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ALEX GUITAR. "Hooked on Blues" (2004)

   Alex Guitar es un viejo conocido del circuito andaluz. Ha llovido mucho desde que en 1984 formase parte de la formación original de "Algeciras Blues Express", una banda que junto a la almeriense "Bulla Blues Band", los sevillanos"Entresuelos " y alguna otra más; tuvo parte importante en la gestación del primer blues en Andalucía y uno de los núcleos importantes, junto a Madrid y Barcelona, de lo que supondría el nacimiento del género en éste país. "Algeciras Blues Express" grabó dos discos para Cambayá Records, el primero llevaba el nombre del grupo como título y fue reeditado por el mismo sello en formato cd. El segundo "Garantía de Origen" no llegó a aparecer en el mercado.

   Paralelamente a las actividades con su propia banda, Alex colaboró en la primera formación de otro grupo mítico del blues español, la "Caledonia Blues Band", cuyas filas abandonó antes de la grabación de su primer disco; participa en el único vinilo de "Entresuelos" y colabora en "Thibodeux Café", un excelente trabajo de la banda inglesa "Short Fuse"; junto a los que realiza la gira de presentación del disco. Mientras tanto, monta el "Bluster Club"; en  cuyo escenario pudieron verse durante once años buenas actuaciones de blues nacional y algunos grupos europeos  y americanos. Participó en un proyecto dedicado a acercar el blues a los institutos de la comarca del Campo de Gibraltar y ha compartido escenario con Paul Lamb, Charlie Musselwhite, Richard Ray Farrel y otras figuras internacionales; además de hacerlo con la mayoría de los grupos que han tenido algo que decir en el blues español durante las dos últimas décadas.

   En diciembre de 2003 se inicia en Tarifa la grabación  de "Hooked in Blues", su primer trabajo en solitario y un giro en su carrera; ya que va a estar centrado en un blues acústico y de raíz, interpretado con instrumentos tradicionales. Alex derrocha soltura no solo con la guitarra de palo, sino con las de resonador sencillo y tricono; así como un envidiable manejo del slide; además cuenta con una voz perfectamente creíble y apropiada para el blues rural, lo que no es muy habitual en las grabaciones españolas de este tipo de música. En cuatro de los temas cuenta con la colaboración a la armónica de Manuel de Arcos, otro veterano del circuito sureño y compañero de los tiempos de "Algeciras Blues Express". El disco, recrea temas de los clásicos ofreciendo personales visiones de la música de Skip James, Leroy Carr (una espléndida versión de "In the evening, when the sun goes down"), Blind Willie Johnson , Jesse Fuller, Willie Dixon  y el primer Muddy Waters; entre otros. Entre los temas de composición propia destacamos "Xenophobia Blues". Ahora solo queda esperar una distribución adecuada y una buena gira de presentación. ¿Sería mucho pedir?

   A estas alturas, cuando el blues español ha alcanzado la mayoría de edad, va aumentando el número de autores que se decantan por un estilo añejo y con solera. Que cunda el ejemplo y pronto contemos con nuevas grabaciones con la misma calidad que esta.

Para contratación y adquirir el disco (10 €, incluidos gastos de envío) puedes contactar en el tfno. 657 63 16 32.

R. del Solo

NORA JEAN BRUSO – “Going back to Mississippi” (Severn Records, 2004)

   Aquí tenemos a una de las voces femeninas más prometedoras del blues actual, sobre todo si tenemos en cuenta que hasta la fecha se ha decantado por un estilo de blues eléctrico tradicional, con las raíces ancladas principalmente en el West Side Blues.

   Hace ya casi 30 años que emigró de su Mississippi natal a Chicago, lugar en el que fue apadrinada por luminarias como Mary Lane o Jimmy Dawkins, formando parte de la banda del fenomenal guitarrista desde 1985 hasta 1991, y con quien haría sus primeras grabaciones de estudio – exceptuando un tema que había grabado en 1982 titulado “Untrue lover” -, interviniendo en los discos “Feel the pain” (JSP, 1985-2002) y “Kant sheck dees bluze” ( Earwig, 1991). Por esa época se la pudo escuchar cantando en algunos de los principales festivales de blues de los Estados Unidos, al tiempo que unía su voz a bandas tan relevantes como los Gents de Willie Kent. En 1991, con el nacimiento de dos retoños, abandonó parcialmente el mundo del blues, aunque seguía manteniendo en forma su garganta cantando gospel en la iglesia. Tras cinco años volvió al circuito blusero de Chicago y en 2001 recibió la invitación de Billy Flynn – con quien había coincidido en la banda de Dawkins – para cantar cuatro temas en su disco “Blues and love”. En 2002 se casó con  Mark Bruso, su manager actual y quien le procuró un cambio radical a su carrera musical, que se ha visto reflejado en su primer Cd “Nora Jean Bruso sings the blues” ( Red Hurricane, 2003), producido por Billy Flynn y donde dejó claras sus influencias musicales: Willie Dixon, Dense LaSalle, Magic Sam, Howlin’ Wolf...

   En junio de 2004 volvió a entrar en el estudio de grabación y producto de dos únicas jornadas salió este excelente “Going back to Mississippi”, en donde Nora Jean hace un buen uso de una potente, profunda e imponente voz que recuerda a la mejor Koko Taylor, aunque sin perder ni un ápice de personalidad y originalidad. Esta mujer no sólo hace gala de su sublime canto, los doce temas del disco han salido de su imaginación, lo cual no es poco.

   Para redondear el conjunto, los músicos acompañantes tenían que estar, al menos, a la misma altura que su líder, y lo están. Carl Weathersby – muy solicitado últimamente - se hace cargo de la guitarra en nueve temas y de manera soberbia demuestra que el influjo que Albert King y Albert Collins han hecho mella en su forma de tocar; Dave Specter, más relajado y jazzy que el anterior, aparece en otros dos cortes; del resto de las guitarras se encargan los habituales de Nora, Brian Lupo y Jimmie Jacobs; el productor del disco Rob Waters también demuestra su talento a las teclas, tanto con el Hammond B-3 como con el piano; Ron Graham toca el saxo en cinco temas, completando la formación Marty Binder a la batería y Harlan Terson al bajo.

   El repertorio es variado, con shuffles clásicos como “Telling me what to do”, “Going back to Mississippi” o “If you’re looking for someone”, lentos ardientes “All my life” o el emocionante “Don’t you remember”, reminiscencias del “Cut you a loose” de Mel London en “What I been through”, sonidos de Nueva Orleans en “I’ve got two men”, con regusto funky se presentan “Miss Mae’s juke joint” y “Things done changed” y temas souleros como “Broken heart” y el meloso “Another part of you” en los que la voz de Nora y el saxo de de Graham se conjuntan a la perfección.

   Nora Jean ha sido nominada en dos categorías para los premios W.C. Handy de 2005: una de ellas, la de mejor artista debutante, no parece muy apropiada dados sus precedentes; la otra, la de mejor artista femenina de blues tradicional, en la que compite con su admirada Koko Taylor, puede suponer un importante augurio para la carrera musical de este “vozarrón” del Mississippi.

Roberto Prieto Reguera

ALEX SCHULTZ – “Think about it” ( Severn, 2004)

   Alex Schultz lleva muchos años siendo uno de los guitarristas más solicitados como acompañante tanto en grabaciones de estudio como en actuaciones en directo, y entre otras muchas, ahí tenemos las colaboraciones con William Clarke, Rod Piazza, Smokey Wilson o Jimmy Rogers – con quien, por cierto, apareció en el disco del legendario bluesman “Feelin’ good” tocando el bajo en dos cortes -. Y por si había alguna duda sobre su calidad, versatilidad y talento a la guitarra, ahora se destapa con un disco propio, en el que se encarga de la producción, de la guitarra y es el compositor de tres temas. 

    Este disco está en la línea del sonido West Coast, donde el jazz, el blues y el swing  se mezclan casi a partes iguales: ese estilo que se ha dado en llamar jump-blues y que se forjó en los últimos años de la década de 1930 de la mano de bluesmen que prefirieron la soleada California a Chicago o Detroit, y que dejaron una importante huella como puede verse en el actual panorama blusero, baste citar gente como Kid Ramos, Junior Watson, Rusty Zinn, James Harman o Kim Wilson entre otros muchos.

   Alex Schultz no canta, dejando ese trabajo a tres grandes vocalistas, Finis Tasby, Lynwood Slim y Tad Robinson, y oído el resultado, la decisión parece muy acertada : cada uno con su propio estilo, da la impresión de que les hubiesen encomendado los temas que mejor les venía para las condiciones de cada cual. E intercalados entre los temas con interpretación vocal hay tres instrumentales – grabados en 2003 a diferencia de los otros diez que salieron de dos sesiones llevadas a cabo en 2001 -  donde todo el protagonismo lo acaparan la guitarra de Schultz y los metales de la Royal Crown Honrn, cuyos miembros también aparecen a lo largo de los restantes diez cortes.

   La nota común a lo largo de todo este disco es la elegancia, tanto interpretativa como de producción – incluso el traje que luce Schultz en las fotos de la carpeta es elegante - y el ambiente relajado en el que se mueve que se deja notar hasta en los temas más saltarines como “Be good, be gone”, “Lexington express” o “No use knocking”.

   En el estilo interpretativo de Schultz encontramos influencias de los grandes del jazz como Django Reinhardt o Wes Montgomery y del blues, sobre todo B.B. King de quien parece calcar su sonido en temas como el templado instrumental “Big time”, el blues lento “I love the woman” o el rumboso “Rumba & orange”.

   Este disco demuestra que Alex Schultz tiene mucho que decir dentro de la música, y que su carrera musical no se puede limitar a ser un segundón, parapetado detrás de otros interpretes con una calidad similar e incluso a veces inferior.

 Roberto Prieto Reguera

 J.B HUTTO .  “Stompin’ at mother blues”  (Delmark, 2004)

   La técnica del slide en el blues – que probablemente fuese tomada de la música hawaiana - se remonta posiblemente hasta los orígenes de éste y no en vano, para muchos de los grandes de esta música su primer instrumento fue ese artefacto casero conformado por una única cuerda atada a una pared y sobre la que deslizaban un objeto de metal o de vidrio obteniendo ese sonido tan peculiar que algunos asemejan con el producido por un gato destripado...

   Y uno de los grandes bluesmen que dejaron su impronta como maestro del slide es Joseph Benjamín Hutto, quien abandonó este mundo hace ya más de veinte años pero aun así se siguen editando nuevos discos suyos, por algo será. Este es un ejemplo de ello.

   En este Cd se recogen grabaciones inéditas de J.B. Hutto, salvo dos excepciones – “Hip shakin’” y “Love retirement”-, separadas en el tiempo por seis años: los doce primeros temas corresponden a una grabación hecha en directo – pero sin público - en el club chicagüense Mother Blues en diciembre de 1966 y los siete cortes restantes salieron de las sesiones de grabación que en diciembre de 1972 darían lugar al magnífico disco “Slidewinder” ( Delmark). El repertorio que desarrolla a lo largo de casi sesenta minutos está dentro del mejor blues del southside de Chicago, y es que Hutto fue uno de sus mejores representantes, haciendo gala de una potente voz que más parece un aullido y uno de los más agresivos y emocionantes sonidos slide que puedan salir del amplificador de una guitarra.

   En los cortes de la sesión de 1966, Hutto está acompañado solamente por Herman Hassell al bajo y  Frank Kirkland a la batería, y la verdad es que va sobrado, como lo iba su amigo y compañero Hound Dog Taylor con el mismo formato de acompañamiento: el bajo saturado y la batería a pleno rendimiento sirven de perfecto colchón para la voz y la guitarra, rítmica o en los desbocados solos de J.B. Hutto. Y entre los temas interpretados son obligadas las referencias al “Dust my broom” según la visión que Elmore James – una de las principales inspiraciones de Hutto – le dio al tema de Robert Johnson; en esta línea están “Evening train” y “Alcohol blues”. Los boogies se presentan tanto en formato instrumental – “Hawk’s rock”, “Turner’s rock” o “Stompin’ at mother blues” o con añadido vocal – “Hip shakin’”; e intercalados entre tanto tema movido hay varios blues lentos con sustancia, “My soul”, “Married woman blues” o “If you change your mind” son buen ejemplo de ello.

   En los últimos seis temas – el séptimo es una charla en medio de la grabación -, cuenta con Lee Jackson a la guitarra, Elbert Buckner al bajo y Bombay Carter a la batería. A diferencia de los otros doce cortes, el sonido es algo más compacto, notándose de forma positiva la presencia del segundo guitarrista, así como una producción más cuidada. La fórmula es la misma que la ya comentada, y que se repite a lo largo de toda la carrera de Hutto: shuffles a medio tiempo – “Lonely heartaches” o “Precious stone” que es una toma alternativa de la aparecida en el disco del 72 -, blues reposados a fuego lento – “Love retirement” o “Dandruff” – e instrumentales incendiarios – “Young hawk’s crawl”, que también es otra toma alternativa -.

   Discos como éste son una alegría para quienes añoramos los sonidos del auténtico blues de Chicago, entre otras cosas porque nos hacen mantener la esperanza de que pueden ir apareciendo grabaciones inéditas de bluesmen, que pese a haber fallecido ya, nunca dejarán de estar en la memoria de quienes amamos el blues. Y a poder ser que esas grabaciones inéditas no nos lleguen de dos en dos cortes y dentro de un Cd donde los otros diez o doce temas ya están entre nuestra colección... la pela es la pela!

Roberto Prieto Reguera

SCOTT BRADBURY. “Callin’ all blues” ( Teardrop, 2004)

   Entrar en el dilema sobre si el futuro del blues está o no en manos blancas puede resultar algo farragoso y sobre todo improductivo; mejor será esperar a ver cómo discurren las cosas. Pero si por cuestión del destino, el discurrir del blues dependiese de gente como este Scott Bradbury seguro que muchos no nos sentiríamos defraudados, al menos por lo que de este Cd y de su carrera musical se puede deducir.

   Y es que Bradbury no es precisamente un recién llegado al mundo del blues. Nacido en Chicago, lleva cantando y tocando la armónica desde hace casi cuatro décadas, y además de en sus propias bandas ha tocado con luminarias como John Brim, Eddie Taylor, Sam Lay o el mismísimo Jimmy Rogers.

   En su primer trabajo como líder deja bien claro por dónde van los tiros: el blues que allá por las décadas de 1940 y 1950 se forjo en la ciudad del viento de la mano de Muddy Waters, Jimmy Rogers, Little Walter... Como armonicista parece haber tomado buena nota de tantos y tantos sopladores como haya podido escuchar en Chicago: desde los clásicos Walter hasta James Cotton o Junior Wells, pasando por blancos como Musselwhite o Butterfield. Como cantante... se defiende, al igual que otros tantos.

   En la banda que le acompaña destaca el guitarrista Tré, quien ya ha realizado varias grabaciones a su nombre en sellos europeos, y que aquí realiza un trabajo casi impecable, Frank Bandy al bajo y Marti Binder a la batería.

   El disco fue grabado entre febrero y marzo de 2004 y recoge once temas, diez de ellos originales del propio Bradbury y el que sirve de clausura, “Country girl” firmado por Johnny Otis. Mayoritariamente encontramos shuffles animados en el estilo más clásico chicagüense como “Callin’ all blues”, “Clybourn Avenue” o “Don’t tunr your back on the blues” que sirven de perfecto escaparate en el que pueda Bradbury demuestrar sus virtudes instrumentales. Más relajados son “Life story” un blues lento con mas fundamento Westsider, “Things I should” que discurre por la senda del “Stormy monday blues”; y “Third eye”, a la Muddy Waters. Entre el estilo de Junior Wells y el “Help me” de Rice Miller está “This life donn’t last forever” y con aires de rumba latina se presenta el movido “Be careful what you wish for”. “Light fuse get away” es otro shuffle saltarín, instrumental esta vez, con influencias de los dos Walter. Y para acabar “Country girl” que es una mezcla entre “Tramp” de Lowell Fulson y el tema homónimo de Otis Spann.

   Para quien guste del blues tradicional de Chicago, sin pretensiones de crear renovados estilos o poner nuevas piedras para el futuro del blues, esta puede ser una buena inversión.

                                                                                                Roberto Prieto Reguera

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