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CRÍTICAS DE DISCOS

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o p q r s t u v w x y z 0-9

the adversary IHSAHN
THE ADVERSARY

Año de edición: 2006

Edita y distribuye: Candlelight Records
Web official: www.ihsahn.com
Calificación: 9,3/10

Ihsahn, conocido por ser vocalista/guitarrista de Emperor, colaborador ocasional en otras bandas y por haberse ganado un nombre en la escena del metal extremo lo suficientemente contundente como para temblar ipso facto al escucharlo. Ihsahn se ha sacado de la manga uno de los discos más esperados de 2006, un trabajo que cumple las expectativas depositadas en él al 99% y que no defrauda más que si se mira con lupa la sobreproducción de la que gozan algunos pasajes de este maravilloso The Adversary. Para este disco, y tal como reza el título del tema que abre, “Invocation”, Ihsahn parece haber invocado a todos los buenos detalles del metal, a los mejores elementos de cada estilo, a los mejores compañeros para trabajar. Y eso dio como resultado una de las mejores producciones del año 2006 y uno de los álbumes más completos, duros y amenos de la escena. Y es que son tantas las influencias que Ihsahn concentra en este conjunto de canciones que da la sensación de que pocos homenajes al metal puedan ser tan completos. Por otro lado, The Adversary es un disco duro, con unas letras amargas y una dosis de crítica social muy fuerte, muy a mi gusto, y como ya empezaba a echar de menos en según qué sectores del metal. Por último, es un disco muy ameno, ya que incluye muchos guiños a otros artistas del metal, pasea por varios estilos y, a pesar de algunas estructuras similares, ninguna canción resulta igual.

El libreto es austero, con una portada enigmática y unas letras estampadas en un color pálido que en ocasiones son difíciles de leer. Aun así, considero imprescindible leer la letra de estas canciones para no perder detalle de la amargura y dolor que desprende The Adversary. Así pues, sintamos la llamada de El Señor y sigamos su Palabra... ;)

Adentrémonos en “Invocation”, canción que abre este disco y que resulta, literalmente la caída a un abismo. Comienza con una breve ronda de platillo de mano del señor Asgeir Mickelson, de Borknagar, seguida inmediatamente por unas guitarras duras y su riff incansable y por un teclado a modo de violín que aparecerá también en otros cortes de The Adversary. Y la voz, todos los instrumentos de la mano de Ihsahn excepto los bombos. Tremendo. El transcurso de la canción camina sobre una base contundente que no se vuelve otra cosa más que brutal a partir del 1:10, momento clave en que Ihsahn grita: “Let it all come down!”. Entonces todo se viene abajo, caemos al abismo mientras el elegante multi-instrumentista nos transmite una sarta de palabras, a cual más dura. Tras la descarga de mano de Mickelson entramos en una parte lenta, sencilla, en la que tenemos una guitarra maravillosa, una batería exquisita en el doble bombo y un fragmento que crece en progresión mientras Ihsahn recita, sobre una base de coros acabada en falsete, uno de los pasajes clave de todo el disco. Para acabar “Invocation”, trazamos un círculo que nos devuelve al inicio.

“Called By The Fire” es un tema enigmático que alterna partes rápidas, más abundantes que en “Invocation”, con un estribillo muy ameno pero que se me antoja demasiado épico para la ocasión. Qué decir tiene el teclado que da ese tono orquestal a esta pieza en que Ihsahn combina prácticamente todos los tonos de su voz limpia. Cierto es que comparado con la primera canción, esta no se diría obra del noruego, pero es tal vez aquí donde demuestra que las influencias son perfectamente combinables con lo que uno mismo originó. Hacia el 3:27, una tanda de solos tremenda da prácticamente por finalizado este corte, no sin antes dejar claro que la producción es magnífica (ojo al pasaje iniciado con los bombos en el 3:50, el último solo en el 4:02 y el teclado que lo va siguiendo. No es que sea el mejor del disco pero es un ejemplo).

De nuevo volvemos a la contundencia con “Citizen”, tal vez el tema más brutal de este disco, con la que para mí, es la letra más dura de todas. Mi favorito. Entra con unas guitarras que “se separan” en ambos canales para envolvernos en el blast-beat de Mickelson, creando una atmósfera densa e impenetrable, mientras Ihsahn canta plantando cara a un ciudadano ajeno a su propia realidad. La estructura de “Citizen” es bastante similar a la de “Invocation”, con un inicio y final brutales y una parte central pausada. Aun así ambos temas son completamente distintos, nada es igual entre ellos más que este pequeño detalle. Y si el fragmento lento del primer corte ya me pareció muy bueno, para mí el que encontramos en este tercer tema es sencillamente sublime, con ese teclado a modo de piano que va soltando notas con cuentagotas, con esa guitarra que va tocando poco a poco, ligeramente distorsionada, ese bajo que puntea poco a poco y esos bombos dulces que rompen en una tanda de toms al entrar la más desgarrada voz que haya escuchado. Los coros también son protagonistas, elevando esta parte de “Citizen” a una esfera que pocos consiguen alcanzar. De nuevo, volvemos al inicio, a ese blast-beat y esa voz que reivindica el despertar de la sociedad mostrando su lado más oscuro, que muere en un grito desgarrado y en un remolino de guitarras espectacular.

“Homecoming” es una de las piezas más extrañas que hay en The Adversary, también una de las más seductoras sino la que más. La primera vez que la escuché tuve la sensación de que podría ser parte de una banda sonora a poco que Ihsahn se lo proponga. Aquí tenemos otro invitado: Garm, uno de los vocalistas más polifacéticos de la escena, ya no sólo metálica sino musical. Inicia “Homecoming” con unos efectos extraños y una guitarra distorsionada, y con el trabajo más raro (para mí) que Mickelson haya realizado hasta ahora a los bombos. En seguida, apenas 30 segundos después de empezar, la tranquilidad invade y deja al bajo ser uno de los principales protagonistas. Maravilloso lo encuentro. La labor de Garm a las voces, contrastando con la de Ihsahn a los coros (si no me equivoco es un dueto), resulta del todo hipnotizadora, igual que la ruptura del tema que llega en el 1:33 con ese bajo “escalonado” que nos hace caer en un remolino guitarrero. Tras eso, a remontar el vuelo con tranquilidad se ha dicho, con un minuto en que las voces en segundo plano se acompañan de unos breves solos de guitarra que van surgiendo y desembocan en un solo al más puro estilo de los ’80. Desde luego, Ihsahn hace con su guitarra lo que se le antoja.

Uno de los cortes más dramáticos, ya no por la letra sino por la melodía y coros es “Astera Ton Proinon”, uno de los que gracias a samples pudimos escuchar como avance. Es sin duda el tema más melancólico, donde Ihsahn utiliza de nuevo su capacidad de combinar registros graves, desgarrados y líricos. En esta canción ningún instrumento abusa de protagonismo, y cuando la intensidad del tema lo pide, todos entran en acción, así como todos calman cuando la fuerza decae. Todos tienen su momento, pero cabe destacar que grande aquí es la labor de Asgeir. Y si destacar merece también en este corte es la cantidad de pasajes que encontramos, moviéndonos desde el progresivo hasta incluso guiños al doom pasando por muchos otros. “Astera Ton Proinon” es uno de los puntos clave en esta parte central de The Adversary.

Afrontamos la segunda mitad del disco con “Panem Et Circenses”, otro tema impresionante donde encontramos las más claras influencias de King Diamond materializadas en los falsetes de Ihsahn. La línea que sigue está a medio camino entre las partes de medio tiempo de “Called By The Fire” y las partes rápidas de “Citizen”. De nuevo la guitarra se lleva todas mis alabanzas, así como la sección orquestal. Llegados a este punto, Ihsahn va consiguiendo hacer crecer el disco conjuntando todos los elementos incluidos en los cortes anteriores para dotar a esta segunda parte de cd de unas canciones completísimas en todos los aspectos.

Otro de mis puntos fuertes en este The Adversary se llama “And He Shall Walk In Empty Places”. Me gustan los temas veloces que me recuerdan un tanto a Emperor y se alejan del progresivo. Muy fuerte empieza este séptimo tema, con un punteo que se me antoja tan memorable como aquel de “I Am The Black Wizards” de Emperor, aunque en todo caso, nada tiene que ver uno con otro, simplemente equiparables en calidad. ¿Qué destacar en esta ocasión que no se haya destacado ya? Tal vez el riff que surge tras el primer cambio de ritmo y estilo. Y, perdonen mi humilde conocimiento pero en la parte que va del 1:07 al 1:47 ¡veo thrash! Además un thrash que surge tras un “uh” que es... es... Thomas G. Warrior de Celtic Frost! ¡Estos 40 segundos es lo que hoy día debería ser Celtic Frost! Y tras la emoción que supone para mí este breve instante, viene una sección tranquila de coros para volver a hacer un guiño a esos suizos que se perdieron en su propia experimentación. Y para acabar, de nuevo la velocidad y los alaridos propios del black metal de estilo Ihsahn. En definitiva, uno de mis temas favoritos en este trabajo.

Vamos cerrando con “Will You Love Me Now?”, otro corte que combina los minutos veloces con un par de partes lentas en los estribillos, uno de los mejores del disco por cierto, dulce a la par que amargo, donde Ihsahn se recrea jugando con los registros de voz. Veo el teclado muy interesante, pero tal vez se me antoja demasiado alto, tapando a la guitarra en ocasiones. Tampoco es un tema excesivamente largo, como viene siendo habitual en este disco. Destacar mi especial aprecio por la parte final, en el punto en que las frases que nos canta este ser de las tinieblas se hacen escalonadas diciendo eso de “within the walls of the unspoken”, sin duda también una de las frases más duras de The Adversary.

Y para acabar, encontramos por fin el tan deseado “tema 9”, al que por dos palabras no puedo evitar identificar con una frase que salía en “Ensorcelled By Khaos” de Emperor (“still this maze is mine, and I am thine”). Es la magia de la música, unos temas recuerdan a otros, sean por un riff, por un plato o por una frase.

Sin más dilación, tomen asiento en este peculiar teatro de los horrores y disfruten de “The Pain Is Still Mine”. Muchos sueños vamos a encontrar aquí, en esta sucesión de estilos y elementos, detalles y deleites. Bienvenidos al teatro:

- Primer Acto: inicia con una sección de teclado que me transporta a un lugar que no sale en el mapa, y la guitarra que rompe llorando junto a un piano, en tempo lento, muy épico, que va elevando los primeros minutos de canción hacia el dolor que enseguida vemos aumentado en la voz mortecina de Ihsahn.
- Segundo Acto: una voz similar a la de Kotipelto pero con el feeling interpretativo de Freddy Mercury surge de las sombras en medio de una sección orquestal teatrero-operística. Aquí Ihsahn saca a la luz todo su potencial interpretativo, demostrándonos que este “track 9” tan buscado por sus fans más devotos, merecía ser degustado a su debido
tiempo. Un fragmento bellísimo, exquisito.
- Tercer Acto: Un grito de nuevo a lo King Diamond rompe en una nueva sección en la que mandan las seis cuerdas con ese riff que me es imposible definir. Un guiño al power/progresivo y un solo de guitarra un tanto oculto tras los que entran de nuevo los falsetes van poniendo fin a esta parte central.
- Cuarto Acto: vuelta a la épica y al dramatismo vocal a partir del minuto 7:08, fragmento en que las absolutas protagonistas con las cuerdas vocales.
- Quinto Acto: volvemos al inicio dulce de piano, a perdernos en el tiempo de nuevo. No recuerdo ahora mismo haber escuchado una sección tan bella en mucho tiempo, de no ser por los noruegos Winds. Y acaba el disco este “puto amo” poniéndonos el vello de punta al recitar: “the pain is still mine”...

... and I am thine...


Tracklist:


1. Invocation
2. Called By The Fire
3. Citizen
4. Homecoming
5. Astera Ton Proinon
6. Panem Et Circenses
7. And He Shall Walk In Empty Places
8. Will You Love Me Now?
9. The Pain Is Still Mine

Formación:

- Ihsahn (voz, guitarras, bajo, teclados, coros)
- Asgeir Mickelson (batería)

Colabora:

- Garm (voz)
Texto: Nexus 6
metalnexus@gmail.com