BONUS TRACK
"Stylosas" de la música
Porque cada mujer impone su estilo, he aquí esta sección, para mostrar qué caminos han tomado las voces que tanto admiramos.


Los primeros noventa segundos de su disco "The diary of Alicia Keys" (2003) bastan para saber quién es Alicia Keys. Primero suena un piano tocado con sofisticación, que muestra a la niña genio que escuchaba a Mozart y Chopin. Luego se oyen los sonidos del aire que respiraba en el barrio donde creció: Hell''''s Kitchen, uno de los barrios más peligrosos de Nueva York. Podría haber sido pandillera, pero prefirió asistir a la Professional Performing Arts High School, encerrarse en su pieza a estudiar piano durante diez años e interpretar con fruición a los clásicos. Y los sonidos más urbanos y callejeros también apasionan a Alicia Keys, como el soul setentero de Marvin Gaye y Roberta Flack y el hip-hop y el gansta-rap de Biggie Smalls, 2Pac y Wu-Tang Clan.
A los quince años comenzaron las ofertas. Ante el intento de los productores por cambiar su estilo refinado por el beat de moda, Keys respondía con una rotunda negativa. Sólo seis años más tarde apareció "Songs in A minor" (2001), su primer disco Su éxito fue arrollador: vendió diez millones de copias .
En una industria de divas perfectas, Keys no necesita mostrar más piel de la necesaria, ser una sexy bailarina ni tener a un sudado cuerpo de baile moviéndose al ritmo de sus canciones. Esta antítesis de Beyoncé se caracteriza por una sensualidad más misteriosa que obvia y por actuar acompañada de su piano y sus músicos.
BEYONCE KNOWLES, LA SEXY...
MISSY ELLIOT, LA DESLENGUADA...
Primero rapera, también cantante y siempre deslenguada. No tiene dramas con exponer, en sus canciones, las letras más secas y duras para expresar lo que piensa de las cosas que acontecen en la sociedad. Su apodo lo corrobora: al comienzo de su carrera, iniciada con el disco "Supa dupa fly" (1997), ella era Missy Misdemeanor Elliot. Donde "misdemeanor" significa "fechoría". En sus últimos dos discos, "Under construction" (2002) y "This is not a test!" (2003), la artista firma Missy Elliott a secas, pero se sigue dando licencia para desordenar. Su single, "Pass that dutch", es una repetición sin vergüenza de su anterior éxito, "Work it", y en él la rapera revuelve con igual falta de respeto a Michael Jackson y Saddam Hussein. Además figura como invitada en el último disco de Beyoncé y también ha grabado con Mary J. Blige y Lil'Kim, entre otras. El hip-hop no sería lo mismo sin ella.
La chica top del R&B. Muestra mucha piel y poca ropa. La verdad es que esta solista tiene un gran cuerpo para mostar, pero la diferencia con otras divas, es que no lo hace con delicadeza, sino que de una manera más grotesca; quizás es por sus exuberantes curvas dignas del 100% fibra de los negros.
Destiny''''s Child, el primer hogar de Beyoncé. Tras cuatro discos y seis años de carrera, la cantante estuvo lista para andar sola. Y su álbum debut, "Dangerously in love" (2003), es mucho más que ese videoclip demoledor. Además del virtuosismo vocal que muestra en canciones como "Me, myself and I", Beyoncé llega a transformarse en "Be with you" en la Donna Summer amatoria del clásico LP "Love to love you baby" (1975) e invita a la rapera Missy Elliott a poner audacia extra en "Signs".
Detrás de toda gran mujer hay un gran hombre. O un equipo de ellos. En su disco hay invitados de lujo como los raperos Sean Paul, nuevo abanderado del raggamuffin; Big Boi, del sensacional dúo Outkast, y Jay-Z, que es el novio de la anfitriona y rapea a su lado en "Crazy in love". Y el hombre fuerte es su padre, Mathew Knowles.


MACY GRAY, LA ESTRAVAGANTE...
Sus compañeros de colegio se reían de su voz: la comparaban con la del Pato Lucas o, en el mejor de los casos, con una Minnie Mouse carreteada. Pero Macy Gray estudió piano siete años, escuchó a Marvin Gaye y Aretha Franklin y, pese a cierta aversión por su timbre vocal, empezó a cantar. Con su primer disco, "On how life is" (1998), impuso la canción "I try" y ganó el Grammy como mejor artista femenina pop.
Mientras hacía polémica por sus trajes extravagantes y coloridos o por cambiar la letra del himno nacional estadounidense, sacó un segundo disco, "The id" (2001), titulado con un término de Sigmund Freud que alude en inglés a la parte del inconsciente que alimenta los impulsos instintivos y la satisfacción de las necesidades más primitivas. Y remató su mezcla del soul, rock, hip-hop y música disco en el reciente "The trouble with being myself" (2003). Las letras, todas escritas por ella, son historias de amor, odio o infancia, con el humor propio del febril universo que hay en su cabeza. Es el problema de ser Macy Gray. Como acaba de confesar al diario español El Mundo: "Me apasiona robar. Mira estos anillos, son mi último botín. Y soy mucho mejor que Winona Ryder. A ella la pillaron. A mí no".

MARY J. BLIGE, LA ROMANTICA...
Sting la escogió para cantar a dúo: es la voz de Mary J. Blige la que se oye en "Whenever I say your name", una de las canciones de "Sacred", el nuevo disco del cantante inglés. Ella es capaz de cruzar esa clase de fronteras: cuando el R&B ya se mezcla sin prejuicios con el hip-hop, Mary J. Blige va más allá y apunta al pop para adultos. Es poseedora de una innata condición para cantarle al amor y la realidad de las parejas actuales.
A sus 34 años y con siete discos grabados, Mary J. aparece como la más versátil entre sus pares, capaz de rimar y cantar, o de vibrar y susurrar, con igual estilo en discos recientes como "No more drama" (2001) y "Love & life" (2003). El Midas del hip-hop, Sean Combs, (a) Puff Diddy, la apadrinó desde su primer disco en 1992 y rapea a su lado en "No more drama", mientras en su nuevo disco ella se rodea con la selecta escolta rapera de 50 Cent, Jay-Z y Method Man. Y si tiene que escoger a una colega, la encuentra en el lado B: a Mary J. Blige le gusta la estadounidense Jill Scott. "Ella viene de un sonido que ya no existe y lo puso en un disco", comenta. Además tiene buen gusto.