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B.B. KING
TREASURES.- B.B. King & Dick Waterman. Ed. Bulfinch Press,
2005. Cuando uno ha pasado la barrera de los ochenta después de más de medio siglo pateando escenarios y ha tocado una guitarra con nombre propio ante de millones de personas incluyendo presidentes, reyes y hasta el mismísimo Papa. Cuando uno es un icono musical, no sólo en lo que al blues se refiere, que recibe alabanzas de músicos críticos e instituciones culturales; cuando a uno los premios se le acumulan y no le caben en casa... En definitiva, cuando a uno se le conoce como B. B. King; se ha ganado el derecho de hacer lo que viene en gana; y además de hacerlo con todo lujo y detalle. Tal es el caso del libro que nos ocupa y que lamentablemente no tiene todavía traducción española. Para empezar, el volumen se acompaña de un cd. que recoge diversas entrevistas, algunas realizadas para la ocasión en las que puede escuchársele juguetear con la guitarra acústica y otras que datan desde 1970 hasta nuestros días. Los más de 60 minutos de duración se completan con dos temas que habían permanecido inéditos hasta ahora; "Little Mama", grabada en 1962 durante la primera sesión de estudio para el sello ABC y "May I have a little talk with you", de Howlin' Wolf, proveniente de las sesiones que en 1971 dieron lugar al disco "B.B. King in London". Por si no fuese suficiente, entre las páginas del libro se intercalan unos sobres de celofán que guardan los "tesoros" a los que hace referencia el título; un buen número de reproducciones facsímiles de documentos y objetos que harán las delicias de todo aficionado amante de la memorabilia; desde la primera foto publicitaria, escrita, firmada y enviada a una novia del momento y las páginas del libro de contabilidad del terrateniente Edwayne Henderson que, en 1940, hacen referencia a Riley B. King, un joven arrendatario de 14 años; programas, carteles y entradas de conciertos históricos en los años cincuenta y sesenta; pegatinas publicitarias y pases backtage de las giras internacionales de los 80's; contratos, tarjetas... Toda una colección proveniente de los recuerdos personales del propio Riley. Y luego los textos (a pesar de tanto "extra", también es un libro). La introducción de carácter biográfico viene firmada por Charles Sawyer, todo un experto que en 1980 publicase "The Arrival of B. .B. King", el mismo que con prólogo y discografía de Jorge Muñoz sería editado en castellano por Júcar en 1985. En el resto de las páginas a través de una conversación o larga entrevista; Dick Waterman va repasando pasajes de la larga vida de B.B. King y alternándolos con sus propias aportaciones que incluyen datos y anécdotas desconocidas. Otros protagonistas de los hechos que también fueron entrevistados por Waterman, ofrecen diferentes puntos de vista en sus propias palabras. Little Milton, Eric Clapton, Bruce Iglauer, Peter Guralnick, Robert Cray, Dr. John, Bonnie Raitt, Jimmy Page. Elvin Bishop, Steve Miller, Bobby Rush, Denise La Salle, Ike Turner y otros muchos músicos, críticos, amigos y compañeros de correrías del Sr. Riley desfilan por el libro relatando fragmentos de sus recuerdos en lo referente al tiempo que compartieron con el dueño de "Lucille". La calidad y la abundancia del material fotográfico que acompaña a la edición es también impresionante, tanto por su calidad como por su novedad, ya que muchas (antiguas y modernas) provienen de los archivos personales del propio B.B.King y no se habían dado a conocer hasta ahora. B.B. (que ya había publicado una autobiografía en 1996, editada por Avon Books y coescrita con el especialista en este tipo de trabajos David Ritz) ha sido últimamente objeto de los más diversos galardones incluyendo el Polar Music Prize que se otorga en Suecia y equivale al Nóbel de la Música en 2004. En su propia casa y en 2005 ha sido declarado "hijo predilecto" del estado de Mississippi; donde cuenta con su propio museo en la localidad de Indianola y el 15 de Febrero ha sido declarado "B.B. King Day". Pocos bluesmen (ninguno, en realidad) cuya infancia transcurrió en una plantación de algodón han llegado tan lejos. Ahora, como uno de los actos más llevados a cabo para celebrar su 80 aniversario, ha querido poner a disposición de sus seguidores una obra que recoge fragmentos conocidos y desconocidos de sus recuerdos y vivencias. Un libro que, sin lugar a duda y al paso de no muchos años; se convertirá en objeto de culto y pieza preciada de coleccionismo. R. del Solo
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El tema de la relación entre la música y las drogas no es nuevo y ha sido tocado en muchos casos y desde muchos puntos de vista, generalmente con tendencia al sensacionalismo y la venta fácil; explotando el filón morboso. En este caso, Harry Saphiro (al que ya conocíamos entre otras cosas por su biografía de Eric Clapton editada en castellano por Cátedra y otras como la de Grahan Bond "Thee Mighty Shadow" y la de Mike Bloomfield que todavía esperan traducción.) ofrece un estudio detallado y preciso de como la historia de la música popular, desde el blues y el jazz primitivo hasta sus manifestaciones más actuales, ha sido influenciada por el hábito del consumo de drogas legales o ilegales. En el mundo del blues, probablemente el alcohol ha sido la droga que más muertes de músicos se ha cobrado, especialmente durante las épocas de la depresión en las que se consumían todo tipo de insalubres brebajes caseros; pero otras sustancias han estado presentes desde sus principios. La marihuana procedente de México era un ingrediente habitual en las noches de los primeros años de 1900 en los clubs de Storyville y durante los años veinte se hizo popular entre muchos de los músicos. A mediados de los 30 todavía no estaba penalizada y su consumo estaba extendido entre gran parte de la comunidad negra. Los "Medecine Shows", espectáculos ambulantes que dieron trabajo a muchos bluesmen que han dejado su nombre en la historia, tuvieron gran importancia en el éxito entre la población de muchos estados sureños de tónicos y remedios que contenían cocaína. Los propietarios de las plantaciones fueron conscientes de que los negros consumidores trabajaban más y comían menos, por lo que se la suministraban a precios muy económicos. En los cincuenta y primeros sesenta, cuando la heroína hacía estragos en las filas del jazz, la marihuana se consumía con entusiasmo en los círculos blancos relacionados con la el blues y la música folk. Poco después los movimientos contraculturales y el LSD correrían paralelos al blues revival que impulsó a muchos jóvenes americanos y europeos a acercarse a la música del diablo. El libro, titulado "Waiting for the Man" en la edición original, no hace un hincapié especial en la importancia que el tema ha tenido en las letras de muchos blues, pero ofrece curiosas anécdotas, como la revancha que se tomó Fats Waller, cuando se le ofreció la oportunidad de grabar un disco (uno de los famosos "V-Disc a 78 rpm., cuyas copias y matrices se destruyeron en 1949 como parte del contrato) a cargo del presupuesto del ejército para emitirse en bases y radios militares con el fin de levantar el ánimo de las tropas que combatían en diferentes frentes durante los años de la 2ª Guerra Mundial, cuando la prohibición estaba en pleno apogeo. La primera estrofa de "If you're a viper" comienza diciendo: "Soñé con un porro de metro y medio de largo...". Ni que decir tiene que fue todo un éxito. Saphiro (que además de crítico musical es miembro activo de una ONG destinada al estudio de los problemas derivados de la drogodependencia) no sólo analiza con precisión los aspectos históricos y legales del tema en lo que puede ser la parte más interesante del libro; sino que se preocupa por la forma en que las diferentes sustancias han podido influir en la forma de componer e interpretar de los músicos. A este respecto, la conclusión es evidente. El hecho de emular los excesos de Jimi Hendrix no va a hacer que alcances su genialidad como músico, aunque probablemente te conduzcan a un final parecido. Billie Holiday no sacaba su fuerza interpretativa de las drogas que simplemente ocultaban sus problemas y hacían posible que cantase. En 2004, la revista española "Cañano" publicó un número especial de más de trescientas páginas sobre el tema titulado "Musica y drogas" que incluía un disco conteniendo un al menos curioso, experimento en el que los miembros del grupo "Los Planetas" interpretan cuatro piezas inéditas "compuestas, interpretadas, mezcladas y producidas" bajo inspiración de una sustancia diferente en cada tema. Probablemente no pueda culparse del todo a las drogas de que el resultado sea (y nunca mejor utilizada la expresión) infumable.
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“Disfruta de mí si te atreves” es, ante todo, una historia de las vocalistas de blues escrita por una mujer y una visión sobre lo que dichas vocalistas han aportado socialmente a la lucha por los derechos civiles de las mujeres (no sólo de las de raza negra) en los Estados Unidos. Es decir que el principal aporte de la obre no es la abundancia de datos biográficos ni el estudio de los aspectos más musicales del tema sino la importancia social de aquellas que se atrevieron a romper moldes y a pasarse `por las narices el rol social que supuestamente les había tocado adoptar. El origen del libro es la tesis doctoral que Buzzy Jackson escribió para la Universidad de Berkeley, California, fue publicado en Estados Unidos el año pasado y ha recibido un premio Pen Adward. A través de la música y la biografía de algunas cantantes de blues como Ma Rainey y Bessie Smith y de otras que en su carrera han destacado por una fuerte influencia por esta música -y por una actitud personal muy próxima al espíritu de las anteriores- como Billie Holiday, Etta James, Aretha Franklin, Tina Turner o Janis Joplin; se nos presenta una visión diferente centrada en la postura vital y a menudo transgresora de unas mujeres que en su tiempo fueron punta de lanza, a menudo sin quererlo, en el proceso de transformación social de la época que les tocó vivir. Mujeres que no ocultaron sus tendencias bisexuales, su adicción a las drogas o sus problemas con el alcohol pero que también demostraron que podían mover el mundo a través de sus canciones y que en el negocio de la música podían tener un puesto en primera fila, sin estar relegadas a ser "las chicas del coro". El resultado resulta ameno y abundante en anécdotas, aunque en general no aporte mucho a otras biografías más exhaustivas y anteriormente publicadas de las protagonistas. En alguno de los casos (Lucinda Washington, Whitney Houston o Courtney Love, por ejemplo), aunque puede comprenderse el interés de la autora por dichas señoras y reconocer su importancia en la tradición de vocalistas americanas, el parecido de su música con lo que entendemos por blues resulta, cuando menos, difícil de encontrar. En definitiva, un nuevo e interesante punto de vista sobre un temas y unas protagonistas sobre las que parecía estar todo escrito. A destacar la cuidada edición y las buenas fotografías lo que, eso sí, repercute en el precio. R. del Solo |
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Entre los estudiantes de música, la armonía suele ser considerada una asignatura fundamental pero dura de roer, para los aficionados y para muchos músicos autodidactas, asume las características de algo tan lejano y oscuro como la física quántica. Y sin embargo es un pilar fundamental en el proceso creativo musical. Claudio Gabis pone a disposición de todos un manual que ha llevado más de seis años de trabajo, desde que la editorial Ricordi le propuso el proyecto en el año 2000. Este trabajo desarrolla una visión de la armonía tal como se concibe y se estudia hoy en la mayoría de las escuelas de música popular de todo el mundo. Aunque especialmente útil para estudiantes de jazz, blues, rock, bossa o pop, el libro pretende no limitarse sólo a esos géneros, pues la amplitud de sus contenidos y su enfoque pueden aplicarse a toda la música por igual. A lo largo de treinta capítulos se tratan los acordes como entidades con personalidad propia, se analizan sus múltiples relaciones tonales y modales y se estudian sus vínculos con las escalas y otros materiales melódicos. Un capítulo detallado sobre el cifrado moderno, otro sobre el blues y las músicas afro y un apéndice dedicado a escalas pentatónicas, acordes por cuartas y el uso de las tensiones en diferentes estilos, completan este tratado pensado para servir como herramienta práctica de consulta a músicos profesionales, pedagogos y estudiantes interesados en la interpretación, la composición, la improvisación y otras facetas del arte musical. En la obra han colaborado Jorge Senno y Ricardo Ortán y los prólogos corren a cargo de Violeta Hemsy de Gaínza, Ricardo Miralles, León Gieco y Claudio Kleiman. Gabis no es ningún recién llegado al mundo de la enseñanza musical. En el 76 estudió armonía, arreglos y composición en el Berklee College of Music, en Boston; ha sido director de la Escuela de Música Creativa de Madrid y presidente de EMMEN (European Modern Music Education Netwok) y ha impartido cursos en Brasil, Argentina y España. Pero sobre todo, Claudio Gabis es un gran músico de blues; como ha venido demostrando desde 1968 cuando junto a Alejandro Medina y Javier Martínez crease el grupo Manal, pionero del género en tierras argentinas y referencia indispensable para el blues latino y de habla hispana. Después vinieron un buen puñado de grupos y grabaciones diferentes hasta culminar en "Convocatoria", un doble cd. repleto de importantes colaboraciones que, hasta el momento, constituye el ultimo trabajo en el estudio publicado a su nombre. El libro cuenta con un importante capítulo en el que se analiza (por vez primera) la armonía en el blues cuya introducción histórica publicamos en Bluespain hace algún tiempo bajo el título "El lenguaje del blues" y un disco compacto donde pueden escucharse ejemplos ilustrativos de lo tratado en los textos para su mayor comprensión El enfoque de la obra, serio, erudito y novedoso desde el principio ("...que un sonido sea o no musical, no depende de su naturaleza, sino del tratamiento que reciba.") resulta más que apropiado para todo aquel que quiera acercarse al tema de manera autodidacta, entendiendo por autodidacta según palabras del propio Gabis "no al especialmente dotado, sino al que estudia solo". Y por supuesto, dado el interés y los conocimientos del autor sobre el tema; para todo aquel músico o simplemente interesado que quiera comprender mejor el funcionamiento de ese milagro que llamamos blues.
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Hace ya tiempo que, con motivo de la aparición en el mercado del primer tomo del comic Bluesman, publicamos aquí una entrevista con uno de los padres de la criatura; el dibujante Pablo Garçía Callejo. La edición española (en Estados Unidos la trilogía completa se encuentra ya a la venta) del segundo volumen ha aparecido recientemente en el mercado. Desde el principio Bluesman engancha por un guión bien estructurado, heredero de la novela negra (en la tradición de, por ejemplo, "1280 almas" de Jim Thompson) que recrea a través de unas viñetas perfectamente documentadas las penosas condiciones de vida de los negros en los estados sureños durante el periodo entre guerras. En el segundo volumen, el joven guitarrista Lem Taylor emprende una huida desesperada tratando de poner tierra por en medio, lejos de la ciudad de Hope y los sangrientos sucesos que terminaron con la vida de su compañero, el pianista Ironwood. Ambiente ferroviario, vagabundos y algunos nuevos y siniestros personajes como el hacendado blanco y sus hijos, representantes de la tradición sureña racista y violenta, aparecen en escena para complicar las cosas y crear un clima de tensión que parece conducir a un final trágico y desesperanzado para el que tendremos que esperar a la publicación de la tercera parte. Rob Vollmar, el guionista es un gran conocedor del blues y un estudioso de la historia de su país en las primeras décadas del siglo pasado. El dibujante español Pablo García Callejo da forma al relato con una técnica intensa y dramática en un blanco y negro cargado de silencios. En lo que respecta al blues hay momentos muy bien recreados en la primera y en la segunda parte, de la segunda destacaremos la aparición del músico ciego del que Lem recibe su primera clase de guitarra siendo niño y en la parte trasera de una iglesia ; o la interpretación de "House of the Rising Sun" en el campamento de "hobos". Tanto Rob como Pablo (el experto en blues es Rob, aunque Pablo nos confesaba que estaba iniciándose en el género y dibujaba escuchando a Son House y Charlie Patton.) ponen el máximo interés en la documentación de la obra, lo que se traduce en un realismo que tiene la virtud de ser creíble y transportarnos al ambiente y la época en que, como cantaba Billie Holiday, "los álamos daban extraños frutos, cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña". Y la vida de un bluesman costaba menos que la suela de cartón de sus zapatos. La edición española cuenta con dos páginas de introducción con citas de Big Bill Broonzy, John Lee Hooker, Junior Wells... y otras once páginas de "extras" a base de dibujos preparatorios y demás. Si te gustó el primer tomo, hazte con éste; vale cada uno de los quince euros que cuesta. Ahora tendremos que esperar el tomo que pone fin a la trilogía. R. del Solo
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