Cómo tocar de oido la guitarra, el laúd y la bandurria a la manera tradicional de la Sierra de Gredos
Capítulo
cero:Introducción
Capítulo
I: Descripción
Capítulo
II: Iniciación mano derecha
Capítulo
III: Iniciación mano izquierda
Capítulo
IV: Notas
Capítulo
V: Acordes
Capítulo
VI: Tonalidades
Capítulo
VII: Escalas
Capítulo
VIII: Realización de bajos
Capítulo
IX: De ronda
Capítulo
X: Lírica popular
Capítulo
XI: Jotas
Capítulo
XII: Rondeñas
Capítulo
XIII: Otros instrumentos tradicionales
Capítulo
XIV: Virguerías y técnicas
Cada vez nos estamos convirtiendo en seres más pasivos, dejando que otras personas vivan nuestra vida en vez de vivirla nosotros. Pasamos horas delante del televisor viendo como mueren y matan los personajes de la pantalla, dejamos que el nuestro humor dependa del papel de nuestro equipo de futbol y vamos a bares donde la música está tan alta que se pierde la función social comunicativa que tenían estos. Conciertos y partidos de furbol se convierten en eventos multitudinarios donde la soledad del individuo se ve compensada con la fusión con la masa. Desde luego, conviene preguntarse el por qué de esta nueva manera de pasar por la vida sin vivirla, por qué se está construyendo una sociedad gris en la que nos contentamos con el pan y el circo que nos dan los que verdaderamente están construyendo la historia, pero este no es el lugar ni el momento de hacer una cosa así. Me conformaré con poner mi pequeño granito de arena para que la música vuelva a ser nuestra, del pueblo.
La música es el arte que
más fácilmente llega a nuestros sentimientos, haciéndonos
alegres en los momentos felices y endulzando los momentos tristes, es por
tanto una cosa demasiado preciosa para dejarla únicamente en manos
de profesionales. Mucho más intenso que escuchar música es
hacer música, poner tus sentimientos al servicio del arte para aliviar
el alma en vez de limitarse a contemplar como lo hacen los demás.
No podemos dejar que sólo canten y toquen determinadas personas
por el mero hecho de que lo hagan mejor, es mucho más intenso hacer
participar a todos de esa magia que la música nos puede dar. Aquí
es donde la música tradcional juega un papel importantísimo,
pues es la música que lleva los sentimientos del pueblo. De hecho
está realmente creada por el pueblo en un tiempo en el era este
el que adoptaba la música que los artistas componían para
expandir por el mundo. No debemos dejar que la monopolizen supuestos grupos
folklóricos que la retocan y adaptan a su gusto, pues por el mero
hecho de tocar encima de un escenario hay que llevar los arreglos preparados
y se pierde la espontaneidad que la caracteriza, dando lugar frecuentemente
a arreglos repetitivos y aburridos debido a la descontextualización
que llevan pareja. Esto es lo que tratan de evitar los musios de folk,
música inspirada en el folklore (a su vez inspirado en la música
tradicinoal) y acaban conviertiendo en una interpretación
subjetiva que apenas se diferencia de otros tipos de música elitista
y no participativa.
La música tradicional verata, y la de casi cualquier parte del mundo, se puede aprender a tocar fácilmente de oído, sin conocer nada de teoría de la música, pues usa armonías sencillas y ritmos simples que son precisamente lo que le da belleza. El problema surge cuando alguien a pesar de toda la ilusión que pueda tener en un principio se vea sin capacidad musical o física para poder aprender a tocar un instrumento. Este miedo incial es injustificado y consiste tan sólo en un disfraz que nos ponemos para eludir la responsabilidad que implica realizar una actividad con regularidad. Imposibilidad física no hay para aquellas personas que conserven todos sus miembros enteros, existe, si acaso, un cierto grado de dificultad debido a que se han de desarrollar unos músculos que generalmente no son usados para ninguna otra función y cuando se está aprendiendo cuesta empezar a manejarlos con soltura. También nos ponemos la excusa de tener las manos grandes o pequeñas, los dedos largos o cortos y otras de igual calaña. Yo he visto grandes guitarreros con las manos de gigante, y otros con manos diminutas, y otros muchos con las manos más raras quese pueda imaginar.
Una de las cualidades que nos distinguen
de los animales (no todos por supuesto, que los hay que cantan mejor que
cualquier humano) es el oído musical. Pero cuando se habla de tocar
un instrumento de oido no se sabe exacatmente a que se refiere uno, y se
suele entender que se ha hecho sin estudiar música. Es importante
distinguir que cuando hablamos de tener oido musical (o no tenerlo) nos
referimos a dos cualidades distintas: el sentido del ritmo y el sentido
de la armonía. Ambas cualidades se pueden desarrollar con el trabajo
diario (si hay constancia) y el aprendiz notará como va ganando
según pasa el tiempo. Se puede tratar de aprender a tocar basándose
únicamente en el oido del aprendiz, como aprendía la gente
usualmente, pero con unos cuantos consejos y algunas nociones básicas
de armonía se avanzará mucho más en la dominación
del instrumento y en él su desarrollo. Lo más recomendable
al iniciarse en un instrumento es hacerlo a la par que algún amigo,
pues además de compartir adelantos siempre podrán tocar los
dos a la vez manteniendo más o menos el mismo nivel y ayudando
cada uno al desarrollo del otro.. Lo más importante, recuerda que
únicamente está en tu mano el aprender a tocar o no, pues
no depende de cualidades físicas tuyas o de alguna otra variable,
si no de que seas constante en la práctica diaria . Lo ideal es
practicar una hora larga al día para el resto de tu vida musical,
esto supone un derroche de tiempo grande que hay que estar dispuesto a
sacrificar, eso si, a cambio la música te dará los ratos
más felices de tu vida.