Don Pasquale
Esta obra de Gaetano Donizetti (1797-1848) está considerada como la última de las grandes óperas bufas italianas, aunque el género hacía tiempo que había desaparecido.El libreto es del propio compositor y de Michele Accursi, pseudónimo de Giovanni Ruffini. Está basado en el libreto de la ópera Ser Marco Antonio que Angelo Anelli escribiera para el compositor Stefano Pavesi. El estreno, un rotundo éxito, tuvo lugar el 3 de enero de 1843 en el Teatro de los Italianos de París. En España se estrenó en el Teatro de la Cruz, en Madrid, el 4 de enero de 1845
Personajes
| DON PASQUALE DR MALATESTA ERNESTO NORINA NOTARIO |
Rico Solterón Amigo de don Pasquale Sobrino de Don Pasquale Joven Viuda Notario |
Bajo Barítono Tenor Soprano Bajo |
La acción se desarrolla en Roma durante la primera mitad del siglo XIX.
ACTO I, Cuadro I.- La acción transcurre en
Roma, en los años ya avanzados del siglo XVIII Don Pasquale, un
viejo peluca, está impaciente en su alcoba esperando la llegada
del dottor Malatesta. Éste, en efecto, entra con la noticia de
que ya ha encontrado la esposa ideal para el viejo: su propia
hermana, Sofronia Malatesta, residente en un convento y alejada
de toda malicia y malas costumbres del momento actual. Pasquale
está encantado, porque ahora podrá desheredar a su desobediente
sobrino, que no ha querido casarse al gusto del viejo.
En cuanto se va el doctor a buscar a la novia, don Pasquale
aborda a Ernesto (que es un chico a la moda: lee libros de poesía
y no está muy atento a las manías del viejo) y después de
ofrecerle por última vez una esposa rica y hermosa, declara que
lo echa de casa por insistir en casarse con esa viuda pobretona
que atiende por Norina. Ernesto no sabe si reír o preocuparse de
veras y recomienda al viejo que, al menos, consulte primero al médico
Malatesta, que Ernesto tiene por un fiel amigo. Sin embargo, con
gran sorpresa por su parte, don Pasquale le comunica que se casa
precisamente con la hermana del doctor.
ACTO I, Cuadro II.- Norina (otra intelectual)
está leyendo una novela de amor; la narración le hace pensar
que ella conoce mucho mejor los recursos para dominar a los
hombres que la protagonista de la novela. Llega un mensajero con
una carta, en la que Ernesto le da la triste nueva de que ha sido
desheredado, por lo que se va de Europa. Justo entonces llega
Malatesta, quien se toma a broma la trágica misiva del enamorado
Ernesto y prepara a Norina para la trama que han dispuesto.
Norina, después de negarse primero a ello, muestra pronto una
gran habilidad para la comedia. El viejo don Pasquale puede
prepararse...
ACTO II.- En un lamento de corte casi clásico,
Ernesto se despide de su cómoda vida y se prepara a emigrar.
Don Pasquale, entre tanto, se ha acicalado y se admira de su
propio porte, a pesar de los setenta años que lleva encima. Da
ordenes al mayordomo de que no entre nadie después de Malatesta
y su acompañante. Éstos llegan enseguida: Norina vestida de un
modo monjil y recatado y Malatesta finge tener dificultades en
que esté en la habitación ¡con un hombre! Don Pasquale,
encantado, le pregunta cosas a las que ella responde parcamente:
nunca sale de casa, no sabe qué es el teatro ni quiere saberlo:
coser, hacer calceta y cocinar, éstas son sus ocupaciones. Don
Pasquale quiere ahora ver su rostro, cubierto por un espeso velo;
ella se niega a descubrirse, pero obedece al punto a su hermano.
Don Pasquale queda prendado de su belleza y quiere casarse en el
acto. Malatesta ha traído ya al notario (un primo suyo, que se
presta al juego), y en un momento se extiende el contrato de
bodas. No hay ya más que firmar, pero el falso notario-se toma
demasiado en serio su papel y exige dos testigos. Justo en ese
momento Ernesto está abriéndose paso contra el mayordomo; don
Pasquale lo hace entrar: vendrá bien como testigo. Reconociendo
a Norina como novia del viejo, Ernesto está a punto de dar una
escena, pero Malatesta lo calma: Ernesto comprende el juego, lo
secunda y firma el acta matrimonial.
Don Pasquale, contento con la boda, quiere besar a la novia, pero
ella no se lo permite. A partir de aquí, todo lo que dice don
Pasquale es contradicho por la temible esposa, que empieza a dar
órdenes, dobla el sueldo a los criados, derriba muebles («antiguallas»,
dice) y exige más criados, caballos, coches, muebles, joyas y
vestidos. Don Pasquale asiste horrorizado al vendaval femenino
que se le ha impuesto y mientras Ernesto y Malatesta se ríen
abiertamente cae aturdido en un sillón.
ACTO III, Cuadro I.- Don Pasquale está
repasando el montón de facturas que se ha acumulado en un sólo
día. Una multitud de criados jóvenes va entrando con paquetes y
depositan más facturas en el montón. La mente avara de don
Pasquale sufre pensando en el gasto y medita cómo imponerse a la
fiera de su esposa. Ésta, que había dicho desconocer el teatro,
ahora se ha vestido de gran gala y se va a una función, sola.
Don Pasquale quiere imponerse y ella le suelta un bofetón. El
viejo rompe a llorar y poco le falta a Norina hacer lo mismo,
pues cree que se ha pasado un poco con el pobre anciano. Pero la
comedia debe continuar, y antes de marcharse y de aconsejarle que
se meta en cama pronto, Norina deja caer un papelito. Don
Pasquale lo recoge y se da cuenta atónito de que es un billete
amoroso que cita a Norina en el jardín por la noche.
Esto es demasiado. Hay que llamar a Malatesta. Don Pasquale se
retira, medio inconsciente, momento que los criados aprovechan
para comentar lo bien que se vive en aquella casa.
Llega Malatesta: comprende muy bien que la llamada nocturna
obedece a la esperada crisis. Don Pasquale aparece como un muerto
que camina, ha perdido todo interés en la vida. Pero quiere
vengarse de la afrenta y propone llamar a la autoridad. Malatesta
tiene que convencerle de que adopte medidas menos extremas: bajarán
juntos al jardín y si hallan a Norina en brazos de un amante, la
echarán de la casa.
ACTO III, Cuadro II.- En el jardín, Ernesto
canta una bella romanza; llega luego Norina y entonan un sentido
dúo de amor. En cuanto se ve llegar a don Pasquale con
Malatesta, Ernesto se mete en la casa. don Pasquale no logra
encontrar pruebas: Norina está en el jardín, pero ella alega
que está "tomando el fresco".
Malatesta interviene: le dice a don Pasquale que lo mejor es
darle a Ernesto su viuda pobre, Norina; seguro que Sofronia no
soportará a otra mujer en casa. En efecto, la supuesta Sofronia
se niega en redondo a quedarse bajo el mismo techo. Ernesto llega
a tiempo de que don Pasquale, siguiendo las indicaciones de
Malatesta, le conceda cuatro mil escudos anuales de renta.
Ante la disyuntiva el viejo acepta. "Que venga Norina",
dice, pero no hay que ir muy lejos: está ahí mismo. Sorpresa e
indignación de don Pasquale, temperadas rápidamente por el
alivio de haberse librado de la arpía que lo ha torturado
durante medio día. Todo acaba, pues, felizmente.
Libreto bilingüe completo:
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