Bluespain

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             BILLY BOY ARNOLD – “Sings Sonny Boy” (Electro-Fi Records, 2008)

    Cuenta Billy Boy Arnold que, allá por el año 1947 – cuando contaba con 12 años-, tomó la decisión de convertirse en bluesman; y ello producto de un prolífico encuentro, de poco más de media hora, que tuvo con uno de los grandes del blues de la época y que no era otro John Lee Williamson, el primero de los Sonny Boy Williamson. Seguramente no fue el único joven que, animado por la música de Sonny Boy, decidió dedicarse a esto del blues y a la armónica en particular. Y es que desde que en el año 1937 John Lee Williamson comenzase a grabar títulos tan conocidos como “Good mornig Little School Girl”, “Early in the mornig”, o “Cut that out” pasó a convertirse en una de las figuras más transcendentes de la música negra de la época y en pieza fundamental para el desarrollo del Chicago Blues. No sólo tuvieron calado sus temas más exitosos; también lo fueron sus maneras a la armónica, con un estilo dinámico y evolucionado que hacía que muchos de los chavales negros de aquellos años le tuvieran como principal referencia a la hora de tocar ese instrumento.

     Son diecisiete los temas que componen el disco, grabados en Toronto los días uno y dos de noviembre de 2007; catorce sacados del repertorio de Sonny Boy y los otros tres compuestos por el propio Arnold. De estos últimos, “$1.000 dollar bill” y “Around this old juke tonight”, son sendos boogies, muy al estilo de los años cuarenta y en los que Mel Brown al piano ocupa el puesto que pianistas como Walter Davis, Blind John Davis o Big Maceo ostentaron en las grabaciones de Sonny Boy durante las décadas de los años treinta y cuarenta; el tercero, “Squeeze me tight”, es un shuffle más cercano a los cincuenta que tiene ahora a Mel Brown compartiendo las tareas de guitarrista con Billy Flynn.

     Además de Mel Brown, a la guitarra y piano, y Billy Flynn, tocando mandolina y guitarra, escuchamos a otros dos clásicos, leyendas del blues y también habituales de los estudios de grabación desde hace décadas: Bob Stroger al bajo y Willie “Big Eyes” Smith a las baquetas. Y Billy Boy Arnold, que a parte de encargarse de cantar y soplar la armónica también toca la guitarra, eso dicen los créditos: sin asegurarlo al ciento por cien, creo que, al menos, se le puede escuchar a la guitarra por el canal izquierdo en el tema “Collector man blues” en el que Billy Flynn toca la mandolina y Mel Brown el piano.

     En cuanto a las revisiones de temas de Sonny Boy, interpretan temas universales como “Mellow chick swing”, “Half a pint” – probablemente más reconocible por el título de “Sloopy drunk blues” -, “Polly put the kettle on”, “Decoration day”, “Good morning Little School Girl”, “Cut that out”, “Sugar Mama” o “Springtime blues”.

     También cuenta Arnold que desde siempre le había atraído la idea de grabar un disco como éste, dedicado por completo a homenajear a su maestro; pero que esa oportunidad no se le había presentado hasta ahora. Y visto el resultado del proyecto, queda claro que ha sabido aprovechar la ocasión concienzudamente, reavivando la música de John Lee Williamson pero sin quedarse en un remedo de aquél. Una excelente ocasión para disfrutar de un buen puñado de temas clásicos del blues interpretados por cinco grandes músicos del género.

     Roberto Prieto Reguera

 

   LLUÍS COLOMA “Boogie Portraits” (Swing Alley, 2008)

Lluís Coloma, en esta cuarta entrega de su discografía, viene acompañado de un buen número de amigos. “Boogie Portraits” reúne a unos cuantos de los mejores pianistas de blues y boogie de ambos lados del Atlántico (incluyendo a algunos de los de casa para que quede constancia de que Lluís no es un caso aislado y el género goza de buena salud en nuestro país) para ofrecernos doce duetos que, junto a “Coloma’s boogie” el tema en solitario que abre el disco; harán las delicias de los oídos más exigentes,

    Por los surcos desfilan las figuras de Mitch Woods  (que ya había grabado antes por aquí junto a los Lazy Jumpers de Blas Picón); el inglés Clar Sonny Leyland; los  excelentes músicos franceses Julien Brunetaud y Philippe Lejeune; el veterano Bob Seeley; el alemán Frank Muschalle y otros de los grandes como Barrelhouse Chuck, Bob Seeley o Mark “Mr B” Brown, todo un elenco de lo mejorcito que actualmente pueda encontrarse en un escenario.

    Para demostrar que en este lado de los Pirineos también se hace buen boogie, Lluís cuenta con la colaboración de August Tharrats (pianista curtido en el Blues donde los haya), el joven Bernat Font y David Giorcelli otro de los buenos músicos que Cataluña ha aportado al género en las últimas generaciones.

    El disco no sólo supone un paso adelante en la brillante carrera de Lluís sino que supone un reconocimiento y una buena muestra de su labor como difusor del estilo y lo inevitable de su referencia como figura con presencia e interés en el circuito internacional. No es nada fácil reunir en poco más de 55 minutos un número tan elevado de figuras consagradas ni de promesas tan esperanzadoras para una selección de temas que oscilan entre las composiciones propias hasta versiones de clásicos como Roosevelt Sykes o Floyd Jones e incluso ritmos latinos y canciones típicas del folclore catalán impregnadas, claro está, del olor y el sabor del mejor boogie.

    Editado por Swing Alley, el cd. cuenta con un libreto interior ilustrado por Jesús Led. Se grabó en directo y en Barcelona entre Septiembre de 2007 y Enero del 2008 y cuenta con la colaboración de Marc Ruiz, el batería que acompaña a Lluís en sus diferentes formaciones, en algunos de los temas y de Blas Picón que pone la tabla de lavar en “44 Blues”.

     Resumiendo: Un disco que reúne con inmejorables resultados 26 de las mejores manos que se pasean por las teclas de un piano en España, Europa y América... ¿Qué más quieren?

R. del Solo

 

 

WILLIE “BIG EYES” SMITH – “Born in Arkansas” ( Big Eye Records, 2008)

    En sus últimas grabaciones, Willie “Big Eyes” Smith ha ido abandonando paulatinamente la banqueta de baterista en favor de la armónica; y en su más reciente disco se presenta, ya por completo, como armonicista – además de cantante -, facetas en las que pudimos escucharle el pasado verano en el Festival de Blues de Hondarribia, aunque no todo lo que nos hubiese gustado. Cierto es que no se le puede considerar un virtuoso de la blues-harp, pero no es menos cierto que, tras toda una vida siendo uno de los bateristas más destacados dentro del panorama blusero, su dedicación en los últimos tiempos a la armónica demuestran una importante evolución que queda plasmada especialmente en este “Born in Arkansas”, en el que Smith sopla más y mejor y nunca el “Saxofón del Mississippi”.

     Con ocasión de su anterior CD, “Way back”, ya hicimos un breve repaso por la carrera artística y discográfica de esta leyenda viva del blues así que entremos de lleno en el contenido del fenomenal disco que nos ocupa. Aquí, a diferencia del anterior, no hay invitados especiales y los cinco músicos que le acompañan lo hacen durante la mayor parte del disco: Bob Stroger al bajo, Barrelhouse Chuck a las teclas, Little Frank Krakowski y Billy Flynn a las guitarras y Kenny Smith a la batería.

     Doce cortes son composiciones del propio Willie Smith, todas ellas con sus raíces bien sujetas al Chicago Blues de los cincuenta. Se abre el disco con un potente shuffle titulado “When I left”. En el blues  “Rub my back” Billy Flynn hace su habitual homenaje a su mentor Jimmy Dawkins. “Money talk”, tema que había dado título al disco de la Legendary Blues Band del año 1993, bebe del estilo de Howlin Wolf. “Ain’t that a shame” está impregnado del espíritu de la Calle Maxwell de la Ciudad del Viento, aspecto al que contribuye Flynn con la mandolina. Barrelhouse Chuck al órgano y Billy Flynn con el slide se llevan buena parte del protagonismo en el sesentero “Old woman sweetheart”. El instrumental “Dreamin” se inspira en el clásico de Little Walter “Last night”. Del citado disco “Money Talks” Smith rescata otro tema, “Sitting here drinkin” que sigue la línea del “Dust my broom”. “Born in Arkansas”, que cuenta nuevamente con el sonido de la mandolina, se alimenta de otro clásico, el “New Miglewood blues” de Noah Lewis – predecesor de “Rollin’ and tumblin” -. Para el tema “World in an uproar” recurre al stop-time al estilo “Hoochie coochie man”.  Los tres siguientes cortes tampoco son nuevos en la discografía de Smith: los dos primeros les pudimos escuchar en el disco del año 2000 “Blues from the heart” y son el shuffle “I’m the creeper” y el lento a lo Muddy Waters “Can’t rest for worry” en el que Barrelhouse Chuck hace una demostración más de su versatilidad al piano, esta vez emulando al gran Otis Spann; el tercero, “Believe me”, otro shuffle caliente, apareció en su disco de 1995 titulado “Bag full of blues”. Y para cerrar el conjunto un tema semi-acústico titulado “Overcoat Mama” donde podemos escuchar a Willie a la voz y armónica acompañado por Billy Flynn de nuevo a la mandolina.

     Un disco plagado de virtudes y que hará las delicias de los amantes del blues chicagüense a la vieja usanza; puestos a reseñar algún defecto, decir que en cuanto a la información sobre la grabación podrían haberse explayado un poco más.

 Roberto Prieto Reguera

 

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