discuten ("Dirò che perfida")
hasta que son interrumpidas por la Reina, que las ha observado
escondida ( "Cosa veggio, cosa sento") La soberana
consigue la reconciliación y envía a Ghita a buscar a Tita y al
Comendador. Lilla, sola, piensa en su amor ("Dolce mi parve
un di") pero aparece Corrado, que le habla del amor del Príncipe.
Este llega e insiste en sus pretensiones, le ofrece presentes y
le hace todo tipo de promesas. Lubino, que se ha escapado, los
interrumpe ("Traditori invan sperate"), pero Lilla se
esconde. Lubino, que ignora las intenciones del Príncipe le pide
ayuda y acusa al Comendador de todos sus males. La aparición de
la Reina ("Che fa il caro figlio") hace que el
enamorado renueve su petición. Llegan también Ghita yTita, que
reconoce su error. La Reina ordena que dejen libre a Lubino. Y
Lilla, saliendo de su escondite, pide liberarlo ella misma.
Lubino teme que Lilla lo haya traicionado. Corrado certifica la
honestidad de la joven. Finalmente la Reina decide que las dos
parejas se casen, perdona al Comendador e invita a todos a
compartir la alegría ("Oh quanto un si bel giubilo")
ACTO II.- La
misma tarde, Lubino y Tita van a comprar unos regalos para sus
prometidas ("Andiam caro Tita"). Llegan éstas y, al
quedar solas, Ghita intenta convencer a Lilla para que finja
ceder a las pretensiones del Príncipe, a fin de conseguir
presentes. Ante la actitud escandalizada de Lilla, Ghita le
pondera los beneficios que podría sacar actuando así ("Colla
flemma che tu vedi"). Lilla se va. Llega Corrado, que
insiste para que Ghita influya en su amiga. Lo hace con tanto
ardor que ésta le pregunta si no estará enamorado también él
de Lilla. Corrado lo niega apelando a su edad ("Osserva
questo crine"). Llegan la Reina y el Príncipe. Ella está
preocupada por la melancolía de su hijo, que le pide permiso
para asistir a las bodas, que se celebrarán esta misma noche.
Entran los campesinos, dirigidos por el Comendador, para hacer
unos obsequios a la soberana ("Di campagne, di montgne").
La Reina los agradece complacida y los cede a las novias.
Reflexiona sobre la plácida vida rural ("Ah, perchè formar
non lice") y se aleja. El Príncipe se lamenta de la
resistencia de Lilla a Corrado, que le da esperanzas y lo insta a
no cejar. El Príncipe duda ("Seguir degg'io che fugue?")
Oscurece y Lilla y Ghita se inquieran por la tardanza de sus
enamorados. Ven venir a unos campesinos que vuelven del campo y
les preguntan si los han visto ("Villanelle che volgete").
Entran el Príncipe y Corrado y, en la oscuridad, las jóvenes
los toman por sus prometidos ("Dammi la cara mano").
Pronto descubren el equívoco. En este momento llegan los jóvenes,
que las encuentran acompañadas. Ellas quieren convencerlos de
que se trata de unos campesinos, pero sus prometidos, llenos de
sospechas, se las llevan. Al quedar solo, el Príncipe lamenta su
amor contrariado ("Perchè farla, eterni Dei").
Preparados para la cena, Lubino y Tita comentan sus sospechas. En
cuanto entran las jóvenes, Tita las interroga con dureza. Ghita,
airada, le responde con una bofetada y lo deja confuso e
indignado ("Ah mal haya quella mano"). Lubino también
afea el comportamiento dudoso de Lilla, que se queja amargamente
de sus sospechas ("Consola le pene") Hechas las paces,
se disponen a cenar, pero en este momento se oye la serenata del
Príncipe ("Non farmi più languire") y el ruido de
unas piedras que alguien tira contra la puerta. Los jóvenes se
arman dispuestos a acabar con el intruso. Ellas los siguen. Fuera.
el Príncipe y sus acompañantes ven salir a los dos jóvenes. El
Comendador para no comprometer al Príncipe se descubre. Llegan
las muchachas y el Príncipe, para evitar la llegada de más
gente, hace disparar una pistola. Lubino y Tita atacan, sus
prometidas los ayudan. El Príncipe se ve forzado a descubrirse y
para la batalla. Los intrusos se retiran.Tita no se tranquiliza y
se aleja furioso seguido por Ghita Lilia y Lubino se quedan
discutiendo pero pronto se reconcilian ("Pace mio caro sposo")
Vuelve Ghita, perseguida por Tita, que ha descubierto los regalos
que ella había aceptado como pago por sus buenos oficios. Lilla
se lleva a su amiga. Tita intenta despertar de nuevo, las
sospechas de Lubino. Este, ahora, ya está seguro de la fidelidad
de Lilla. Si alguna prueba le demostrara lo contrario probocaría
un estropicio ("Costume, genio, amore") Tita le
convence para ir a solicitar justicia a la Reina.
Al clarear el día, los campesinos acompañados por el Comendador
celebran la cacería que va a comenzar ("Su, su cacciatori").
La Reina ya está preparada, el Principe y Corrado le piden
permiso para ir con ella. La Reina acepta pero llegan Lubino y
Tita a exponer sus quejas ("Compatite o gran Regina").
Le muestran los regalos que ha recibido Ghita y quieren aclarar
quién ha intentado seducir a sus novias. El Príncipe pide a
Corrado que no lo descubra y éste se presenta como culpable. La
Reina lo destituye y exilia. El Príncipe sufre remordimientos.
Entre las jóvenes que agradecen a la Reina haber restablecido su
honor ("Viva, viva la Regina"). Le piden que vuelva a
visitarlos pronto y le ofrecen unas seguidillas ("Quando l'alba
nascente"). La Reina vuelve a Ea cacería con su séquito,
entre muestras de júbilo.
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