| AMORPHIS - Lutakko, Jyväskylä (Finlandia), 24/03/2006 |
|
MEMORIAS METÁLICO-FERROVIARIAS
DE UN ANDROIDE NEXUS 6 pt.4
AMORPHIS
Lutakko, Jyväskylä (Finlandia) Sábado, 24-03-06 Aforo: casi lleno Una
vez más la
llamada del metal me hizo seguir las vías de tren desde Joensuu
a Jyväskylä.
Por segunda vez iba a visitar esa ciudad en el centro de Finlandia y
volvería a
pisar Lutakko, el local más completo y mejor acondicionado de
todos los que
pisé en esta tierra de agua y madera hasta la fecha. Lutakko se
encuentra muy
cerca de la estación de ferrocarril, en el interior de un
edificio de antiguo
uso industrial de aspecto ruinoso rodeado por un descampado que hace
las
funciones de aparcamiento, en el barrio del mismo nombre, localizado
sobre un
saliente de tierra que se adentra en el lago Jyväsjärvi. Su
interior se compone
de un amplio guardarropa en el que todo
el mundo está obligado a dejar sus
mochilas, bolsas grandes o chaquetas pesadas. Subiendo unas escaleras
llegamos
a la sala de conciertos, con su amplio escenario en mitad de la sala,
cuya
disposición se divide entre zona de merchandising, zona de
consumo de alcohol
(vallada) y zona de concierto. Curioso mundo es Lutakko. Si bien en el oscuro
noviembre de 2005 el bolo de Hypocrisy + Exodus + Keep Of Kalessin me
había
dejado un gran sabor de boca debido a la calidad de sonido de que
había gozado
el trío de bandas, esperaba que para Amorphis ocurriera tres
cuartos de lo
mismo. De hecho así fue, a pesar de que en los dos primeros
temas el bajo sonó
muy por encima del resto de instrumentos. Aun así el sonido del
resto de
concierto fue impecable.
Sería cerca de las
23:20 cuando el show previsto para las once en punto daba comienzo.
Tras
apagarse las luces y sin previa actuación de banda telonera,
los miembros de
Amorphis iban saliendo uno a uno a escena. Se abrió el concierto
con dos temas
nuevos de su último disco Eclipse, que no pude reconocer al no
haberlo
escuchado todavía. La gente se metió de lleno en la
actuación, levantando los
brazos, moviendo cabezas... mientras quien relata alucinaba con la voz
de Tomi
Joutsen y maldecía un tanto el teclado de Santeri Kallio. El
hecho de que el
sonido del bajo fuera más audible que el resto de instrumentos
no me afectó
gravemente, al menos no tanto como lo hubiera hecho de haber seguido
durante la
ejecución de la tercera canción de la noche, la tremenda
“Against Widows” del
maravilloso Elegy. Ciertamente hace pocos meses (seis concretamente)
que
Amorphis llegó a mi vida, pero aun así he de decir que
han calado profundamente
en mi corazón metálico. Perfectamente integrada tras dos
temas nuevos, haciendo
que el público amante del viejo estilo, disfruté de
“Against Widows”, que sonó
brutal. No la imaginaba así en directo, ¡tan poderosa!, y
mientras mi mente
intentaba borrar los recuerdos de Pasi Koskinen en estudio,
aprendí a valorar
todo lo que el nuevo vocalista tiene para ofrecer. Y no es poco.
¡Pensé que si
“Against Widows” había sonado así, cómo lo hubiera
hecho “Better Unborn”!
Otro guiño al pasado
llegó inmediatamente después: sin demora asomó
“The Castaway”, para aumentar la
intensidad de un público ya totalmente entregado que se
encargaba de no dejar
caer. En este punto Tomi Joutsen
había
demostrado con creces que la alternancia de voces claras y guturales no
tiene
secretos para él. A esas alturas de concierto, ciertamente
tempranas, y tras
hacer unas fotos terribles debido a la oscuridad del local y a un juego
de
luces que llegó a su plenitud colorista hacia la mitad de laactuación,
me moví
hacia la retaguardia. La acústica mejoraba notablemente cuanto
más atrás te
ubicabas, y aun así la visibilidad seguía siendo notable.
Después
del homenaje
al Kalevala y el viejo Väinämoinen en “The Castaway”
llegaron dos temas
desconocidos por mí. No sé si fueron de Eclipse, Tuonela
o bien de otro disco o
single posterior a Am Universum que no haya escuchado todavía.
El caso es que
ninguno de los tres sonó similar a “los viejos Amorphis”. El
primero de ellos
fue iniciado por una guitarra que me recordó a la de The Edge de
U2 en “Where
the streets have no name”, pero no se fíen, mis comparaciones no
son la verdad
absoluta. Sinceramente no sé de qué tema se trató,
pero para hacernos una idea,
fue cantada toda con voz clara, tal como la que llegó
después, en la que a
priori y con dos Karjala a las espaldas (¡saludos J.M!),
aprecié un pequeño
guiño al “sonido Sentenced”.
Los
únicos temas de
Eclipse que puedo citar son “Under The Soil And Black Stone” y “Perkele
(The
God Of Fire), pues Joutsen los dijo bien alto a través de su
micro de estilo
antiguo antes de empezar a tocarlos. De “Under The Soil...” me
gustó su inicio
lento y su corte épico alternado con partes rápidas.
Aunque me relajó (y creo
que causó el mismo efecto en el resto de los presentes) y
empezó gustando
mucho, no me acabó de convencer su estructura; me pareció
desordenado, pero es
posible que al escuchar el disco sea distinto, pues la atención
que se presta
en un concierto suele ser engañosa. De “Perkele (The God Of
Fire)” me atrajo el
juego de voces que se marcó Joutsen, subiendo de tono en las
voces claras y
cambiando a guturales entre un juego de luces magnífico. Tengo
muchas ganas de
escuchar Eclipse. Tintes
folk llegaron
con la siguiente canción, otra más que no puedo
identificar. Comenzó con un
teclado seguido por el público con palmas que me iba contagiando
su alegría, y
fue cuando las guitarras entraron con su riff especial que
definitivamente me
contagié. Estaba siendo un concierto muy bueno y variado, y
pocas veces
disfruté tanto de una banda. Durante esos instantes tuve el
pensamiento de que
bien podría haber sido sacado de un disco de Carlos
Núñez con la colaboración
de Ville Laihiala de Sentenced a las voces, a juzgar por el modo de
cantar.
Curioso disco sería ese, ¿verdad? ¡Madre
mía!
Recuerdos del concierto de Hypocrisy en noviembre pasado vinieron a mi
mente
cuando sonó un tema de The Karelian Isthmus (¡pecado, lo
tengo sin escuchar!).
Literalmente Lutakko atronó con ese sonido de puro death metal.
Definitivamente
este local tiene buenísima acústica para estilos
contundentes. La parte final
del show vino cargadita de recuerdos de los dos discos que tal vez sean
los pilares
populares de Amorphis. “Into The Beginning” trajo una guitarra que
sonaba a las
mil maravillas, una voz alucinante que calló
muchas bocas (incluída la mía) y unas partes
pesadas que sonaron como en
el mejor de los sueños. ¡Hasta el teclado me
pareció brutal! Disfruté como un
niño pequeño. Sin duda el momento más emotivo
llegó con “My Kantele”, que fue
celebradísima por todos nosotros allí presentes; se nota
el aprecio que los
finlandeses tienen por sus canciones tradicionales y sólo
ahí pude darme cuenta
de en qué medida los fans de Amorphis aman a su disco Elegy.
Inmediatamente
después, mi momento emotivo personal llegó, pues no
esperaba que tocaran
“Alone”, una de mis favoritas, sino la que más. Escuchar las
primeras notas del
teclado fue como sufrir una flecha de Cupido directa al corazón,
fue enamorarme
de nuevo. La misma sensación que tuve al escucharla por primera
vez en el
disco. Es increíble como en pocos meses una canción y una
banda pueden llegar a
significar tanto para una persona. Por qué no confesar que
grité a los cuatro
vientos ese tremendo “there are no flowers on your grave, there are no
chains...”. ¡Qué poderosa sonó! Muchísmo
más que en Am Universum a pesar de que
la tocaron más lenta. Y no podía creer lo que estaba
sucediendo, ¡todavía no
había acabado de hacerme a la idea de que eran las guitarras de
“The Orphan” lo
que estaba escuchando!. Otra de mis favoritas estaba sonando, tan lejos
de
casa, una vez en la vida... era como un sueño hecho realidad y
por muchas
palabras que escriba ni se acercarán lo más mínimo
a lo que sentí esa noche de
marzo en Lutakko. Sonó todo tan bien... simplemente me
relajé, miré y escuché.
Y vi a la gente igual que yo, dejándose invadir por la
melancolía de “The
Orphan”... Y
tras acabar, en
pleno éxtasis generalizado, la banda desapareció del
escenario, no dejando el
público de aclamar, aplaudir y pedir que volvieran a salir, acto
que no se hizo
esperar demasiado. Los bises aparecieron con “Day Of Your Beliefs” y la
intensa “Drowned Maid”, que fue el mejor
final de fiesta
que podría haberse elegido
para animar al público a hacer headbanging, saltar y cantar por
última vez esa
noche. Tras
el tremendo concierto de Amorphis, aguardaba un tren
de vuelta a Joensuu a la 1 de la madrugada, sortear una no corta cola
para
recoger las chaquetas y mochilas y salir corriendo hacia la
estación. De vuelta
a casa, antes de dormirme en una litera del amo de los raíles,
hice balance de
este gran 24 de marzo y de lo difícil que es llevar una
propuesta como la de
Amorphis a estudio, para cuanto más presentarla en directo. Y
sorprendentemente
Amorphis realiza con éxito ambas tareas.
Como dato curioso, decir que
al llegar a casa y ver la
página de publicidad sobre la gira de Amorphis por locales de
Finlandia que
colgué a modo de póster, me fijé en que una frase
reza que se tocarán temas
nuevos así como de Tales From The Thousand Lakes y Elegy. Suerte
que no lo vi
antes de ir al concierto, ¡pues la sorpresa que me llevé
fue no menos que
colosal!. Al fin y al cabo, Amorphis es
una de las grandes cosas que
me llevaré de Finlandia. Pd. Kiitos paljon Ilkka Texto y fotos: Nexus 6 |