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Felix Mendelsohnn (1.809 - 1.847)
"Doble
Concierto para piano violín y orquesta de cuerdas en Re menor"
La
vida de Félix Mendelssohn-Bartholdy es un permanente ejemplo
de tenacidad y estudio pues, teniéndolo todo -buenos profesores,
un hogar culto y todas las comodidades materiales- no permitió
que la soberbia frustrara su talento. Un oído sensible, su
fantástica memoria, y una intuición musical de gran
virtuosismo, le permitió asimilar sin esfuerzo, todo lo que
se le enseñaba. Dejaba atrás a sus maestros con la
misma rapidez con que crecía. En el hogar hamburgués
de Abraham y Leah Mendelssohn, la cultura nunca ocupó un
lugar secundario, y es así que cuando era un adolescente
de 12 años, tenía a su disposición una
Orquesta de Cuerdas.
Efectivamente,
entre 1820/24, este precoz artista escribió 12
Sinfonías para Cuerdas, 5 Conciertos, y gran cantidad
de obras de cámara para piano y órgano,
así como canciones y obras corales sacras.
Todo este material estaba coleccionado en grandes carpetas, que
él denominaba "Green Books", y que
contenían un prolífico curso de ideas en todas las
formas, así como esbozos, ensayos, trabajos abandonados por
nuevas ideas y otros finalizados. Estas carpetas fueron depositadas
en la Biblioteca del Estado Alemán de Berlín-Este,
y según lo que se sabe, no fueron editadas en vida del compositor.
En esta compilación figuraba un Concierto para violín,
y otro Doble, para violín y piano, ambos en Re menor,
cuyos manuscritos, según se presume, fueron rescatados por
Yehudi Menuhin, en 1951. Con referencia al segundo
de los Conciertos nombrados, existen fundadas controversias al momento
de establecer el orígen esencialmente clásico de este
Doble Concierto, conformado en 1823. El preciosismo
mendelssohniano está latente en todo el discurso, y el fraseo
lírico, profundamente poético, identifica la procedencia
de quien está considerado uno de los primeros románticos
del Siglo XIX.
1) Este Doble Concierto para violín, piano y Cuerdas,
se abre con un tema contrapuntístico muy cercano estilísticamente
a Bach, modalidad a la cual el autor estaba especialmente
ligado en ese estadio de su carrera. Los solistas provéen
una ingeniosa y florida decoración en la apertura del primer
Tema, motivo que aparece luego balanceado con el largo y lírico
segundo Tema, debido al muy delicado curso del sólo
de violín, sobre arpegios del piano. Se registra también
un "recitativo" central del violín, expresado
con un tremolado subsidiario del piano, a la manera
de una Cadencia (sin desmedro de que una posterior Cadencia,
más convencional, esté marcada). Este es un largo
movimiento en el cual Mendelssohn equilibra, con considerable pericia,
un intercambio concertante entre los dos solistas y el acompañamiento
de las Cuerdas.
2)
El Adagio central desgrana su emotividad con reminiscencias
de Weber y Chopin. Inaugura el discurso con un reflexivo
Tema a cargo de las cuerdas, que es ampliamente desarrollado en
la posterior entrada de los solistas, que se entregan a un dialogo
fructífero y de significativo contenido.
3)
El elocuente final irrumpe con decisión, y pareciera
recoger algo de los brillantes remates de Weber, aunque la
paz y la elegancia emanan de Mendelssohn. El descollante uso técnico
de cada instrumento solista, y la intensidad expresiva del ingenioso
dialogo es obra del deslumbrante talento del muchacho que sabía
cómo describir técnicamente, la felicidad. No en vano
su nombre: "Félix", es una forma latina
que describe al "hombre felíz".
Este
Doble Concierto fue finalizado el 6 de Mayo de 1823, cuando
el autor contaba 14 años de edad.
Lita Martínez
Galván
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