miércoles
1 de octubre de 2003
c_33es@yahoo.es
Cines
de otoño se anuncian en las calles con tumultos difíciles y
con fotografías. Agitada -como si fuese joven y llegara corriendo-
enrojece la luz por las paredes de la ciudad y hay un brillo en los árboles
metálico, una impresión de cuerpo que desea desnudo. El rumor
de esperanza llega, crece hasta la inhabitable soledad de las sábanas
solas. Hay anuncios, cristales, almacenes y escaleras mecánicas que
tienen un poco más de prisa. Pasan coches, estrellas, furgonetas y
muchachas atónitas que brillan vagamente distintas.
Se encienden
como yo y como yo se apagan los semáforos. Callejea el amor por estas
calles. Luis García Montero
Impares.
Fila 13. Butaca 3. Te espero como siempre. Pablo García Baena

Por
detergentes y lavavajillas, por libros ordenados y escobas en el suelo, por
los cristales limpios, por la mesa sin papeles, libretas ni bolígrafos,
por los sillones sin periódicos, quien se acerque a mi casa puede encontrar
un día completamente viernes. Como yo me lo encuentro cuando salgo a
la calle y está la catedral tomada por el mundo de los vivos y en el
supermercado junio se hace botella de ginebra, embutidos y postre, abanico de
luz en el quiosco de la floristería, ciudad que se desnuda completamente
viernes. Así mi cuerpo que se hace memoria de tu cuerpo y te presiente
en la inquietud de todo lo que toca, en el mando a distancia de la música,
en el papel de la revista, en el hielo deshecho igual que se deshace una mañana
completamente viernes. Cuando se abre la puerta de la calle, la nevera adivina
lo que supo mi cuerpo y sugiere otros títulos para este poema: completamente
tú, mañana de regreso, el buen amor, la buena compañia.
Luis García Montero
Completamente
Viernes.
jueves
2 de octubre de 2003
domingo
5 de octubre de 2003
Que la
vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde - como todos
los jovenes, yo vine a llevarme la vida por delante.
Dejar
huella quería y marcharme entre aplausos - envejecer, morir, eran tan
sólo las dimensiones del teatro.
Pero
ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir, es el
único argumento de la obra.
No
volveré a ser joven. Jaime Gil de Biedma
martes
7 de octubre de 2003
-¡
ah !....- dijo el zorro -. Voy a llorar.
-
Tuya es la culpa - dijo el principito -. No deseaba hacerte mal pero quisiste
que te domesticara....
-
Sí - dijo el zorro.
-
¡ Pero vas a llorar ! - dijo el principito.
-
Sí - dijo el zorro.
-
Entonces, no ganas nada.
-
Gano - dijo el zorro -, por el color del trigo
Luego
agregó: Ve y mira nuevamente a las rosas. Comprenderás que la
tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós
y te regalaré un secreto.
-
He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino es con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos
Los
días que pasan