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ROBERT
CRAY. Madrid, Patio
Central del Conde Duque. 19
de Julio, 2005.
Robert Cray. Guitarra, voz.
JIM PUGH - Teclados.
KARL SEVERAID - Bajo.
KEVIN HAYES - Batería.
En 1975, cuando Robert Cray abandonó la banda de su mentor Albert Colliins para formar la suya propia, la crítica le colgó las etiquetas de “renovador del blues”, “esperanza negra” y “promesa de la nueva generación”. A estas alturas, con 53 años cumplidos, Robert es un excelente músico que intenta contentar a los públicos más diversos con una mezcla de estilos que van del citado Albert Collins al soul de Sam Cooke y Marvin Gaye; del rhythm & blues al funky, con concesiones al gospel y algunos toques poperos. Si a ello le unimos una voz acertada y una forma de tocar la guitarra limpia (jamás utiliza pedales de distorsión) y provista de una técnica excelente; casi tienes el éxito asegurado. El problema es que nunca se puede gustar a todos. Si vas a un concierto de Robert Cray buscado blues, encontrarás algún solo que te ponga los pelos de punta y algún tema que te haga pensar lo estupendo que habría sido todo si la noche hubiese ido por ese camino; pero también vas a encontrar otras muchas cosas. Si simplemente vas buscando buena música y un interprete de primera; no vas a salir defraudado.
Teniendo en cuenta esto,
puede decirse que el del concierto en Madrid del pasado 19 fue bueno. Técnicamente
poco o nada se puede reprochar a una banda con mas de mil bolos a sus espaldas
(El teclista Kevin Hayes y el batería Jim Pugh llevan en el grupo desde 1989 y
el bajista
Kral Sevareid se incorporó en el 91 o el 92. En el 97 la misma formación
actuó en Madrid en el mismo escenario) y compuesta por
excelentes profesionales; pero, para mi gusto, faltó o sobró algo... pudieron
sobrar algunas concesiones a la comercialidad, pudo faltar más blues en la
coctelera, tal vez algo de feeling; el caso es que, como otras veces que he
visto tocar a Robert Cray, llegué a casa pensando que hubo muchos momentos
buenos, algunos incluso muy buenos; pero notando la falta de esa tensión que te
atrapa y te impide apartar la vista del escenario. Cosas mías.
El repertorio que Cray llevó a Madrid el día 19 constaba de un cincuenta por ciento de temas ya conocidos y otro cincuenta de su nuevo album "Twenty", aparecido en el mercado estadounidense el 25 de mayo bajo el sello Sanctuary y que constituye el número 14 de su discografía. En esta ocasión ha contado con la importante colaboración del premiado técnico de sonido Don Smith, responsable de muchas grabaciones de los Stones, Ry Cooder, Miles Davis... ¡No hay nada como tener dinero! Algunas de las letras de "Twenty " tocan el tema de la guerra de Iraq, manteniendo el tono de -suave- protesta hacia el "american way of life" de otros discos anteriores; en "Time will tell", su anterior disco de 2003, ya se había acercado al tema con canciones como "Survivor" y "Distant Shore".
Si algo no se
puede negar es que Robert Cray se encuentra en un buen momento en cuanto a
creatividad y en un punto excelente en cuanto a popularidad y reconocimiento. En
2004 fue invitado de lujo en la gira "Crossroad Guitar Festival"
de su amigo Eric Clapton. También en abril de 2004 obtuvo su estrella en
el "Hollywood´s
Rock Wall". En 1985 recibió su primer Grammy por su participación en
"Showdown", grabado para Alligator en compañía de Albert Collins y
Johnnny Copeland y al que muchos sitúan en la lista de los diez mejores discos
de blues de todos los tiempos. Despues de eso, los Grammy y las nominaciones han
sido compañía frecuente de todas sus grabaciones y probablemente también lo
sean de "Twenty".
Ha compartido escenario y grabaciones con un impresionante cartel de primeras
figuras que incluye a Muddy Waters y John Lee Hooker y es, en la actualidad, uno
de esos músicos que muchos de los grandes del blues y de otros géneros,
quieren ver incluido en la lista de invitados a la hora de grabar.
Cray, que se considera devoto seguidor de la marca, tiene su propia stratocaster "signature serie". El mismo participó en su creación, el modelo fusiona características de una strato del 64 y otra del 58; el puente es fijo, ya que nunca utiliza la palanca del trémolo. Considera que su técnica es deudora de la de Albert Collins y es partidario del sonido limpio, sin distorsión ni efectos innecesarios.
Ramón del Solo. Fotos: Bluespain
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