Ejemplo de copla:
La primer novia que tuve
todas las efes tenía
Francisca, fresca, fregona,
fea, flaca, floja y fría
Añandiéndole la coletilla:
pero yo se lo metía
Las seguidillas tienen también cuatro versos y rima asonante en los pares, pero se diferencia de la copla en la métrica de los versos, siguiendo las seguidillas una distribución irregular. El primer y tercer verso tienen siete sílabas (heptasílabos) y el segundo y el cuarto tan solo cinco (pentasílabos).
Ejemplo de seguidilla:
Dices que no me quieres
ya me has querido
váyase lo ganado
por lo perdido
Dentro de todo el género de coplas destaca el subgénero de despedidas, increíblemente variado. Cuando se canta una despedida indica que la canción termina ya, a no ser que se cite rápidamente esa que pide que se echen más despedidas. Cada círculo de amigos tiene sus despedidas sagradas, que no se saltan nunca bajo condición de pagar la ronda el que se equivoque al parar. Se termina la canción yendo al acorde tónico y haciendo un chimpón con el acorde dominante y el tónico.
Conviene también distinguir entre canciones de ronda, con ritmo y estructura de jota, de las toná's, con ritmos y estructuras variados. La gran mayoría de las rondas fueron compuestas en el siglo diecinueve por poetas y músicos herederos del mester de juglaría medieval y eran las canciones que se ponían de moda cuando no existía radio ni equipos de alta fidelidad. La música se escuchaba en el baile, que entonces, antes incluso que el pasodoble, era la ronda de guitarreros del pueblo. Las toná's tienen un origen anterior, pues se han recogido por tradición oral pura, es decir, que ni siquiera se acompañaban por instrumentos, por lo que ha sido sometido a una evolución más personal y endémica que las rondas, que se conservan en su forma original más facilmente. En una recopilación de cantes de la edad de oro , que recoge canciones populares de los siglos XV, XVI y XVII aparecidas en textos literarios de la época, pude comprobar como aparecía recopilada una curiosa canción:
Prometió mi madre
de me dar marido
hasta que el perexil
estuviesse florido.
Se puede ver la similitud con la primera estrofa de El Cardo Florido (grabada por García Matos en la Magna Antología del Folklore y versioneada por Eliseo Parra en su album Tribus Hispánicas):
Dice mi madre
que no me da marido
hasta uqe el cardo
no esté florido
Por otro lado están además las jotas y rondeñas, las realmente autóctonas de la sierra de Gredos. Hay en Villanueva formas fijas para cada una de ellas, pero que admiten posibilidad de improvisación. Las dedicaré un capítulo más adelante por lo que no me extenderé más sobre ambas.
La otra forma de música popular que nos llega del pasado son los romances, que nos vienen directamente de la edad media, que era cuando estaban de moda pues suponían una forma de trnsmitir noticias. Al ser Villanueva pueblo de cantarines nos ha llegado el folclore con toda su diversidad.