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Max Bruch (1838-1908)
"Concierto
Nº 1 en sol menor, Op. 26 para violín y orquesta"
Artista
de privilegiado cerebro, Max Bruch (1838-1920) utilizó preferentemente
las formas melódicas más accesibles con construcciones
armónicas de una gran seriedad y riqueza de elementos.- Su
padre era un hombre dedicado a las finanzas, y su madre, con gran
afición a la música, le dió las primeras lecciones.-
Su precocidad fue extraordinaria, estrenando una sinfonía
a los 11 años y siendo, al año siguiente, el
destinatario del Premio Mozart.- Sus actividades y méritos
le valieron altos honores.- En efecto, por tres veces se hizo acreedor
al título de Doctor "honoris causa": en
1893 por la Universidad de Cambridge; en 1896 por la Universidad
de Breslau y en 19l8 por la Universidad de Berlín.-
Su abultada producción incluye cinco Operas, tres Sinfonías,
tres Conciertos para violín y orquesta, y gran cantidad de
composiciones corales y de cámara.- Su catálogo totaliza
93 obras.-
El Concierto Nº 1, en Sol menor, Op. 26, para violín
y orquesta, consta de tres movimientos.-
El
pasaje de los vientos de madera, de la apertura, origina
un segmento a cargo del violín solista, que se muestra
idóneo y dispuesto aunque, en principio, sin una impronta
lírica muy evidente.- Promediando el movimiento, la música
se expande con vehemencia, hasta que retrocede para recrear una
vez más, el motivo de la apertura.-
El tiempo central, Adagio, contiene todo el ardor que se
estaba añorando, con episodios de gran belleza y destreza
técnica.-
En el final reaparece el primer tema en los instrumentos
graves, con un esquema sonoro muy cercano al susurro.- El
"sólo" de violín presenta una melodía
de tipo gitano, y luego otra más expansiva, con alternancia
de ambas, para ordenar la marcha hacia un punto propicio, que permite
instalar al concierto en un contexto de sorprendente elocuencia,
con el que corona el "Allegro energico", y pone fin a
la obra.-
La versión revisada por el autor, fue estrenada por el violinista
Joseph Joachim, en el mes de Octubre de 1867.-
Debido
a que, en la apertura elude la Forma Sonata, Bruch alimentó
argumentos divergentes, sobre la inconveniencia de presentar esta
obra como Concierto, teniendo en cuenta que el primer tiempo no
reúne las características convencionales, que eran
habituales en la época.- A ese efecto, Joseph Joachim aportó
su criterio y disuadió sus aprehensiones, ya que los restantes
movimientos atienden una estructura clásica, y la acción
armónica y melódica se encuadra dentro del concierto
romántico.-
Lita
Martínez Galván
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