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JELLY ROLL ALL-STARS – “Must be jelly” ( Severn Records, 2004)

    Aquí tenemos una nueva reunión de leyendas aun vivas del blues; ni más ni menos que Willie “Big Eyes” Smith, Calvin “Fuzz” Jones, Sam Carr y Arthur Williams. La historia que les precede a cada uno de ellos hace de este disco que, ya a primera vista, llame la atención. Y no sólo por su pasado, el presente de todos ellos es, como se demuestra aquí, además de en sus trabajos  por separado, brillante y prolífico. Así que sobran más palabras sobre ellos, asunto que podría llevarnos más de un artículo como este.

    Junto a estas luminarias están Bob Lohr al piano y Jesse Hoggard a la guitarra y voz, músicos que habitualmente acompañan a A. Williams, y a los que conocemos por los últimos discos de A. Williams. Por la presencia de estos dos músicos y el papel que ocupa cada uno de los otros cuatro, podría decirse que aquí el papel de actor principal se lo lleva Arthur Williams, aunque realmente este aspecto tampoco tiene gran importancia.

    Y supongo que el nombre de Jelly Roll All-Star algo debe tener que ver con los legendarios Jelly Roll Kings – fundados oficialmente a finales de los 70 - de los que Sam Carr fue socio fundador junto a Frank Frost y Big Jack Johnson; el propio A. Williams  tuvo relación con ese trío, participando con su armónica junto a Carr, Johnson y Frost en las grabaciones para el sello Jewell que tuvieron lugar en Nashville en el año 1966 de donde salieron temas como “My back scratcher” o “Pocket full of money”.

    De los catorce cortes A. Williams canta en seis, habla en dos – una suerte de introducción el uno y de historieta graciosa sobre Jimmy Reed el otro – y sopla la armónica en todos. En “I’m gonna get my baby”, escrito por Jimmy Reed y con la típica estructura de sus canciones, se acompaña únicamente de su armónica y de la guitarra acústica de Hoggard; “Sun is shining” es también un tema de Jimmy Reed que sigue por la senda del walking bass típico en Redd; en “If I ever get flush again” aparecen ritmos festivos de Nueva Orleáns; el tema “Country girl, atribuido a B.B. King, presenta gran similitud con la canción del mismo título creada por Otis Spann; “Nine below zero” deja nuevamente a solas a la voz de Williams y su armónica con la guitarra de Hoggard.

    Willie Smith, que se reparte el trabajo a la batería con Sam Carr, pone la voz en dos canciones: el clásico de Jimmy Reed “Baby don’t say that no more” y el blues lento compuesto por el propio Smith “Eye to eye” en el que, entre el resto de instrumentos, destaca la magnífica interpretación al piano.

    Jesse Hogard es el guitarrista en todo el disco y también canta, de manera muy convincente, otros tres temas, que por cierto son composiciones suyas: walking bass cocinado ritmo lento en el mejor estilo de Muddy Waters en “King motel”, el hipnótico boogie a la John Lee Hooker “Arkansas boogie” y el Shuffle reposado “Feels too good (to be bad)” en el que Hoggard viene a corroborar que es un gran guitarrista de blues, baste escuchar la intro de la canción.

    Hay dos temas instrumentales: el funky “Jelly Roll Strut” basado en el clásico de Fulson “Tramp” y el boogie chispeante “Trying’ to find it” donde, principalmente, se luce Williams a la armónica.

    Este disco es un ejercicio envidiable de blues eléctrico tradicional, con el estilo del Delta transportado a Chicago por doquier. Fue grabado en Clarksdale, Mississippi, “en directo en estudio” y lo cierto es que con los músicos que aquí se reúnen era la mejor forma de hacerlo, resultando verdadero blues sin enlatar.

Roberto Prieto Reguera

CHAINSAW DUPONT- "Bourbon Street Breakdown", "Lake St. Lullaby". (Blues Warrior 2005, 2003)

  David "Chainsaw" Dupont nació el 13 de agosto de 1956, aunque su madre (una pianista que recibió lecciones del mismísimo Fats Domino) siempre celebró su cumpleaños el día 12; en Mc Comb, una pequeña localidad de Mississippi que también fue la cuna de Bo Diddley. Su infancia transcurrió en Swan Lake, en el delta donde, a la edad de 6 años, recogía algodón en la plantación Flautt, que permaneció contratando mano de obra hasta principios de los 70, cuando los procesos de mecanización acabaron con el empleo. A los 14 marcha a Nueva Orleans en busca de su padre, un boxeador conocido como Kid Dupas "The Whip", posteriormente reconvertido en un devoto muslim. Se aloja en casas de familiares y recibe la noticia de la muerte de su madre en un extraño accidente de tráfico. En 1971 Johnny, un hermano mayor operario de una cadena industrial, le lleva con él a Chicago donde asiste a la Sullivan High School. Tras dos años de estudios, estos son abandonados para dedicarse a la música al frente de "The Drifting Soul", su primera banda; se casa y dedica todo su tiempo a la guitarra "Eso es todo lo que quería hacer, cuando dejé la escuela tocaba la guitarra desde la salida hasta la puesta del sol; era todo lo que hacía" 

   Durante los 10 años siguientes su vida se resume en constantes viajes entre Nueva Orleans, Menphis, Houston... cualquier sitio donde pudiese vivir de la música; a veces arrastrando la dura condición de homeless, trabajando en cualquier cosa y por cualquier salario cuando venían malo dadas y dejando escuchar su música en cualquier sitio que fuese aceptada. Resultó herido de bala mientras estaba trabajando con una banda de reggae en Houston. Un ladrón penetró en el local del grupo, robo las quince libras de ganja que tenían escondidas y disparó a David sin ninguna necesidad, cuando estaba tendido boca abajo en el suelo. En 1981 tuvo ocasión de participar en una jam con Stevie Ray Vaughan en el Tipitina de Nueva Orleans. "Tocar con Stevie fue uno de los momentos más profundos que he tenido musicalmente, una experiencia espiritual...". A finales de los 80´s vuelve a Chicago donde realiza unas primeras grabaciones y es reclutado como guitarrista de la banda de Junior Wells para unas giras internacionales que le llevan a lugares tan lejanos como Japón.

   Muchos guitarristas dan a su instrumento el sobrenombre de "ax", hacha; Dupont prefiere utilizar para su flying V el apelativo "Chainsaw", motosierra porque... "Ya sabes, lleva mucho tiempo cortar un árbol con un hacha" Deudor de múltiples influencias y producto de una agitada biografía, rica en esas experiencias que hacen auténtico el blues; David cultiva un estilo poco habitual en nuestros días, alejado de esa corriente que consiste en en meter el mayor número de notas en el menor de los tiempos posible; siendo consciente de que, muchas veces, las pausas y los silencios son las notas más emotivas que puedes tocar.

   Su primer trabajo en solitario viene de la mano del promotor y estudioso del blues "Mr. Big", Steve Pasek. "Lake St. Lullaby" se graba entre marzo y septiembre de 2003 y aparece en el mercado a finales de ese año en el sello independiente "Blues Warrior" con el subtítulo de "an unfinished blues blues opera". El trabajo de debut y primero de la trilogía "Blues callejero" musicalmente significa un recorrido por todo lo que supone y ha supuesto el blues de Chicago puesto al día con buenas dosis de funk . Las letras, siempre autobiográficas relatan episodios vividos o escuchados por los caminos del blues. Sirva como ejemplo el excelente "Fate", que relata una historia de la que fue testigo presencial cuando "Chainsaw" contaba 8 años y recogía algodón. Un día vio como un hombre llamado Fate asesinó a otro de nombre Tom Powell tras una discusión en la que los ánimos se calentaron, Fate fue encarcelado, pero al día siguiente, por mediación del propietario, fue puesto en libertad; se necesitaban trabajadores y no tenía sentido prescindir de dos al mismo tiempo. Otros recuerdos de su infancia se refieren a los desconocidos hermanos Son y Bob Sauvage, "A veces, no tenían suficiente dinero para comprar cuerdas para las dos guitarras, pero les sobraba feeling, Me enseñaron  lo que es la necesidad de tocar".

   Su segundo trabajo discográfico, con el mismo sello y productor, "Bourbon Street Breakdown" rinde homenaje a la música del estado de Loussiana, otro de los estilos que conoce perfectamente y otro de los lugares donde ha acumulado anécdotas y vivencias. Se grabó en diciembre de 2004 y ha aparecido en el mercado americano en febrero de 2005; catorce temas que hablan de "amores perdidos, obsesiones desesperación,  adicciones, redención y esperanza". Desde swamp blues hasta zideco, aromatizados por el inevitable funk y otros aditivos más contemporáneos. Para la ocasión el formato de trío se ve ampliado por la presencia de algunos invitados que aportan metales, violín, piano, tabla de lavar, acordeón y la voz de la vocalista Peaches Staten en "Give An Inch", un tema de los que cuesta olvidarse. "Chainsaw" se anota un  nuevo acierto y demuestra que el buen blues nace del trabajo, la experiencia y la necesidad de sacar a la calle los demonios personales que se van acumulando en el camino. Para finales de año o principios del que viene, "Chainsaw" Dupont tiene previsto poner en el mercado la tercera parte de la trilogía "Street Blues"; esta vez haciendo hincapié en la música del delta.

   Probablemente Chicago y otros lugares de los Estados Unidos estén llenos de músicos desconocidos en Europa que tienen mucho que decir y que en los  años venideros configurarán las nuevas páginas de la historia del blues. Si quieres acertar con uno de ellos, apuesta por Chainsaw. Si el futuro está en lo auténtico no puedes fallar. Más información en http://www.chainsawdupont,.com

Ramón del Solo. Abril, 2005

CHARLES WILSON – “If heartaches were nickles” ( Delmark, 2004)

         Este hombre de casi cincuenta años, sobrino para más señas del legendario Little Milton y con un estilo parecido al suyo, es uno de esos afamados cantantes del Chitlin Circuit – que no es otra cosa que los locales y garitos dispersos por los USA, pero principalmente por los estados del Sur, donde la gente de color – negro, se entiende -, y últimamente los blancos, amarillos y demás tonos epidérmicos, disfruta de su tiempo libre escuchando esa mezcolanza musical que va desde el blues al soul, pasando por el funk, gospel o el estilo que al artista de turno le dé por interpretar .

    Es un caso singular el de Charles Wilson, que aunque nacido en Chicago emigró al estado de Mississippi, al contrario de lo que se estilaba; de niño empezó a cantar en la iglesia y animado por su padre empezó pronto a practicar con el blues, el gospel y el soul. Además tenía un buen ejemplo dentro de la familia al que seguir: Little Milton. 

   Con una decena de álbumes y Cd’s, además de un a buen puñado de singles y colaboraciones varias, éste parece ser, según la crítica del ramo, su mejor trabajo musical, dejando de lado formatos no muy apropiados para el estilo musical que nos ocupa, tales como sintetizadores, secuenciadores, baterías enlatadas y cosas similares. Así que una de las principales diferencias entre el resto de sus grabaciones y ésta es que aquí los instrumentos son todos “de verdad”.

    El disco fue grabado en noviembre de 2003 y cuenta, entre otros, con Carl Weathersby a la guitarra, su tío Milton Campbell dándole a las seis cuerdas en dos de los quince temas o James Pickett a las teclas.

   Evidentemente la protagonista principal en la casi totalidad del disco es la aguda voz de Wilson. Si en algunas voces de blueswomen encontramos rasgos varoniles, aquí ocurre el efecto contrario. La verdad es que con una voz así bien se puede tocar todos los palos que se tocan en este disco, y además rayando a gran altura.

   El sonido punzante de la guitarra de Carl Weathersby arropa en todo momento al líder, y lo hace magistralmente, como lo hizo en el segundo disco de Nora Jean Bruso. Dejándose de tanto artificio y volviendo a sendas más tradicionales de lo que nos tiene acostumbrado en sus últimos trabajos a su nombre. Baste como ejemplo el shuffle instrumental “Up at Carl’s” donde el guitarrista se luce con creces.

   Y como es de suponer dados los precedentes musicales de Wilson, entre los quince cortes hay casi de todo: blues lentos – “I talk to myself” o el magnífico “If heartaches were nickels” compuesto por Warren Haynes –; shuflles movidos – “I walked all night long” de Alber King, “You’re love is real” de Robert Ward o el famoso “Next time you see me” de Earl Forest -, soul académico – el funky “Doctor doctor”, “Losin’ boy” o “I like your style. Los dos temas en los que Little Milton pone su guitarra son composiciones del propio Cambell, “Hattie Mae’s” y “Lonely man” y salvo el comentado “Up to Carl’s” compuesto por Weathersby, el resto de los temas  también son versiones de clásicos: “You belong to me”, “Cut you a loose” o Cadillac assembly line”.

   Un disco de blues/soul muy bien hecho, variado y entretenido y que recoge música interpretada con sinceridad, cuyo artista principal y secundario – Wilson y Weathersby – han pasado por el tamiz Delmark, que siempre es una garantía en cuanto a mantener su grabaciones dentro de un orden tradicionalista.

                                                                                                 Roberto Prieto Reguera

LLUÍS COLOMA. - "Boogielogy" (Omix Records, 2005)

   Si en Bluespain cultivásemos la costumbre de calificar los discos con estrellitas, en este caso volcábamos el saco. Ya habíamos hablado anteriormente de Lluís Coloma , de "Remenber", su primer cd, editado también por el sello de Ximo Tebar en 2002; de su amor por el Boogie y de su técnica al piano, heredada de la escucha atenta de los grandes y filtrada por el tamiz de una visión personal y contemporánea del género. A estas alturas y con solo dos discos a su nombre en el mercado, ya puede citarse a Coloma como uno de los mejores pianistas del país, como una referencia inexcusable si queremos hablar del blues nacional y como un músico con la categoría necesaria como para desenvolverse sin ningún tipo de problemas en el mercado y el circuito internacional, si se presentase -y espero que se presente pronto- la ocasión de hacerlo.

   "Boogielogy" se grabó entre julio y agosto de 2004, aunque no ha visto la luz hasta ahora. Para la ocasión, el trío se Lluís Coloma (Josemi Moraleda o Manolo Germán al contrabajo y Marc Ruíz a la batería) está acompañado por una buena sección de viento que integran Pep Pascual al saxo alto, Dani Pérez y Nacho Romero a los tenores y Juan Chamorro al barítono. El guitarrista R. M. Gera participa en uno de los temas y en la espléndida versión de "Crawfish Fiesta" de Proffesor Longhair, -uno de los iconos de la música de Lluís- cuenta con la tuba de Chiaki Mawatari y las congas de Albert Villá para hacer que los cangrejos bailen un ritmo festivo y carnavalero de Mardi Gras.

   El resto de los temas son de cosecha propia y dan buena fe de todo lo que el viejo boogie tiene aun que decir, desde aproximaciones al barrelhouse hasta coqueteos con el mejor swing. Y la técnica y el dominio que Lluis Coloma ejerce sobre el piano, un buen manejo de la mano izquierda, imprescindible para el boogie y un gusto y una elegancia que le sitúan a la altura de los grandes del panorama internacional. Si buscas un buen pianista que te sorprenda, no vayas muy lejos a buscarlo; lo tienes en Barcelona. O más cerca de tu casa, ya que en estos momentos Lluís está enfrascado en una gira que presenta el disco por buena parte del territorio nacional y que esperamos que incluya Madrid para tener ocasión para volver a tener oportunidad de escuchar tan buenos conciertos como los que dio  Coloma en el Café Central y comentábamos el año pasado.

   En dos de los temas, "Jungle´s Boogie" y "Jam"; el piano se sustituye por el sonido cálido y expresivo de un Hammond (tan ligado, desde siempre, a muchos de los buenos discos de la historia del blues) para demostrar que sus habilidades no se limitan al piano y también sabe sacarle al venerable Hammond todo lo que lleva dentro.

   Resumiendo, un disco sin desperdicio ni fisuras; más que recomendable y una gira de la que solo podemos lamentar la falta de algunas fechas en Madrid. Esperamos que este inconveniente se subsane y, también aquí, tengamos la oportunidad de disfrutar de "Boogieology" y de un nuevo directo de "Proffesor" Lluís Coloma. 

   Para más información visita la web de Lluís Coloma.

Ramón del Solo.

NICO WAYNE TOUSSAINT – “Transatlantic live” ( Dixiefrog, 2004)

    Para quien escribe, este armonicista, cantante, compositor y productor francés era un desconocido hasta hace no muchos días, aun cuando, este doble y generoso Cd – de más de dos horas de duración -, grabado en su totalidad en directo, supone su quinto trabajo discográfico como líder, cuatro de ellos con el sello francés Dixiefrog y el otro, el primero que vio la luz allá por el año 1997, autoproducido por él mismo. Y además, su corta carrera musical – que empezó allá por 1993 en su Francia natal – se ha visto adornada con varios premios y reconocimientos como el de mejor armonicista europeo del año 2003.

   Según sus propias palabras, quedó enganchado por el blues, y por el sonido de la armónica, cuando escuchó a James Cotton – a quien considera una de las principales influencias - en el disco de Muddy Waters “Hard again. Y es que escuchando este “Transatlantic live” queda bien claro que el estilo de Cotton está presente en su forma de tocar, al igual que el de William Clarke, a quien hace algún que otro cumplido en estas grabaciones. Como es de suponer, no son estas las únicas influencias: los inexcusables Walter, Charlie Musselwhite, Rice Miller, Rod Piazza entre otros.

   Sólo canta dos temas en francés, el resto en un inglés muy convincente, con una voz adecuada a la que suele añadir un efecto natural de trémolo.

   El primer cd recoge una actuación en vivo que tuvo lugar el uno de enero de 2004 en Tourton D’Agenais, Francia, y donde Toussaint está acompañado por una banda llamada Mudzilla – compuesta por piano, bajo, batería y guitarra – y por los Crazy Horns. Los temas se reparten entre versiones como el “What a woman” de Howlin’ Wolf, “Close to you” y “Nineteen years old” de Muddy Waters, “Wang dang doodle” de Willie Dixon, “Shake your hips” de James Moore y “Mercy mercy mercy” del teclista de jazz austriaco Joe Zawinul. Entre sus propias composiciones hay temas con regusto jazzy – “Mighty crazy” y el cantado en francés “No sweat”-, boggie al más puro estilo West Coast en “When the  bobcat play”, recuerdos de Albert Collins en el funky “I can’t stop the blues”, o del “Boom Boom” de Hooker en “I want more”.

   Los cortes del segundo cd fueron grabados en Boston, USA, el veintinueve de noviembre de 2003 y en ellos está acompañado por algunos de los mejores músicos del blues actual, reunidos bajo el nombre de Boston All-Stars Band, y que no son otros que Kid Banghan a la guitarra, David Maxwell al piano, Michael Ward al bajo y Per Hanson a la batería. El set comienza con el trepidante “Blow wind blow” de Muddy Waters; interpreta dos composiciones de James Cotton: el lento “Blues in my sep” y “Midnight creeper” a ritmo de boggie; también del repertorio de James Cotton sale algún tema como “Love me or leave me” ( Percy Mayfield) o “Mighty long time” ( Rice Miller); otros dos clásicos del blues del Chicago, “You don’t have to go” ( Jimmy Reed) y “The same thing”(Willie Dixon); el “Muddy’s Shuffle”, hermano gemelo del “Honeydripper” de Joe Liggins, está aquí atribuido intencionadamente al armonicista de Minneapolis R.J. Mischo, puesto que, según explica el francés, fue a éste a quien primero escuchó tocar este tema, aprovechando así para hacerle un merecido homenaje. Como el homenaje que hace “Walking down the college street”, compuesto por el propio Nico, a William Clarke, intepretado en el mejor estilo del maquinista de California. Los otros tres cortes compuestos por Toussaint son dos temas con sabor a Chicago: “Barbara”, lento cocido al viejo estilo y  el shuffle animoso “Any time you want”, y el tercero, “Give me a kiss baby”, cantado en francés y que se mueve entre el jazz meloso y la balada country.

   Este músico francés no desmerece en nada a otros grandes sopladores americanos , así que va siendo hora de prestarle la atención que se merece. Y encima estando tan cerca de nuestras fronteras seguramente será más fácil poder verle en directo que a los Paul Oscher, Rick Strin o James Harman. Eso esperamos.

 Roberto Prieto Reguera

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