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Bela Bartók (1881 - 1945)

"Dos cuadros Op. 5"

La estética de Bela Bartók (1881-1945) es una mezcla de expresiones populares húngaras muy particular y original. Los impulsos que encontró en el campo popular, han orientado y determinado su talante de compositor. En el año 1900 conoció a Zoltan Kodály, y este encuentro encaminó que gran parte de su trabajo hacia el descubrimiento de la canción popular auténtica, que deseaba elevar al mismo nivel de las obras de la literatura universal. A su regreso a París, en 1905, emprende junto a Kodály, una perseverante tarea de investigación, que da lugar al surgimiento de obras de una invención melódica y rítmica irresistible. La música popular húngara, después del renacimiento bartokiano, se establece como la revelación de un nuevo arte. Asimismo, el advenimiento en el campo erudito de los "6 Cuartetos", "Música para cuerda, percusión y celesta", "Sonata para dos pianos y percusión" y "Concierto para Orquesta", son algunas de las grandes obras que mantienen su nombre, dentro de la jerarquía en música.

En 1908 compuso un Concierto para violín, inspirado en la violinista Stefi Geyer, con quien mantenía un idilio muy apasionado. Al finalizar estas relaciones, Bartók se encontró muy desanlentado, y no queriendo conservar el concierto en su forma original, decidió fragmentarlo, de modo que usó la primera parte, en el primero de los "Dos Retratos" Op. 5. La génesis de esta obra está muy ligada a esa desilusión amorosa, pues se trata de dos imágenes que se enfrentan en un mismo tema fundamental, y la idea de conflicto, surge inevitablemente.
Sus títulos: "Ideal" y "Grotesco", así lo indican.

El primer retrato, IDEAL, es un discurso solista para violín, con una línea subyugante, cargada de pasión, que es enfatizada con un planteo contrapuntístico por demás original.

En el segundo retrato, GROTESCO, que es confiado a la orquesta, caricaturiza el tema elegìaco del primer Retrato con cruel burla, y en despiadada parodia, a fin de descalificar la imagen idealizada que retenía en su posesiva mente, y que en verdad no existió nunca.

Esta obra, con estas características, fue constituída en 1916, y fue dedicada a Emma Sandor Gruber, esposa de Zoltan Kodály.

Lita Martínez Galván


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