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El ocaso de los dioses 

 

Tercera Jornada del Anillo del Nibelungo

Ópera con un prólogo y tres actos, con música de Richard Wagner (1813-1883) y libreto del mismo autor, que quedó definitivamente terminado en julio de 1872 y la música en noviembre de 1874, fue estrenada como culminación del ciclo del Anillo del Nibelungo en el Festpielhaus de Bayreuth el 17 de agosto de 1876.

Personajes

SIGFRIDO

BRUNILDA

GUNTHER

HAGEN

GUTRUNE

ALBERICO

WOGLINDE

WELLGUNDE

FLOSSHILDE

WALTRAUTE

1º NORNA

2º NORNA

3º NORNA

"Paz Victoriosa", Héroe Welsungo

Walkyria, Esposa de Sigfrido

Rey de los Gibichungos

"Espino", Hermanastro de Gunther

Hermana de Gunther

Rey de los Nibelungos

"Hechicera de las Olas", Ondina del Rin

"Luchadora de las Olas", Ondina del Rin

"Luchadora del Río", Ondina del Rin

Walkyria

Parca, Tejedoras del Hilo del Tiempo (pasado)

Parca, Tejedora del Hilo del Tiempo (presente)

Parca, Tejedora del Hilo del Tiempo (futuro)

Tenor

Soprano

Barítono

Bajo

Soprano

Bajo

Soprano

Soprano

Mezzosoprano

Mezzosoprano

Soprano

Mezzosoprano

Contralto

 

La acción tiene lugar en Alemania en una época legendaría


PRÓLOGO.- Durante la noche, y junto al lugar donde durmió Brunnhilda, las tres Parcas están hilando la rueca del destino. Cantan cómo se desmorona el poder de Wotan, acerca de Loge y de Alberich, así como sobre el Tesoro del Rin, pero en este punto, el hilo se rompe. Las Parcas, aterrorizadas, recogen los trozos y se hunden para siempre en el seno de la tierra.

El sol comienza a asomar y aparecen Siegfried y Brunnhilda. Los dos cantan su mutuo amor; pero Siegfried quiere salir de nuevo en busca de aventuras heroicas. Como prenda de su amor entrega a Brünnhilda el Anillo y ella, a su vez, le da su caballo, Grane. Brünnhilda ve partir a Siegfried, escuchando el sonido de su cuerno, que cada vez se aleja más. Brünnhilda ha vuelto a encerrarse en un cfrculo de fuego; ahora, para defenderse de cualquier otro hombre que no sea Siegfried.

(El preludio se enlaza con la escena siguiente por un intermedio orquestal conocido como el "Viaje de Siegfried por el Rin").

ACTO I.-En el castillo de los Gibichungs, a orillas del Rin, viven los medio hermanos Hagen (hijo de Alberich) y Gunther, con la hermana de Gunther, Gutrune. Están hablando de sus proyectos para ensanchar la fama de los Gibichungs. Y Hagen sugiere que Gunther se case con Brünnhilda y Gutrune con Siegfried. Está de acuerdo en que para lograr tales propósitos es necesaria mucha astucia, porque únicamente Siegfried puede atravesar el cfrculo de llamas que rodea a Brünnhilda; por ello, Hagen propone que Gutrune haga beber a Siegfried una poción amorosa que le haga olvidar a Brünnhilda.

Se oye a lo lejos el cuerno de Siegfried. Pronto aparece en escena y recibe la bienvenida en el salón del castillo. Los tres hombres hablan del Tesoro de los Nibelungos y Siegfried menciona que tiene en su poder el Tarnhelm y ha dado el Anillo a una dama. Gutrune, que había salido, regresa con una copa que da a beber a Siegfried. Él brinda por Brünnhilda, pero tan pronto ha bebido la poción, siente una arrebatadora pasión por Gutrune. Ésta se marcha de nuevo y Siegfried pregunta a Gunther si está casado, a lo que éste responde negativamente, porque su único deseo es casarse con Brünnhilda, que, rodeada de un cfrculo de fuego, resulta inaccesible. La memoria de Siegfried, al ofr el nombre de Brünnhilda, se agita por un momento, pero la poción le ha hecho olvidar a su esposa y en cambio le lleva irresistiblemente a Gutrune; por lo que, a cambio de obtener su mano, ofrece ayuda a Gunther para atravesar el c*culo de fuego. Con una solemne ceremonia de sangre, se juran hermandad eterna. Después salen, navegando por el Rin, en busca de Brünnhilda, en tanto que Gutrune les ve marchar, llena de felicidad porque va a convertirse en la esposa de Siegfried. Hagen observa también lo que está aconteciendo, con la perspectiva de obtener el Anillo que él piensa que le pertenece como hijo de Alberich.

La escena transcurre ahora en la misma montaña en que se sitúa el Prólogo. Brünnhilda contempla el Anillo de Siegfried. Se siente turbada al oír la voz de su hermana, Waltraute, y la saluda afectuosamente, confiándole la gran felicidad que le proporciona el amor de Siegfried. Pero Waltraute apenas hace caso a su hermana, porque está llena de preocupación por la declinación del poder de Wotan, por lo que ha venido a pedir a Brunnhilda que le entregue el Anillo para que pueda volver al Rin, liberando así de la maldición a los dioses y al mundo. Pero el anillo es para Brünnhilda el símbolo de su amor por Siegfried y su hermana se vuelve sin conseguir lo que quería.

Cae la noche y las llamas que rodean la montaña se hacen más brillantes. Brünnhilda oye a lo lejos el cuerno de Siegfried. Se prepara para recibirle, pero se llena de horror al ver que es otro hombre el que se aproxima. El que llega es realmente Siegfried, pero lleva puesto el Tarnhelm, y ha asumido la forma de Gunther. Se identifica como un Gibichung, cuyo nombre es Gunther, y ordena a Brünnhilda que le siga. Ella se resiste, invocando la protección del Anillo, pero, como ella no ha renunciado al amor, el Anillo carece de poder, y en el forcejeo Siegfried se lo arranca del dedo. Siegfried, siempre con la apariencia de Gunther, lleva a Brünnhilda a la cueva y coloca su espada entre ellos, como muestra de su fidelidad a su hermano de sangre.

ACTO II.-Durante la noche, junto al palacio de los Gibichungs, Alberich llama a Hagen, que está dormido. Y le apremia a que actúe cautelosamente para derrotar a sus enemigos, ayudándole a completar la derrota de los dioses y a obtener de Siegfried el Tesoro del Rin.

Cuando amanece, desaparece Alberich; pronto llega Siegfried y comunica a Hagen el éxito de su empresa. Hagen llama a Gutrune, que pregunta a Siegfried por lo sucedido en la montaña y le acepta como su prometido. Ambos entran juntos en el palacio para preparar la ceremonia de sus bodas.

Hagen, haciendo sonar un cuerno de vaca, convoca a los vasallos de los Gibichungs a reunirse, trayendo consigo sus armas. Los vasallos acuden precipitadamente, presagiando peligro; pero Hagen les dice que han sido convocados para tomar parte en la fiesta de esponsales de Gunther y que deben hacerse sacrificios a Froh, Donner y Fricka y después todos podrán beber y divertirse. Gunther y Brünnhilda llegan a bordo de una barquilla y los vasallos les dan la bienvenida.

Gunther presenta a su maldispuesta novia a su pueblo y saluda a Siegfried, que llega del palacio en compama de Gutrune. Brünnhilda, al verlo, casi se desvanece y después se llena de perplejidad ante el hecho de que no parece reconocerla; por otra parte, cuando ve el Anillo en el dedo de Siegfried, prorrumpe en amargo llanto. Gunther es incapaz de explicar lo ocurrido; entonces Brunnhilda se dirige a Siegfried, quien responde que el Anillo lo consiguió al dar muerte al dragón. Interviene ahora Hagen diciendo que Siegfried ha conseguido el Anillo con malas mañas, y Brünnhilda, por su parte, acusa a Siegfried de traición. Pero éste, que a consecuencia de la poción ha perdido completamente la memoria de su amor por Brünnhilda, lo niega. Su espada, dice, los ha separado durante la noche pasada en la montaña. Gunther, Gutrune y el pueblo están verdaderamente conmocionados.

Siegfried, poniendo su mano sobre el extremo de la lanza de Hagen jura solemnemente que lo que ha dicho es la verdad: "Helle Wehr! Heilige Waffe!" ("¡Brillante arma!"), mientras que Brünnhilda jura también vengarse. Los asistentes invocan a los dioses por testigos. Siegfried, con tono ligero, dice a Gunther que Brünnhilda debería descansar, y después, tomando por el brazo a Gutrune, convoca a los hombres a tomar parte en la fiesta.

Brünnhilda, Hagen y Gunther permanecen en escena. Brünnhilda se debate en una terrible alternativa, entre el amor y el odio. Se acerca Hagen y le ofrece su ayuda. Entonces Brünnhilda revela que Siegfried tiene un punto vulnerable en su cuerpo, la espalda. Hagen se vuelve entonces a Gunther y le dice que solamente la muerte de Siegfried podrá vengar su afrenta. Brünnhilda accede de buen grado y los tres determinan que Siegfried debe morir. Hagen sugiere que la venganza se cumpla al día siguiente, en el curso de una cacería. Ahora, la procesión nupcial sale del palacio y Gunther y Brünnhilda se unen a ella.

ACTO III.-Las tres hijas del Rin nadan ahora en un paraje del río cercano al lugar en que se está celebrando la cacería; se lamentan, una vez más, de la pérdida de su oro. Siegfried, que se ha separado del resto de los cazadores, se acerca a ellas. Las hijas del Rin le hablan un tanto en tono de broma y le preguntan si les quiere dar su Anillo. Siegfried se niega al principio, pero después se lo ofrece. Y ahora son ellas las que no lo aceptan, diciéndole que la maldición que pesa sobre la joya pronto se cumplirá en él. Las amenazas de las ninfas determinan aún más a Siegfried a conservar el Anillo, en tanto que ellas se alejan del lugar.

Hagen, Gunther y otros cazadores aparecen ahora. La comida está preparada. Hagen pregunta a Siegfried qué juego ha ganado; el héroe responde que ninguno, pero que ha encontrado unas "aves acuáticas" que le han predicho su muerte. Los tres hombres beben, y después Hagen pregunta a Siegfried acerca de su capacidad para entender el lenguaje de los pájaros. Siegfried, entonces, relata la historia de la espada, la muerte de Fafner a sus manos y su contacto con la sangre del dragón, su comprensión del lenguaje de las aves, su posesión del Tarnhelm y el Anillo y la muerte de Mime. Después de beber de nuevo en un cuerno en el que Hagen ha puesto el jugo de unas hierbas para que el héroe recobre la memoria, Siegfried recuerda cómo pasó a través del círculo de fuego y conquistó a Brünnhilda. Gunther, lleno de asombro, empieza a comprender las relaciones entre Siegfried y Brünnhilda antes de la llegada al castillo de los Gibichungs.

Sobre la escena sobrevuelan unos cuervos, mensajeros de la muerte. Hagen llama la atención de Siegfried sobre ellos y cuando el héroe se vuelve para verlos, Hagen hunde su lanza en la espalda del héroe. Hagen sale lentamente, en tanto que Gunther y los vasallos, horrorizados, se arrodillan junto a Siegfried. En sus últimos momentos recuerda el despertar de Brünnhilda y su amor.

Cae la noche; Gunther ordena a sus vasallos que levanten el cadáver y preparen su funeral. El cortejo sale lenta y solemnemente bajo la luz de la luna y a los sones de una Marcha Fúnebre.

La niebla va elevándose desde las aguas del Rin, oscureciendo la escena; cuando despeja, nos encontramos de nuevo en el palacio de los Gibichungs. Gutrune está sola esperando ansiosamente el retorno de Siegfried. Aparece Hagen y le dice que un jabalí atacó a Siegfried causándole la muerte. Llega el cortejo fúnebre y Gutrune se desploma sobre el cuerpo del héroe muerto. Gutrune acusa a su hermano Gunther, pero él le dice que el asesino ha sido Hagen, quien, en actitud desafiante, admite la acusación, diciendo que la muerte estaba justificada; después reclama para sí el Anillo. Gunther se opone a ello; ambos luchas y a pesar de la intervención de los vasallos, Gunther muere. Hagen, entonces se adelanta para arrebatar el Anillo de la mano de Siegfried; pero de repente, la mano del héroe se alza amenazadora.

Ahora entra Brünnhilda, que ya lo ha comprendido todo. Como esposa legal de Siegfried, pide venganza. Gutrune, asperamente, culpa a Brünnhilda de lo ocurrido, pero ésta impone silencio. Brunnhilda ordena preparar la pira funeraria para Siegfried. Mientras los hombres van amontonando las ramas y las mujeres adornan el túmulo con flores, ella recuerda su pureza y nobleza de espíritu. Tras ordenar que el cuerpo de Siegfried sea colocado sobre la pira, Brünnhilda saca el Anillo del dedo de Siegfried y se lo coloca ella. Con un tizón en la mano envía dos cuervos (mensajeros de Wotan) a que digan al dios supremo lo que ha sucedido y a Loge que incendie el Walhalla. Después, prende fuego a la pira, y montando su caballo Grane, salta sobre ella para morir en compañía de su amado.

Las llamas prenden con inusitada fuerza. Y hasta amenazan con incendiar el palacio, pero el Rin se desborda y sofoca el incendio. Entre las aguas del río aparecen las tres ninfas; al verlas, Hagen se lanza al río con el propósito de apoderarse del Anillo; dos de las ninfas lo ahogan, mientras que la tercera muestra gozosamente la joya. Mientras las tres se alejan nadando alegremente, jugando con el Anillo, las aguas del río vuelven a su cauce. En la distancia aparece sobre el cielo un intenso resplandor rojo. El palacio del Walhalla, con todos los dioses dentro, ha sido consumido por el fuego.

 

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