La vida que yo veo anhela los extremos confines, el Desierto, la Selva y nada más.

Veo que Setiembre, el de los Rojos Helechales, deplora su materia; que hubiera preferido ser sólo Nieve, Inmensidad y Lobos.

Veo que el Sol sueña con la pura Luz y que la Noche añora los tiempos primordiales, cuando todo era noche.

Miro también a mi corazón, y descubro que sus deseos se resumen, desgraciadamente en dos palabras: la palabra SIEMPRE, la palabra NUNCA.

sábado, 18 de octubre de 2003
Los días que pasan
c_33es@yahoo.es

La pobre golondrinita cada vez sentía más frío, pero no quería dejar solo al Príncipe porque lo amaba mucho. Picoteaba las migas que quedaban a la puerta del panadero, cuando el panadero no le veía, y trataba de entrar en calor agitando sus alas. Pero finalmente comprendió que iba a morir. sólo tuvo ya fuerzas para volar hasta el hombro del príncipe.

-¡Adiós, querido Príncipe!-musitó-¿Me permitís que os bese la mano?

-Estoy muy contento de pensar que te marchas por fin a Egipto, pequeña golondrina-dijo el Príncipe-. Has estado aquí mucho tiempo: bésame en los labios pues yo te amo.

-No me voy a Egipto-dijo la golondrina-.Me voy a la mansión de la muerte. La muerte es la hermana del sueño,¿verdad?....

Y, besando al Príncipe Feliz en los labios, cayó muerta a sus pies. En aquel mismo instante se oyó un extraño crujido en el interior de la estatua, como si algo se hubiera roto. En realidad, el corazón de plomo se acababa de partir en dos. Verdaderamente el frío era tremendo.

domingo, 19 de octubre de 2003
El Príncipe Feliz. Oscar Wilde
viernes, 24 de octubre de 2003
Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer
domingo, 26 de octubre de 2003

La lluvia caerá aún sobre tus dulces suelos, una lluvia ligera como un aliento o un paso. Aún la brisa y el alba florecerán ligeras igual que con tu paso, y entonces volverás. Entre flores y alfeizares mi gato lo sabrá.

Seguirán otros días, seguirán otras voces. Sonreirás a solas. Oirás viejas palabras, voces cansadas, vanas igual que trajes viejos de las fiestas de ayer. También gesticularás, responderás palabras: mi gato lo sabrá.

Rostro de primavera; y la lluvia ligera, y el alba de jacinto que hacen daño al corazón de aquel que no te espera, son la sonrisa triste que te ilumina a solas. Seguirán otros días, voces y despertares. Rostro de primavera, sufriremos al alba, mi gato lo sabrá.

 

The cats will know. Cesare Pavese
Los días que pasan 3
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