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Wolfgang A. Mozart (1.756-1.791)

"Sinfonía Concertante para oboe, clarinete, corno y fagot,
en Mi bemol mayor, K. 297b"

Alrededor de la segunda mitad del Siglo XVIII, los compositores deseaban abandonar el sistema de patrocinio y, en consecuencia, dirigieron su mirada hacia la gran cantidad de buenos instrumentistas residentes en París, que deseaban actuar en calidad de solistas, a quienes se debía interesar con sólidos ofrecimientos de estreno de nuevas obras.- Contribuyó, en gran medida, al florecimiento de la música instrumental, el exigido movimiento de conciertos que se estaba cumpliendo en la ciudad de Mannheim, convertida en el centro musical más importante de Europa, en esa época.- El personal humano ejercitado allí realizó un aporte sustancial, tanto en calidad de compositores, como al establecer altos niveles de rendimiento como solistas, en cada instrumento.- La abundancia de conciertos redundó en beneficio de un público ávido en requerimientos, que se reflejó principalmente en París.-

También la música orquestal sufrió alentadoras modificaciones, y una de las formas que surgió fue la Sinfonía Concertante, variante del "Concerto Grosso" barroco, en la que sobresalen varios instrumentos solistas.- En 1778, Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) se mudó de Mannheim a París, deseoso de conquistar al público parisino, con algunas obras nuevas.- Se concentró en el encargo que le había hecho Jean Le Gros, director de los "Concerts Spirituels" de Mannheim, y produjo una Sinfonía Concertante para instrumentos a viento, que finalmente no se estrenó tal como se había programado.- Se trataba de una obra para flauta, oboe, corno, fagot y orquesta, que en el Catálogo de Kochel figura como manuscrito perdido.- Varias décadas más tarde el biógrafo de Mozart, Otto Jahn, descubrió una nueva Sinfonía Concertante, también para vientos, pero que no incluía la flauta.- Las características de estilo hacen innegable la autoría de Mozart, de modo que cabe suponer que la numerada con el K. 297b, es un arreglo del anterior manuscrito extraviado en vida de Mozart.-

El primer movimiento está inaugurado con un tutti orquestal, diagramado con gran despliegue de virtuosismo, como que, en realidad, esta Sinfonía estaba destinada a los diestros músicos de Mannheim.- Se incluye una elaborada Cadencia del cuarteto solista, en el final de este tiempo.-

El segundo movimiento es un Adagio un tanto inesperado pues, en este tipo de estructura, cabía esperar un Andante.- Mozart exhibe su gracia y lozanía en los frecuentes intercambios de voces, entretejiendo un dialogo que da continuidad al mensaje.-

El final es un grupo de 10 Variaciones, en el transcurso de las cuales cada solista es recíprocamente involucrado, actuando en "solos", o en labor cuartetística, con el permanente apoyo de la orquesta, que se muestra solidaria en la tarea de compensar el equilibrio sonoro.-

Una original Coda corona esta obra, que fue compuesta en París, entre el 5 y el 20 de Abril de 1778.-

Lita Martínez Galván


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