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RONNIE
EARL & DUKE ROBILLARD – “The Duke meets the Earl"
(Stony
Plain Records – Dixiefrog, 2005) Tanto Roonie Earl como Duke Robillard pasan por ser dos de los guitarristas más talentosos en el campo actual del blues, si bien a lo largo de su carrera han dejado claras otras influencias más cercanas al jazz o el rock que les han servido para perfilar su estilo y personalidad artística. Cada uno con sus evidentes peculiaridades pero a la vez con puntos de encuentro: sólo por citar uno, decir que Earl fue el encargado de sustituir en la guitarra a Robillard en los ya legendarios Roomful of Blues, por algo sería. Tanto el uno como el otro ya han grabado previamente para el sello Stony Plain; si las cuentas no nos fallan, Robillard había registrado con anterioridad a éste otros cinco títulos a su nombre, mientras que para Earl supone su tercer intento dentro de esta compañía canadiense que hace gala de un más que interesante catálogo. Así que teniendo en cuenta quiénes son los titulares de este disco es evidente que lo que aquí va a predominar es la parte instrumental, en su mayor parte sonido blusero de guitarra, eso sí de primera categoría, hasta el punto de que en algunos temas que sobrepasan con creces los diez minutos de duración, su escucha no se hace pesada ni aburrida – al menos para quien escribe -. Quizás el hecho de que ambos guitarristas se hagan cargo del protagonismo de manera alternativa – a Robillard le podemos escuchar por el canal derecho y a Earl por el izquierdo - contribuye a que ni uno de sus solos pierda intensidad. Y por si Earl y Robillard no se valiesen por sí mismos para mantener nuestro interés a lo largo de los setenta y dos minutos de duración del Cd, se hacen acompañar de músicos de excelente calidad: Jimmy McGriff y Dave Limina al órgano Hammond B3, Matt McCabe al piano, Mark Teixeira a la batería y Jesse Williams y Rod Carey al bajo. A pesar de la duración de este álbum, son sólo ocho las temas aquí interpretados, de los que dos fueron compuestos por Earl, un tercero por Robillard y el resto son versiones de clásicos interpretadas con manifiesto tino. En el clásico de B.B. King “I need you so bad” Duke se encarga de la tarea vocal, sumándose a la parte instrumental Jimmy McGriff que da una nueva lección de cómo se toca el blues en un Hammond B3. T-Bone Walker se encuentra entre las principales influencias musicales de nuestros dos protagonistas y en “Two Bones & a pick” demuestran que tienen bien aprendida la técnica del pionero de la guitarra eléctrica Aarón Thibeaux Walker. El tema de Eddie Taylor “Lookin’ for trouble” supone un viraje hacia la tradición del Chicago blues con Duke nuevamente a la voz. Otros dos cortes hacen clara referencia a la herencia del blues de Chicago, esta vez enmarcado dentro del estilo West Side: el instrumental “West side shuffle” – obra de Duke Robillard - que no deja lugar a la duda sobre por dónde van los tiros, y el clásico de Magic Sam “What have I done wrong” con la habitual carga soulera que Maghett imprimió a muchas de sus composiciones. Earl se coloca el slide en el tema de su propia cosecha “Zeb’s thing”, desarrollado sobre base de walkin’ bass y recordando el estilo del maestro de la slide Earl Hooker. Dos de los temas más relajados del álbum son “My tears”, de Walter Price y la balada melancólica “A soul that’s been abused”, obra de Ronnie Earl y que ya hemos escuchado con anterioridad en trabajos de Ronnie Earl, Hubert Sumlin o de Mighty Sam McClain, siendo este último quien se encarga de poner su potente voz soulera aquí – así como en el resto de versiones anteriores que conocemos de este tema-.
Parece evidente el papel predominante que ha tenido y tiene la
guitarra dentro de la instrumentalización en el ámbito del blues, y si
encima nos llega a los oídos con la carga de destreza, elegancia y
sentimiento del que hacen gala Robillard y Earl en este trabajo, no nos
queda más remedio que reconocer que este disco merece una de las notas más
altas que le podamos conceder.
Roberto Prieto Reguera |
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LITTLE
FREDDIE KING Este disco presenta uno cuantos aspectos peculiares – no todos positivos, para mi gusto -, muchos de ellos paralelos a al singularidad de su interprete principal, veterano cantante y guitarrista nacido en McComb en el estado de Mississippi hace ya 65 años. Su verdadero nombre es Fread Eugene Martín, y a temprana edad se trasladó a Nueva Orleáns, donde desarrollaría su carrera musical al tiempo que se dedicaba a arreglar televisores como principal medio de sustento. Empezó copiando los sonidos de Muddy Waters, Lightnin’ Hopkins o B.B. King, pero era el estilo de Chuck Berry el que más influía en su forma de tocar – imitando incluso el famoso “paso del pato”- hasta que un día decidió que tenía que buscar el suyo propio. En 1969 grabó su primer trabajo discográfico junto al que fuese su compañero artístico durante más de quince años Harmonica Williams y editado por Snakeroot Productions bajo el título de “Harmonica Williams and Little Freddie King”.A éste le seguirían años más tarde “Swamp boogie” ( 1995) y “Sing sang sung” ( 2000), ambos para el sello Orleáns y que, a pesar de su escasa repercusión, sirvieron para abrir las puertas del continente europeo a King. En cuanto a los detalles de su disoluta vida personal – algunos de los cuales King narra sin aparentes complejos - , parecen ser los propios de algunos legendarios bluesmen ya desaparecidos. Resulta curioso leer en las breves notas del disco la razón de porqué lleva una bala adosada en su espalda: en una de sus múltiples borracheras, tuvo lugar una pelea más con su mujer, a la que pretendía apuñalar, ésta le disparó tres veces con el Magnun del propio King. Y es que él mismo reconoce que hubo un tiempo en el que la cárcel era su segunda casa... También resulta curioso el nombre artístico por el que se le conoce a este artista, es decir Little Freddie King. Realmente, escuchando este disco, pocas similitudes hallamos entre él y el tejano Freddie King, ni musicales ni físicas. Debió de ser durante la década de 1960 cuando, según el propio Little Freddie, fue bautizado artísticamente de esa manera, puesto que sus seguidores sí que encontraban parecidos entre el uno y el otro. Quizás el hecho de que por aquellos años Little Freddy interpretase algunos de los temas más exitosos del Cañón de Texas también influyese en su renombramiento. Este disco fue grabado en Water Valley en 2004 durante una prolífera sesión de cuatro horas que dio como resultado dieciocho cortes de los que once se recogen en este Cd. King se encuentra acompañado en la mayor parte de los temas por Anthony Anderson al bajo, Martín Tino Gross a la guitarra, Bobby Lewis Ditullio a la armónica y Wade Wright a la percusión – también es el manager de King y compositor de varios temas del disco-. A pesar de que gran parte de su periplo musical se desarrolló en Nueva Orleáns, el blues de Little Freddie King sigue claramente la senda de los blues del Delta del Mississippi: ritmos repetitivos que en ocasiones bordean el trance y basados en estructuras de un único acorde – “Crack head Joe”, “Chicken dance”, “Fox hunt” -, boogies machacones – “ Walking with Freddie”, “Tough frog to swallow” – o tonadas folk que deambulan entre el blues y el country and western – “You rascal you”-. Todo ello bajo unas maneras típicas de los músicos que aun siguen interpretando ese estilo crudo y descarnado del blues eléctrico del Mississippi – muchos de los cuales graban o han grabado para el sello Fat Possum-, en el que el sonido básico de las guitarras se escucha en muchas ocasiones sucio y distorsionado; donde la improvisación a veces da lugar a un resultado un tanto deslavazado y las voces, desnudas de cualquier tipo de ornamento, interpretan letras que surgen con naturalidad gracias a la espontaneidad del momento y al poso que la tradición musical del Delta ha dejado en estos auténticos bluesmen. Se está mostrando como una norma habitual dentro del sello Fat Possum – y también por otras compañías como Fedora, suponemos que movidos por la existencia de acólitos de esta forma de hacer - introducir en sus producciones discográficas temas que mezclan el blues eléctrico más tradicional con tendencias “tecno” implantadas en estilos como el rap o el hip-hop. Aquí se puede oír en dos cortes “Looking for my woman” – una especie de remix del “Walking with Freddie” - y la remezcla de “Chicken Dance”. Salvando la excepción de
los dos últimos temas comentados, el resto de la música de este disco
representa una de las vías mas auténticas y tradicionales que se dan en el
blues actual, que tristemente es interpretado cada vez por menos músicos
– sin ir más lejos, el pasado nueve de octubre falleció Paul “Wine”
Jones, uno de los más representativos interpretes de este estilo de blues
-.Y si tras leer estas líneas, alguien se siente atraído por este disco y
se plantea comprarlo, pero por otro lado le asusta este tipo de blues duro y
sin cribar, que no se preocupe porque Fat Possum le ofrece la
posibilidad de cambiarlo por otro Cd de su catálogo y sin ningún tipo de
gasto - al menos eso es lo que
los responsables de la compañía dicen -. Y es que uno de los eslogan de
este sello es “No estamos avergonzados”. Su trayectoria discográfica
a lo largo de los años es una clara muestra de que no deben estar
avergonzados
Roberto Prieto Reguera |
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Para hacernos una idea y salvando las distancias, Barbès es a París lo que Lavapies es a Madrid. Un barrio céntrico donde, desde hace varias generaciones, se congregan emigrantes, principalmente del Magreb y del Africa subsahariana. Esta convivencia multiétnica está dando lugar una fusión cultural que, entre otras cosas, se traduce en la aparición de grupos y solistas que están aportando a diferentes estilos musicales sonidos mestizos, innovadores y ricos en matices y acentos provenientes de otros lugares. De allí nos llega Azzerdeen, un franco-tunecino que, con la lección del blues bien aprendida, utiliza los doce compases como base de una música ecléctica, hija del exilio y dotada de una fuerte personalidad, en la que sonido del dobro convive con el del oud y las percusiones norteafricanas. Las letras de los doce temas, en francés en su mayoría; giran en torno a la problemática cultural y social de los emigrantes, un tema del que en Barbès saben mucho desde hace años y que, desgraciadamente, sigue teniendo actualidad y vigencia y la tendrá hasta que el racismo y la xenofobia dejen de ser un mal de nuestro tiempo. Aunque Azeedeen tiene fama en el país vecino de ser un excelente interprete de blues sobre el escenario, en este primer trabajo discográfico ha apostado por un estilo en el que podemos encontrar las más variadas influencias, desde el soul a la "Chanson", pasado por el folk-rock de los setenta y, por supuesto el blues y las especias fuertes y picantes provenientes de la música tunecina. En este cajón de sastre, la influencia blusera se hace más evidente en algunos de los cortes como "La complainte de la fille du café" y "Le lezard bleu", en otros hay que rastrearla en el sonido del slide. Una voz más que interesante y unas composiciones bien trabajadas, que suenan como algo nuevo y conocido al mismo tiempo; son algunos de los mejores valores del cd. No es un disco de blues pero, enmarcado en un contexto distinto, puede encontrarse fácilmente su espíritu y su influencia vista desde la perspectiva de la emigración en este principio de siglo. Por lo demás el disco cuenta con excelentes instrumentistas, a destacar las intervenciones del armonicista Laurent Delage y del interprete de derbouka Djilali Frih; y con un buen número de músicos invitados. A pesar de que este es su primer trabajo discográfico, Azzedeen ha recorrido un largo camino con su música atípica, desde los bares parisinos al circuito francés y los clubs americanos de Kentucky y Carolina del Norte, donde conoció a Rufus Thomas. Todo ello contribuye a un sonido que, como una esponja musical, toma elementos de diferentes culturas y formas de sentir; desde el Delta hasta Oriente. El blues, el Rock&Roll, el reggae, las músicas francesas y norteafricanas aportando colores e imágenes para un collage que quiere demostrar que, también en la música, todavía hay mucho por descubrir, pero tenemos que buscarlo en las raíces. En las propias y en las que nos son menos familiares. Ramón del Solo |
Mr.
HURRICANE BAND.- "Hard Driving". (Amphora
Records, 2005)
"Hard Driving" es el segundo trabajo discográfico de Mr. Hurricane Band, una banda, cuyas primeras grabaciones se editaron en 2002; que desarrolla un fuerte y original estilo basado en el blues, con concesiones al country y a otros géneros y unas dosis generosas de esos buenos momentos en los que el blues y el jazz se fusionan en un acoplamiento perfecto y natural. A primera escucha, "Hard Driving" tiene la virtud de sonar a algo nuevo, de escaparse de los caminos trillados y aportar una creatividad que muy a menudo está ausente del panorama del blues español. Entre sus responsables, destacar en primer lugar a Joan Pau Cumellas, un armonicista al que sus últimas grabaciones y directos sitúan ya entre el reducido número de músicos españoles que podrían alcanzar la categoría de artistas internacionales con una debida promoción y difusión de sus trabajos. Al frente de Mr. Hurricane Band, Joan Pau demuestra no sólo que la diatónica puede funcionar a las mil maravillas como instrumento solista, sino que todavía queda mucho campo por explorar y descubrir en las posibilidades del pequeño instrumento. Al igual que otros músicos como Howard Lewy y el francés Jean Jacques Milteau, cuyos trabajos constituyen una referencia en esta búsqueda, el nombre de Cumellas ocupa ya un lugar importante en la lista del grupo de armonicistas empeñados en que la diatónica de un nuevo paso hacia el futuro. Trabajador incansable, alterna Mr Hurricane Band con sus trabajos en dúo con la vocalista Big Mama y con el guitarrista Miguel Talavera, ha participado activamente en grabaciones de otros músicos como Lluís Coloma, Loti Lewis, Sam Lardner, el trío de gipsy swing "Les Deux Guitarres", el cantautor Quico "Pi" de la Serra... Ejerce desde hace años como profesor de armónica. Ha organizado junto a Greg Zlapzynski el Taller Internacional celebrado durante el 13º festival de Roses y, en la actualidad, imparte clases todos los lunes en la sala Honky Tonk de Barcelona. Andreu Martínez es otro músico veterano a pesar de su juventud, guitarrista elegante, efectivo y dotado de unas dosis muy importantes de creatividad y versatilidad a la hora de interpretar; constituye otro de los pilares sobre los que se asienta el sonido de la banda. Andreu es profesor de guitarra, músico de estudio y cuenta con una gran experiencia dentro de los circuitos del blues, el jazz y el funk barcelonés. Su primer disco en solitario "Senyals de Vida" se editó el año pasado. La sección rítmica, a cargo del bajista Ramón Vagué y el batería Pere Foved ofrece un soporte inmejorable al sonido del grupo; ambos son músicos destacados y con experiencia en diferentes estilos y aportan profesionalidad y buen hacer. Todos juntos consiguen que la grabación destile ese aire de calidad en el que cada instrumento puede escucharse por separado sin menoscabo del resultado final, en el que cada nota y acorde está justo en el sitio donde debe. El disco se presenta en una cuidada edición en formato digi-pack y cuenta con notables aportaciones de otros músicos como los vocalistas Errol Woiski y Cece Giannotti, el hammond de Lluís Coloma en cinco de los temas y los metales de David Riberas y David Pastor (saxo y trompeta, respectivamente) en el primer corte. Puedes adquirirlo a través de la página web de Mr. Hurricane Band , donde también puedes encontrar más información sobre sus componentes y estar al tanto de sus apariciones en directo. Las composiciones vienen firmadas en su mayoría por Andreu Martínez. a excepción de "Bad Case of Love", de B.B: King; "Pepper", de M. Miller y "Del Gaucho", de J.P. Cumellas. Y, como hemos dicho, se mueven por los campos del blues, del funk, del country y del jazz con la soltura de una creatividad ecléctica y no sujeta a convencionalismos fáciles de encasillar; desde los tonos netamente bluseros de "Slown Down" o "Hard Driving" hasta la genial "Keep Walking", un tema con aroma a carretera que podría ser una base inmejorable para la banda sonora de un road movie, al igual que "Four on the road", el tema que cierra el disco. En éste país contamos con un buen número de músicos de blues, pero a menudo, y tal vez a causa de un excesivo respeto por el género; es difícil encontrar un disco que rompa moldes y se aleje de la estela de los clásicos. "Hard Driving" no sólo destila calidad en la interpretación sino que aporta la creatividad y visión personal necesaria para poderle situarle dentro de esas obras que marcan un hito importante y demuestran la suficiente madurez como para poder afirmar que, gracias a trabajos como el presente, sólo una labor eficaz de promoción y distribución nos separa de la categoría internacional de otros países europeos. Un disco imprescindible que, sin lugar a dudas constituye una de las sorpresas más importantes del año. Ramón del Solo
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RESOPHONIC PLAYERS OF EUROPE 2005. (World
Resophonic Association,
2005)
Ya hemos hablado con anterioridad de la World Resophonic Association y de su interés en popularizar y profundizar en el estudio y la divulgación de la música realizada con dobros y otros instrumentos provistos de resonador metálico. Esa intención y la de ofrecer al aficionado una buena muestra de los mejores intérpretes que cultivan el género dentro de la vieja Europa es la que ha motivado el lanzamiento de éste cd cuyos surcos discurren por los caminos del bluegrass, el country, el jazz y por supuesto, el blues. La selección ha sido hecha con cuidado y buen gusto, es posible que no estén todos los que son, pero sin lugar a dudas: son todos los que están en los veinte cortes que interpretan músicos de Gran Bretaña, Francia, Holanda, Alemania, España, Suecia, Noruega, Eslovaquia, Estonia y la República Checa. El bonus de regalo, para que quede claro que la asociación está abierta a músicos de cualquier nacionalidad, lo firma el japonés Tokio Uchida. El disco se abre con un tema del holandés residente en Viena, Hans Theessink; un músico y compositor en activo desde 1970 y con más de veinte discos a sus espaldas; la representación francesa corre a cargo de Michel Lelong y Azzedeen, un interesante músico de origen tunecino proveniente de Barbés, ese barrio de Paris rico en fusiones étnicas que tanto está dando a la música. Otro veterano, Papa George, Chris Wright y Diamond Dac Charnley se encargan de demostrar que los estilos más añejos del blues siguen vigentes en las islas británicas. De Alemania nos llegan tres cortes interesantes firmados por Claus Boesser Ferrari, por Franz Badinski y un bonito y tradicional tema firmado por Lutz Sauer al frente del trío Kaffeehaus Blues Projekt. En la Europa del Norte los instrumentos de resonación y el blues acústico son habituales desde hace años y cuentan con un buen número de seguidores; de allí nos vienen los temas del sueco Bottelneck John, alias de Johan Eliasson y los noruegos Tore "Rooster" Ruus y Daniel Eriksen, un joven músico con una brillante trayectoria rica en encuentros con músicos americanos. De Eslovaquia nos llega Lubos Bena un interesante músico de cuyo trabajo ya habíamos hablado en Bluespain; de Estonia, Andres Roots & Bullfrog Brown, una banda que practica los estilos más eléctricos del delta y que cuenta en su haber con tres álbumes. De la República Checa Jakub Korinek, otro interesante y joven músico cuyo segundo cd. "Kansas City Express" data de 2004 Y de nuestro país (y no hace falta señalar la importancia de que éste tipo de recopilaciones incluyan la participación de músicos españoles, todo un síntoma de la buena salud del género dentro de nuestras fronteras y de un lento pero creciente reconocimiento internacional), podemos escuchar "Cypress Grove", extraido de "Hooked on Blues", primer trabajo en solitario de Alex Guitar. Como ya hemos hablado anteriormente de él, no vamos a extendernos en elogios innecesarios, solamente hacer constar que, como era de esperar, su presencia en el recopilatorio deja muy alto el pabellón. El disco está disponible a través de la página web de la World Resophonic Association , que desde su creación está llevando a cabo un trabajo ejemplar destinado a promocionar, difundir y facilitar el contacto entre los músicos y aficionados a éste tipo de instrumentos. Recientemente celebraron un festival en Pilsen y para el futuro anuncian nuevas e interesantes actividades. Su debut discográfico no ha podido tener mejor pie, el cd. no solo hará las delicias de los amantes del género si no que ofrece la oportunidad de comprobar que a éste lado del Atlántico también contamos con excelentes intérpretes del slide y ofrece todo un muestrario de sus posibilidades, desde las más clásicas a las más contemporáneas. Una excelente manera de hacer las cosas. Ramón del Solo |
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