| CELTIC
FROST TO MEGA THERION Año de publicación: 1985 Edita y distribuye: Noise Web Oficial: www.celticfrost.com Calificación: 9,5/10 |
|
Sólo
hay que echar un vistazo a
la portada de To Mega Therion para darse cuenta de que Celtic Frost son
palabras mayores. Impacto visual y sonoro es lo que Celtic Frost
inspira a
muchas personas. Haber escuchado algo de esta banda no es gran
hazaña hoy día,
tan sólo supone haber tenido el placer de escuchar una banda que
para muchos es
nada mientras para otros es un pilar de la historia más arcaica
del metal
extremo. Como suelo decir: escuchar algo de Celtic Frost es sumar un
punto más,
pero entablar relación con Celtic Frost es hacer un pacto con lo
inconcebible.
Disfrutar y dejarse seducir por su discografía es encerrarse en
un sótano
durante toda la vida con el único fin de hallar nada más
y nada menos que el
caos de uno mismo. A simple
vista puede parecer que
todo comenzó cuando su primer disco Morbid Tales y su famosa EP
Emperor’s
Return vieron la luz, mas la historia data de tiempos más
remotos. Tiempos en
que Celtic Frost se conocía como Hellhammer, una banda
underground suiza que
empezaba a combinar lo que hoy conocemos como black, death y thrash.
Muchas
veces me pregunto cómo asimilaron los fans del metal una
propuesta como la de
Thomas G. Fischer en aquel entonces. Debió suponer para ellos
una especie de
“paranoia metal” como a mediados de los 90 pudo suponer la propuesta de
Arcturus. Una persona nacida en 1981 nunca lo sabrá con certeza,
pero sin duda
haber vivido el año 1984 siendo consciente de lo que es el metal
tuvo que ser
tremendo. Muchos grandes discos nacieron ese año... Mas el disco
que hoy nos
ocupa todavía tardaría un año más en
editarse. To Mega Therion llegó en 1985,
después de que Celtic Frost llegara para comerse el mundo con
Morbid Tales, una
propuesta que sin duda resultó exquisitamente brutal. Y no menos
exquisita
resulta su segundo LP, más maduro si cabe, un paso más
hacia la irracionalidad
y el riesgo, un disco un tanto más calmado que Morbid Tales pero
más rico en
influencias y elementos que más tarde servirían de
referencia para muchísimas
bandas. Y es que Celtic Frost, una banda a la que posiblemente nunca se
le haga
la justicia que merece, supuso en su día una fractura en el
mundo del metal y
con el paso de los años se ha ido convirtiendo en una
riquísima fuente de
inspiración para muchísimas bandas de cualquier estilo.
Porque muchos estilos
son los que se dan cita en los discos que Celtic Frost sacara al
mercado una
vez dejado atrás el nombre Hellhammer. Y cierto es que la banda
de Fischer
estuvo a punto de cometer suicidio tiempo atrás y dejarse comer
por el reflejo
de lo que fueron. Pero también es cierto que Warrior supo salir
del bache con
la experiencia y madurez que dan los años de meditación.
Tal vez haya sido por
esa práctica década de ausencia que Celtic Frost hoy
día dista mucho y a la vez
muy poco de esa locura innovadora que supuso dentro del mundo del
metal. Cosas
del metal y de la vida. Escuchar
To Mega Therion con 15
años (en 1996) supuso para mí firmar a ojos cerrados, y
sin saberlo entonces,
ese pacto con lo inconcebible del que hablaba en el primer
párrafo. En su día
no pude sino compararlo con perder la virginidad. Me pareció un
disco extraño
del que la primera vez no entendí nada pero con el que me
dejé llevar en un
acto de confianza y seducción arrebatadora. Escucharlo fue
alcanzar otro
estadio en la vida, aprender, equivocarme, descubrir, temer, sentir,
nacer y
morir, ver que había algo más allá, que no toda mi
vida metalera empezaba y
acababa en Iron Maiden. Sólo diré que durante meses
antepuse mi cinta de To
Mega Therion a toda la discografía de Iron Maiden, mi banda
favorita de
siempre. Hoy día me alegro de haber seguido descubriendo bandas
y de no haber
agujereado mis cimientos para aparcar otros vehículos. Mucho he
de agradecer a Celtic
Frost, porque es curioso que llegaran a mi vida antes que otras bandas
de
sonido extremo tal vez más populares en los años en que
Fischer y compañía
aparecieron en mi colección de cintas y cds. Y es curioso que
este To Mega
Therion me atrajera de manera tan bestia aun sin entender la multitud
de
sonidos que estaba escuchando. Tal vez es gracias a él que hoy
día soy capaz de
tolerar tal cantidad de estilos distintos dentro del metal y la causa
de que
bandas extremas no me parecieran mero ruido al escucharlas por primera
vez. El
único “pero” que le echo en cara a este disco, y del que
tardé en
darme cuenta a causa de desconocer detalles biográficos cuando
era adolescente,
es que en él no participe Martin Eric Ain, el que para mí
es bajista
irremplazable de la banda, pues abandonó Celtic Frost en mitad
del proceso de
composición del disco. Alabada sea -en parte- la
reedición del 1999, pues en
ella las versiones originales de “The Usurper” y “Jewel Throne” fueron
sustituidas por las grabadas con Ain, el primer bajista zurdo del que
tuve
constancia. Como ya he
dicho antes, la
ausencia de metal extremo en los años en que Celtic Frost
llegó a mis oídos,
provocó que nunca antes hubiera escuchado una intro tan lenta y
atmosférica
como “Innocence And Wrath”, tan apocalíptica, tan dura, tan
difícil de asimilar
en su momento, con esa atmósfera basada en splashes y caja, de
ritmo pesado
acompañado por un riff igualmente pausado. Tras ella llegan dos
temas que
podrían decirse continuación lógica de Morbid
Tales: la pareja explosiva que forman “The
Usurper” y “Jewel Throne”. El
primero de los dos es uno de los temas de Celtic Frost que siempre
recordaré
con cariño y pasión desbordada, pues desde el primer
momento su riff engancha
de manera demencial, tanto que a lo largo de los años lo
seguiré recordando.
Especialmente atrayente resulta esa guitarra que durante unos pocos
segundos
podría decirse que se comporta como un teclado, concretamente
del 0:37 al 0:47
aproximadamente, acabando justo cuando G. Fischer encarrila esa parte
que tanto
sospecho que sirvió de inspiración a Kreator para su
“People Of The Lie”. Y
como pareja de baile ideal para “The Usurper”, “Jewel Throne” llega en
tercer
lugar, un corte igualmente enfermizo que combina dos partes, una
primera con
riffs un tanto más lentos que en el anterior tema, algún
que otro efecto
guitarrero muy propio de la banda, los ya clásicos “uh!” de
Fischer, y la tanda
de bombo, caja, plato y tom de la batería. Y ese bajo demencial.
Y la segunda
parte, memorable, con un par de tremendos acelerones doblados que
culminan en
una tanda de solos magnífica. ¡Menuda carrera! En
ocasiones, es con mi segundo
tema favorito de este cd, “Dawn Of Meggido” cuando considero que
realmente
empieza To Mega Therion, mientras que otras tantas veces me rindo a la
evidencia de que “The Usurper” no podría ser mejor entrada tras
una intro. El
inicio de “Dawn Of Meggido” revela que es la continuación
natural de la intro
“Innocence And Wrath”. Desde la sentenciadora primera frase:
“Humiliated in
human form”, vemos que Celtic Frost sigue sin andarse con rodeos,
letras
directas, crueles y concisas son lo que
esta banda siempre nos trajo. Es lo segundo que me gusta de ellos.
“Dawn Of
Meggido”es un tema pausado que se mueve a través de pasajes
lentísimos en que
la trompa es la reina de los efectos, alternándose con un riff
muy interesante
y el clásico cambio de ritmo a que acostumbra la banda. Tremendo
inicio trae
“Eternal Summer”, un temazo que considero otra de mis canciones
favoritas de
Celtic Frost, donde de nuevo velocidad y brutalidad se dan cita y donde
el
doble bombo y la voz de Warrior (Uh!)
se me antojan de lo más interesante. La parte
central del cd viene cargada de la velocidad
thrashera por excelencia. ”Circle Of The Tyrants” tal vez sea el tema
más
conocido de To Mega Therion, y ciertamente no es para menos porque la
cantidad
de elementos que tenemos aquí, con creciente actividad de voz
femenina, la elevan
a categoría especial. Destacar podríamos la
sección de solos, una de las
mejores interpretaciones de Fischer y los cambios de ritmo, que aunque
más
lógicos que en otras canciones, siguen resultando igualmente
sorprendentes. Aún
así no es uno de mis temas favoritos, no sabría explicar
por qué... Por
preferir, dentro de los Celtic Frost más thrasheros, antes que
“Circle Of The
Tyrants” prefiero las dos canciones siguientes: “(Beyond The) North
Winds” y
“Fainted Eyes”. Ambos son de los cortes más veloces del disco,
siguiendo la
línea thrashera de pro, aumentando algo más la velocidad
de su predecesora, y,
por qué no decirlo, ¡haciendo enloquecer más al
personal! Seguramente de esta
parte de To Mega Therion bebieron muchas bandas de las que hoy
día copan el interés
de millones de fans del metal en todo el mundo. ¿”(Beyond
The) North Winds” te suena de algo,
Abbath?. No
olviden pagar los intereses a Celtic Frost. ¿Recuerdan
el pacto con lo inconcebible? “Tears In A
Prophet’s Dream” es la descripción del mismo. Aquí Celtic
Frost experimenta más
de lo que lo había hecho nunca hasta ahora, consiguiendo, a base
de combinar
sonidos y efectos diversos, dibujar una pesadilla demencial de la que
sólo
despertaremos para caer en las garras de la canción por la que
siento una
devoción enfermiza. Alabados sean Tom Gabriel Fischer y Martin
Eric Ain. Muero. Me
diluyo. Todo se entremezcla en mi mente y
espíritu cada vez que “Necromantical Screams” se cruza en mi
vida. Y no son
pocas veces. Este tema me parece el mejor cierre para un disco que
pretende
desconcertar al oyente. Para mí. “Necromantical Screams” supone
el encuentro
con la majestuosidad de Celtic Frost. Todo sentimiento que esta banda
puede
provocarme se resume en los seis minutos que siguen. Los riffs, las
voces masculina
y femenina, la batería con su caja y platos, los solos de
guitarra, el bajo,
los cambios de ritmo, las partes rápidas, los pasajes lentos
apocalípticos, la
letra... la letra. Si me lo
permiten, antes de pulsar play para volver a
escuchar este disco y enfrascarme en mi éxtasis particular,
diré que, si nunca
escucharon Celtic Frost, vayan deprisa a ganar ese punto que les falta
en su
colección de bandas oídas. Diré también que
si en esa escucha se enamoran de
Celtic Frost, no duden firmar ese pacto para ahondar en su obra. Recordad
siempre: “Nihil verum nisi mors”. Tracklist: 1.
Innocence And Wrath - Thomas Gabriel Fischer -"Tom G. Warrior"- (voz y guitarras) - Dominik Steiner (bajo) - Reed St. Mark (batería) - Claudia-Maria Mokri (voz femenina) Texto: Nexus 6 metalnexus@gmail.com |