Esto es teoría para el correcto uso de la mano derecha, que es la que lleva el ritmo y por tanto también el sentimiento, sobre todo en la guitarra. A los zurdos les recomiendo que aprenda a tocar como los diestros, pues así podrán disponer siempre de más instrumentos que si deciden aprender con las cuerdas del revés y el aparato dado la vuelta. Supondrá alguna dificultad añadida al principio pero con tesón y esfuerzo se saldrá adelante como si na’, ya que esta música no es complicada en absoluto. Si tiene aspiraciones de Paco de Lucia es harina de otro costal, pues debería olvidar este método y acudir a una academia.
La música lleva un tiempo repetitivo, cíclico, que es lo que se conoce como ritmo y cada uno de esos ciclos se les llama compases. La base rítmica se construye con una sucesión de compases compuestos por una parte fuerte, a la que se asocia el golpe de cántaro, o de bombo, y una o más partes débiles. En la Sierra de Gredos, y en Castilla y Extremadura, se usan compases en los que sólo existe una parte fuerte, cosa que puede variar si te asomas al folklore de otras regiones. En la guitarra se realiza la parte fuerte del compás golpeando todas las cuerdas con la yema del dedo pulgar de arriba a abajo, mientras que las partes débiles se tocan con los cuatro dedos restantes hacia abajo también tratando ahora de tocar la cuerdas con las uñas lo más cercano posible a las yemas. Esta es la razón por la que a los guitarreros no les crecen las uñas. Si notas que se te rompen demasiado existen endurecedores que son una maravilla, sobre todo los días de fiestas grande, que es cuando más jornales se echan tocando. En el laúd es más complicado, pues al hacer acordes conviene tocar la parte fuerte por las cuerdas graves, que para eso están, y las partes débiles por las cuerdas agudas, a ser posible ahogando el sonido con la palma de la mano derecha para que quede cortante, a esto se lo conoce como pizzicato en nomenclatura latina o palm mute en nomenclatura sajona En la guitarra un efecto parecido se puede conseguir parando el sonido de las cuerdas con el dedo meñique de la mano izquierda de manera que se corte el sonido del acorde y no se funda con el siguiente golpe que se va a dar. En ambos instrumentos ayuda levantar los dedos de la mano izquierda puestos sobre el acorde que se esté usando. Esto repetimos se ahce para tratar de conseguir el efecto de marcar el sonido en las partes débiles del compás y requiere mucho entrenamiento, por lo que conviene praticarlo mucho.
El compás empieza simpre por la parte fuerte, por el golpe de cántaro, con lo que todas las canciones se han de tocar empezando por el golpe de pulgar. Además, salvo en momentos excepcionales los acordes cambian al cambiar de compás, con lo que el primer golpe que se ha de dar al poner el nuvo acorde ha de ser también el pulgar. Existen excepiones notables como el empezar una canción en mitad del compás,cosa que se llama entrar en anacrusa (ojo que hay mucho cachondeo con la palabrita) o incluso canciones enteras que van a contratiempo, como los verdiales malagueños o la cacereña danza del candil.
Para empezar
a practicar la mano derecha recomiendo tocar sin poner ningún acorde
con la mano izquierda (o poner uno sin cambiar) y tratar de sacar, y sobre
todo mantener, los ritmos que voy a explicar más abajo. Es importante
poner atención en no acelerarse, por lo que se debe empezar despacito,
a ser posible siguiendo un metrónomo si se dispone de él.
Luego se tratará de poner los acordes y
probar a cambiar sin perder el
ritmo.
Como he mencionado más arriba la música tradicional usa bases rítmicas sencillas, que suelen ser de tres tipos:
Dos por cuatro (2/4): Pum-chim-
(pum-chim-pum-chim-pum-chim-pum-chim-pum-chim-pum)
Es este el ritmo de los pasodobles,
de muchas rancheras y de canciones populares varias como por ejemplo La
Tarara, La Clara o el Rengerrenge. Llamaremos compás a la parte
que se repite cíclicamente, es decir, pum-chim, que consta de una
parte fuerte (pum) al que corresponde el golpe de cántaro y una
parte débil. Como se puede ver,es un ritmo binario, que solo consta
de dos partes, frente al ternario (3x4) y cuaternario (4x4) que veremos
más adelante. Al ser binario se le puede incorporar al cuaternario
haciendo dos compases en vez de uno y a la inversa el cuaternario incorporar
al binario haciendo un compás donde deberían ir dos. Esto
es un adorno que da mucho jugo a la hora de tocar con este tipo de ritmos.
Tres por cuatro (3/4): Pum-cha-cha-(pum-cha-cha-pum-cha-cha-pum-cha-cha-pum-cha-cha)
Este ritmo, que también es conocido como el Lana’zul, es el ritmo de las jotas, los valses (en los que se incluyen muchas rancheras y tunas) y muchas “toná’s”. El compás es Pum-cha-cha donde la parte fuerte es pum y existen dos partes débiles. Al ser la parte débil doble, se pueden hacer ya algún adorno sin salirse del ritmo, como hacer tres golpes en vez de dos en el mismo tiempo, es decir, hacer lo que se llama un tresillo, quedando algo así: pum-parara-pum...También se puede simplemente doblar las partes débiles, siempre sin salirse del tiempo ternario: Pum-chararara-pum . Conviene usar estas técnicas sólo para realzar alguna parte de la canción en especial, no conviene hacerlo todo el rato pues embarullaría todo, cuando lo que interesa es marcar el ritmo, sobre todo si hay gente bailando u otras guitarras tocando.
Cuatro por cuatro (4/4): Pum-cha-cha-cha-pum...
Este es el ritmo más usado
en todo tipo de música y admite muchas variaciones, desde meter
más partes fuertes a hacer el indio con las débiles, cambiando
la distribución de las partes débiles y fuertes se
pueden tocar cumbias, rumbas, rock’n’roles etc. En la tradición
folklorica extremeña se suele usar para canciones lentas (Ej: Anda
resalada, el Ringurrango, el Trebole...) o para adornar el dos por cuatro.
En un compás de cuatro por cuatro (también llamado compasillo)
cabén dos compases dedos por cuatro y, si queremos adornar este
último, lo que se hace es ejecutar dos compases de dos por cuatro
como si fuesen uno de cuatro por cuatro. La variación más
sencilla que se usa en el compás del cuatro por cuatro es otra vez
hacer un tresillo de las dos primeras partes débiles quedando como
sigue:
Pum-pararapa-pum-pararapa-pum... que seguro que es así la forma que más habrá sido escuchada por el lector.
Como se puede observar todas las
transcripciones de los ritmos tienen formas de quebrado, esto sirve para
conocer el compás en relación del cuatro por cuatro (4/4,
4x4, C o compasillo). El primer número indica la cantidad de figuras,
ya sean notas o silencios, que entran en el compás. Así que
si es dos será binario, si es tres o múltiplo de tres será
ternoario, y si es cuatro cuaternario. Esto significa el número
de golpes que lleva el compas (binario 2, ternario 3 y cuaternario 4).
El segundo número indica la duración de estas figuras, para
lo que tomamos el compasillo como referencia. En este compás caben
una redonda, dos blancas, cuatro negras, ocho corcheas o dieciséis
semicorcheas. Si el segundo número es el cuatro, significa que las
figuras tendrán la duración de una negra pues en este compás
caben cuatro negras. Esto es lo usual pero a veces es un ocho, sería
que las figuras tienen una duración de corchea y es por tanto el
doble de rápido que si fuera un cuatro. Si fuese un dieciséis
sería un compás rapidísimo en el que las figuras que
se usan tienen duración de semicorcheas, usándose en la música
tradicional de Villanueva en algunos redobles de tambor con mucha
marcha (el practican los Tiesos, por si los habéis sufrido alguna
vez).
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