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CRÍTICAS DE CONCIERTOS
          
DIMMU BORGIR + AMON AMARTH
Sala Razzmatazz 2 (Barcelona),  07/10/2007

dimmu borgir + amon amarth

DIMMU BORGIR + AMON AMARTH
Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)
07/10/07
Aforo: lleno (SOLD OUT!)

Allá por marzo los muchos que pensábamos que los mánagers de Amon Amarth habían olvidado que al oeste de los Pirineos sigue habiendo continente eurasiático, topamos con que los vikingos pronto anunciarían fechas en la Península para mediados y finales de año 2007. La primera de esas ocasiones tuvo lugar allá por mayo, cuando los suecos acudieron al cada vez más conocido Metal Circus Festival en El Prat de Llobregat, y la segunda de ellas fue anunciada para octubre, esta vez como teloneros de los noruegos Dimmu Borgir. La primera vez que Amon Amarth pisó Barcelona durante 2007 debieron quedar acongojados ante la recepción del público, que se comportó como una auténtica “horde”, vitoreando a la banda durante todo el concierto, coreando los estribillos y siguiendo durante muchos minutos las letras y riffs de las canciones. Para esta segunda ocasión la banda liderada por Johan Hegg no debió notar apenas diferencia de comportamiento de aquellos aglomerados frente al escenario de Razzmatazz 2, pues los presentes volvieron a recibir a la banda como si de dioses descendidos a Midgard desde Asgard se trataran.

Cerca de las 21:00h, la iluminación de Sala Razzmatazz 2 se atenuaba ante la inminente salida de Amon Amarth a escena, tras haber tocado los primero teloneros, la banda Engel (a la cual no pudimos ver por haber tomado dirección inversa al rebaño). Los instantes previos la gente empezaba, como no, a aclamar a la banda, a servirse cerveza en las barras laterales y a recorrer la sala desde el final hacia la zona cercana al escenario. Desde la mesa de control el recinto se veía lleno, y las primeras filas parecían estar pobladas por los más jóvenes, que a decir verdad, también eran los mayores entusiastas, aunque no por ello los que más pudieran sentir la emoción de ver a Amon Amarth en concierto.

Para los que hayan asistido alguna vez a un recital de estos vikingos sabrán que, aparte de levantar pasiones, resultan muy efectivos en escena, que tendrán sus mejores y peores noches pero que, generalmente, otorgan la oportunidad de ver un gran despliegue de canciones interpretadas intensamente. Y así fueron desfilando temas de su último trabajo, With Oden On Our Side, en lo que fuera un concierto algo similar al que dieran en mayo, aunque contando con menos calidad técnica y menos minutos (por tanto, tocaron menos canciones). Fue digno de ver a la gente dejarse hasta el último aliento al corear los estribillos de canciones que hacían un repaso suficiente a todos sus discos; entre muchos otros cayeron canciones de la factura de “Valhall awaits me”, “Cry of the blackbirds”, “Fate of norns”, y de uno de los ya temas míticos: “Death in fire”. De todas maneras e indudablemente, la gran protagonista de la noche (de hecho lo es en cada concierto de Amon Amarth) no fue otra que la monumental “Victorious March”. Por cuestiones de tiempo y el hecho no ser cabezas de cartel, no hubo esta vez lugar para la canción que lleva por título el nombre de la banda, la emotiva “Amon Amarth”.

Una vez acabada la actuación de los rubios y antes de que salieran a escena los cabeza de cartel, hubo tiempo para salir a la terracita que los responsables de la sala han habilitado para los fumadores. Se agradece poder salir entre conciertos a tomar el fresco y poder ver las estrellas cuando las nubes permiten verlas, o disfrutar un eclipse de ambos elementos. Nunca antes había tenido el placer de sentarme en la terraza que queda en la parte superior del edificio y que comunica todas las salas 1 y 2 de Razzmatazz. Así pues, la mayoría de los amantes de la observación del cosmos volvimos hacia el interior de la Sala 2 cuando empezamos a oír los primeros samplers que Dimmu Borgir traían consigo. Justo al entrar vimos que parecía haber menos gente dentro, aunque no sabíamos si los fans de Amon Amarth habían huido en estampida o se había producido una compresión de la aglomeración humana que había en las primeras filas. Sea como fuere, el ambiente durante la actuación de Dimmu Borgir no puede decirse que fuera tan apasionado como el que vimos anteriormente, aunque sí igual de fiestero (cada uno en su estilo). En primera instancia y durante la intro sampleada que sonaba y antes de salir a escena los miembros de la banda, aparecieron en escena dos personajes que a su vez podemos ver también en el nuevo y poco logrado videoclip de los noruegos: dos tipos vestidos con larga sotana, cuya cara se tapaba con una especie de máscara con acabado cornudo estilo obispal que daba cierto miedo. Poco a poco y entre vítores varios fueron saliendo al escenario los integrantes de Dimmu, listos para dar un recital en el que incluyeron temas de su nuevo disco In sorte diaboli, como “The sinister awakening”, “The serpentine offering” o la coreadísima “The chosen legacy”, que tocaron entre muchos otros temas comenzados por “The”. Uno de los aspectos más pobres del concierto de los noruegos, aparte de no venir con el batería Hellhammer, fue tal vez el contar tan poco con la voz de Simen “Vortex” Hestnaes, quien fue limitado a algunas cortas apariciones corales en el menor número de canciones posible. Sabemos que Vortex canta poco en Dimmu Borgir en comparación con el vocalista principal Shagrath y que su función es más bien coral, pero aún así, reconozcamos que el hombre canta muy bien y merecía más protagonismo. Por otro lado, pese a presentar nuevas composiciones, no dejaron olvidados temas ya considerados míticos por los fans de la banda, como las esperadas “Sorgens kammer”, “Puritania” o “Mourning palace”.

A decir verdad, la noche estuvo plagada de buenos momentos por parte de las dos bandas que pudimos ver, habiéndose vivido el ambiente más intenso durante la actuación de Amon Amarth. Tal vez por ser fan de los suecos y disfrutar tanto con su concierto tuviera las emociones agotadas para introducirme de lleno en el espíritu más sofisticado de la propuesta de metal de Dimmu Borgir, pero aún así cabe decir que la banda ejecuta muy bien sus temas en directo y su puesta en escena es digna de ser observada en vivo al menos una vez en la vida.


Texto: Nexus 6
mnexus6@hotmail.com