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GRUPO FOLCLÓRICO INDEPENDIENTE
EL ARROYO LOS CAGAOS



  CAPITULO DECIMOSEGUNDO: RONDEÑAS VERATAS

 En los manuales de flamenco se habla de la rondeña  como el tipo de fandango adaptado a los campos de Ronda, como las malaqueñas, las granadinas y las murcianas lo son a sus respectivas tierras. En realidad va más allá de eso, e implica el abandono de las costas por parte de la malagueña y una posterior subida a las sierras de la misma, en principio a la de Ronda y posteriormente con la misma extensión del fandango por el resto de España se quedaría también en la Sierra de Gredos, donde se encuentran versiones de rondeña cacereña, de rondeña malagueña (ambas muy populares a lo largo de toda la sierra), de rondeña fandanguera (cantada también en la zona este de la sierra con el nombre de fandango o fandanguillo), de rondeña carnavalera (cantada con el nombre de jota en el oeste, ya en la sierra de Gata) y, como no, rondeña verata (o rondeña a secas en La Vera o incluso verata a secas en Andalucía de Avila).
 Es pues por tanto la rondeña de Gredos una fusión del fandango español, con influencias arabes, judias, gitanas y cristianas, con los aires de jota propios de la zona, pues aunque en un principio el fandango se bailara en seis por ocho posteriormente adoptó la forma tres por que que conocemos ahora y que además es también propia de la jota.

 Las rondeñas se basan en tonalidades menores en vez de mayores, se puntea sobre el dominante y se canta sobre los relativos mayores, correspondiendo el primer verso, que es el segundo de la copla, al relativo mayor subdominante acabando en relativo mayor tónico. El segundo verso va del relativo mayor tónico al relativo mayor subdominante. El tercero de éste vuelve al relativo mayor tónico. El cuarto sale de éste hasta el relativo mayor dominante. El quinto va de éste hasta el relativo mayor tónico de nuevo. Y el sexto, atención, del relativo mayor subdominante al dominante (no al relativo mayor dominante).

 La parte instrumental se  toca de forma que se puede cantar una seguidilla a modo de estribillo (como por ejemplo: arrimate paloma a mi...) se sucederán más lentamente, de acuerdo con la frase cantada.

 Pero no es tan sencillo, por que al cambiar tan rápidamente de acordes se han desarrollado para las posturas de la tonalidad REm varios acordes con formas híbridas que son más fáciles de cambiar y dan una sonoridad característica. Para optimizar el uso del acorde La mayor, que es el dominante, cuando le usemos en la guitarra le pondremos tan solo con dos dedos, tapando el segundo traste da la tercera y cuarta cuerda con le dedo índice y el segundo traste de la segunda cuerda con el dedo corazón. Esto permite dejar el dedo anular y el meñique libres para poner la forma híbrida que usaremos para componer el relativo mayor subdominante, presionando con estos dos dedos en el tercer traste de la segunda y tercera cuerda. A la hora de cantar este acorde se usa en su forma completa. Se le puede añadir a voluntad el dedo índice presionando el primer traste de la primera cuerda, de manera que tendríamos en las tres cuerdas de abajo un Sib, es decir, el relativo mayor subdominante, mientras en las cuerdas de arriba continúan sonando las notas del dominante La. Si mientras mantenemos el primer acorde con dos dedos intercalamos el segundo con los otros dos dedos y dejamos que suene tan solo un instante y repetimos esto mientras dure el acorde dominante, obtenemos uno de los efectos más bonitos y usados a la hora de tocar rondeñas.

 El relativo mayor dominante se suele poner de tres formas distintas cuando estamos en Rem, o en otra tonalidad resultante de trasladar sus posturas con la ayuda de una cejilla. Una es el Do que ponemos normalmente con tres dedos. Otra es parecida a esta, pero si no da tiempo, se pone tan solo el índice en el primer traste de la segunda cuerda, con lo que volvemos a tener las tres cuerdas de abajo formando el acorde deseado y las tres de arriba formando el dominante de la tonalidad que estamos usando como acorde base. Otra forma es mantener los dos dedos en la posición que hemos descrito para el acorde relativo mayor subdominante (Sib) poniendo los otros dos sobre la parte superior del acorde do (segundo traste cuarta cuerda y quinto traste quinta cuerda). Cuando usemos esta forma no usaremos el relativo mayor subdominante, sino una forma híbrida del subdominante de la tonalidad, en este caso Solm. Mantenemos los dos dedos en la postura de Sib, y cambiamos los otros dos dedos a la parte superior de Solm (primer traste de la quinta cuerda y tercer traste de la sexta).
 

    La         Sib+La       Do+La
 1ºI----       Io---        I----
 2ºI-o--       I--o-        Io---
 3ºI-o--       I--o-        I----
 4ºI-ö--       I----        I----
 5ºI----       I----        I----
 6ºI----       I----        I----

  Do+Sib      Solm+Sib
 1ºI----       I----
 2ºI--o-       I--o-
 3ºI--o-       I--o-
 4ºI-o--       I----
 5ºI--o-       Io---
 6ºI----       I--o-

 Como se puede observar alguna forma híbrida mantiene la nota D, es decir la cuarta cuerda al aire, que no pertenece a ninguno de los dos acordes. A esta nota se la permite estar por que es la tónica de la tonalidad que estamos usando.
 Para puntear la melodía existen varias formas de hacerlo. Lo usual empezar por la nota tónica del acorde dominante, que es con el que empieza la serie de acordes, y realizar una escala ascendente coincidiendo con los cambios de acordes hasta llegar a la tónica de nuevo, pero esta vez una octava más alto, empleando para ello el tiempo que hemos tardado en hacer una serie de acordes. Luego existe la posibilidad de mantenemos una serie de acordes  o dos en estas notas altas dando las notas tónicas de los acordes o haciendo alguna figura melódica. Después podemos hacer escalas descendentes durante una o dos series recorreindo una octava desde la tónica aguda del acorde dominante hasta la tónica grave en la que empezamos a puntear. Existe otra forma de realizar las partes ascendentes: comenzando por la quinta nota del acorde dominante, ascender por la escala natural, que usualmente usamos para descender, y descender otra vez hasta la tónica del dominante, empleando para ello una o dos series de acordes y gan variedad de figuras melódicas distintas, en las que las tríadas y las cutríadas juegan un papel muy importante.
 



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