![]() |
Bluespain |
Principal Sumario Discos Galería Enlaces Conciertos Foro
ALÍ FARKA TOURE, un blues de ida y vuelta.
Se dice que los orígenes del blues hay que buscarlos entre las tribus de los mandinga que ocuparon las
orillas del río Níger. Allí fueron apresados por los esclavistas árabes y vendidos en diversos puertos de
la costa occidental africana. De esta manera, la cultura del Sahel -donde el Sahara deja de ser desierto
y se transforma en estepa-, fue transportada en las bodegas de los buques europeos para reaparecer,
carente ya de memoria histórica, en los
campos de trabajo del
sur
de Estados Unidos.
En esto, la mayoría de los críticos parecen estar de acuerdo. Lawrence
Cohn, uno de los más escépticos, señala que la música popular de esa zona es
polirrítmica, mientras que la europea es monorrítmica. Esto confiere a la
primera una sensación “flotante” mientras que la segunda “desfila”
sobre un compás más estricto.
Este carácter flotante marca decisivamente al blues. Cuando las dos
escalas melódicas, la pentatónica africana y la diatónica europea, entraron
en conflicto; aparecieron las “blue notes” que tanto dieron que hablar a los
primeros estudiosos del jazz. Estas “blue notes” eran notas de la escala
europea, generalmente la primera y la séptima, que en el blues y en el jazz se
cantaban o tocaban subiendo o bajando el tono. Simplemente cantaban en una
escala africana, pero se acompañaban con instrumentos creados y afinados para
hacer música europea. Las “blue notes” eran una forma de intentar tocar lo
que cantaban. Y una de las grandes bases de la música afroamericana.
Cuando
Alí Farka Toure rondaba los treinta años, escuchó por primera vez los vinilos
de John Lee Hooker y Albert King; los hizo sonar en su guitarra tradicional
africana y fácilmente descubrió que se encontraba ante una misma raíz; la
memoria que subsiste cuando la cultura ha desaparecido. El blues había vuelto a
casa.
2. EL GRIOT VOCACIONAL
Alí nació en 1939 en Kanau, un pequeño pueblo bañado por el Níger en
el Noroeste de Malí. Fue el décimo hijo de sus padres, pero el primero en
sobrevivir a la infancia y por ese motivo, según la tradición, adquirió el
sobrenombre de “Farka”, asno; animal admirado en la cultura del Sahel por su
fuerza y tenacidad. “Toure” significa elefante. Él suele definirse como
“el asno que nadie montará”.
Su padre muere en 1941 y cuando el cuenta diez años, en 1949, emigra con
su familia a la ciudad que constituye su domicilio actual; Niafunké.
Niafunké cuenta en la actualidad con una población imprecisa, cercana a
las veinte mil almas. Una ciudad con su centro en el puerto fluvial y donde
todavía no ha llegado el teléfono ni la luz eléctrica. Sus gentes viven de la
pesca, del pastoreo o de robar espacio al desierto sembrando las orillas del Níger.
Alí reparte su tiempo entre la música y el arroz. El dinero conseguido con sus
discos y giras ha mejorado las técnicas de cultivo. Ahora tiene un tractor.
Devoto musulmán vive con su mujer y sus once hijos.
En Malí, tradicionalmente, solo los “griots”, los miembros de
determinadas castas familiares, tienen acceso a la música. Su actividad es
respetada y menospreciada a la vez. No se considera una forma de vida digna por
su carácter errante, su tendencia a la golfería y su inclinación hacia las
mujeres y el ocio; siempre preferible a las actividades productivas o la
mezquita. Por otro lado se les respeta como transmisores de la tradición oral
de su pueblo, como cronistas y críticos de la actualidad social y, mas aún, se
les teme por su trato con los espíritus.
Alí Farka Toure no nació en una familia griot, estaba llamado a ser un
respetable granjero; pero a los doce años consiguió, sin la aprobación de su
familia, una guitarra de una sola cuerda –djerkel- y comenzó a tocar. Un año
después los espíritus pasaron factura.
En las culturas del Níger, el Islam convive con antiguas creencias
animistas y se funde con ellas. Bajo el río hay un país de espíritus, los
djinns, diferentes entre sí y con su propio carácter, historia, preferencias y
rivalidades. Los djinns tienen el control del mundo espiritual, pero interfieren
también en el material. La música ejerce poder sobre ellos, y los griots
participan en todas las ceremonias para agradarles o solicitar su ayuda.
Una noche, en Niafunke, cuando Alí contaba trece años y regresaba a su
casa tocando el djerkel, encontró en el camino a tres niñas de estaturas
escalonadas. El pié derecho se le paralizó y pasaron dos horas sin que pudiese
moverse. Durante un largo periodo de tiempo sufrió crisis y convulsiones. Otra
noche, de vuelta al mismo lugar,
encontró una extraña serpiente blanca y negra con un curioso signo en la
cabeza.
Todo esto, a un occidental, le hubiese costado horas de espera en los
pasillos de la seguridad social; pero en Alí tuvo un resultado diferente.
“Empecé a tocar de nuevo y fui muy bien recibido por los espíritus. Estaban
conmigo, trabajaba con ellos y trabajaba para ellos. Había nacido entre ellos y
crecía con ellos”.
De adolescente trabajó como taxista, mecánico y conductor de ambulancias. Pero había sido aceptado por los djinns como griot sin casta y esto le permitió practicar con el djerkel, el violín njarka, la flauta de bambú peul y la guitarra tradicional de tres cuerdas ngoni.
3.EL CIRCUITO AFRICANO
En Niafunke la mayor parte de la población
pertenece, como el propio Alí, a la etnia sonrai; pero la ciudad es un
hervidero de pueblos diferentes. El no
formar parte de una familia griot le facilita iniciarse en diferentes músicas y
lenguas. Llega a conocer y cantar en bozo, bamb
ara, dogon, zama y tamascheq, los
tuaregs negros a quién el propio A
Al mismo tiempo se siente atraído por la guitarra, instrumento con el
que tiene un primer encuentro gracias a un amigo enfermero y afortunado poseedor
de una. Pocos meses después las autoridades sanitarias trasladan a otra región
a Mammadon Sila. Su guitarra se va con él.
Ese fue el primer contacto, pero la fascinación por el instrumento y la
decisión de hacerlo suyo le viene en 1956, durante un viaje a Bamako. Allí
tuvo la oportunidad de estar presente en un concierto del guitarrista guineano
Keita Fodeba, en gira con con el ballet nacional de su país.
A partir de ese momento, trabajando con guitarras prestadas, traslada las
técnicas de su ngomi a la guitarra occidental. Es entonces cuando descubre una
forma muy particular de afinar el instrumento y nace ese estilo hipnótico y
visceral que va a cultivar mas adelante, Toca con pequeños grupos locales y añade
percusión a sus composiciones.
Malí consigue su independencia en 1960 y el nuevo gobierno inicia una
política de protección a la cultura local. Alí forma parte de la agrupación
del distrito de Niafunke, que reúne a 117 personas entre músicos y bailarines.
Para ellos compone, canta y toca diferentes instrumentos.
En 1968, junto con los guitarristas Keliquiti Diabate y Djelimandi
Tounkara representa a Malí en el festival internacional de Bulgaria, lo que
supone su primer viaje fuera de África. El 21 de Abril, en Sofía, compra su
primera guitarra.
En 1970 se traslada primero a Mopti y luego a la capital Bamako. En casa de un amigo estudiante descubre las grabaciones de James Brown, Otis Redding, John Lee Hooker y Albert King.
Alí capta rapidamente que en esa música, especialmente en Hooker, se
encuentran presentes sus propias
raíces. Algunos espíritus, los siempre
presentes djinns, cruzaron el mar e hicieron su hogar en los algodonales del
Mississipi. Aunque el negro americano ignore su vida subterránea, continúan
allí, influyendo en lo divino y en los humano. Todo parece indicar que, mas
tarde, algunos pasaron a llevar una azarosa existencia en los mas profundos sótanos
del South Side de Chicago.
A principios de los 70, Alí consigue trabajo como músico e ingeniero de
sonido en la radio nacional de Malí; ocupación a la que va a dedicar toda la década.
Como músico consigue una cierta popularidad en el ámbito local y como técnico
toma contacto con una variedad mas o menos amplia de músicas populares. De un
joven e innovador Salif Keita no guarda buena opinión; “Su música ha perdido
su sentido para ganar comercialidad, No es nada”. Siempre lo mismo en todas
las partes.
Impulsado por un amigo periodista manda unas cintas a Francia y en 1976
se publica su primer disco en el sello Esperance. Entre 1976 y 1985 verán la
luz seis vinilos, hoy en día inencontrables. Estas grabaciones le dieron a
conocer entre un minoritario grupo de aficionados europeos; pero no le aportaron
una sola moneda.
Esta etapa francesa puede ser la mas auténtica de su carrera. El primer
disco –sin nombre- y otros títulos como “Bandolobourou”, “Alí Farka
Toure”, “Biennale”, “Special” y “Yer Sabou Yerkoy” fueron
parcialmente rescatados por los sellos británicos Sanachie y World Circuit.
En 1980 regresa a Niafunke. Realiza giras por todo el oeste africano como
solista o acompañado por pequeños grupos.
4.EL MERCADO OCCIDENTAL
Desde los primeros 80 la música étnica empieza a interesar en el
mercado inglés; pero Farka debe esperar hasta el 87 para que World Circuit y el
productor Nick Gold editen el primer álbum de esta nueva etapa. El disco, de
nuevo sin título, incluye una versión en directo de “Amandrai” y los temas
hablan de asuntos habituales en la música de Malí; la vida cotidiana, el Níger,
los animales… La percusión a los bongos y calabash (calabaza golpeada con una
pulsera metálica) corre a cargo de Toumani Diabete.
La promoción del disco incluye una gira europea, durante la cual Alí no
se cansa de desmentir a los críticos británicos que consideran su música como
una secuela africana del blues. “La primera vez que escuché a John Lee Hooker
cogí mi guitarra tradicional y toqué exactamente lo mismo. Fue entonces cuando
pensé que debería hacer algo mas con mi música. Yo tenía el azúcar pero, a
través de él descubrí lo dulce que era”.
El contacto con la forma de vida de los músicos europeos no parece
entusiasmarle, ya que en 1988 anuncia su primera retirada del negocio. “Soy un
granjero, no un griot. También está mi familia, muy grande, noble y orgullosa.
No me importa demasiado mi dignidad, pero para mi pueblo ser un músico
profesional es un estatus muy bajo si no eres un griot. De otra manera ¿Qué
quedaría para los griots? Ellos lo saben todo sobre la música. La guitarra
monocorde está hecha paras los rituales sagrados. Y no puedo decir mas. La
profundidad y extensión de todo esto es muy
grande y mi boca demasiado pequeña para explicarlo. Su pureza se mantiene en África
y no fuera de África.
Me encanta la música y pienso que es un regalo que Dios me ha dado, pero
creo que debo abandonar y pasar mas tiempo con mi familia, el Corán y la
mezquita”.
Pero, de nuevo, los djinns debieron mirarle con buenos ojos porque las
giras
continúan poco después. En 1990 Sanachiepublica “African Blues”” y
World Circuit su nuevo trabajo “The river”. En este, la percusión es de
Amadou Cisse y uno de los temas incorpora el sonido de un saxofonista que da la
impresión de haberse equivocado de estudio de grabación.
Al año siguiente aparece en el mercado “The source” con los
habituales percusionistas y la colaboración de Taj Mahal tocando la guitarra acústica
en dos de sus temas.
A pesar de la innegable calidad y la experiencia en fusiones musicales
del americano; Toure no queda muy impresionado por el bluesman “No podía
seguirme”. Y es cierto, la participación de Taj Mahal está cogida con
alfileres y no aporta nada nuevo al sonido. Mas tarde,
y con mayor fortuna, continuó sus experimentos llegando a grabar un
disco con el interprete de kora Toumani Diabate, lo que no es nuevo ya que, a
principios de los 80, Johnny Copeland había hecho lo propio con Djeli Mousa,
otro exquisito músico de kora.
“The source” no es un mal disco; pero en él la tan
traída y llevada
similitud con el blues se ve un poco forzada, como si Alí tratase de acomodar
sin ganas su música al gusto occidental; o como si se viese forzado a
hacerlo. Esto se lograría en su siguiente trabajo de una forma mas natural; con
un poquito de feeling las fusiones se producen solas, sin necesidad de
artificios ni acomodos.
5. UN GRAMMY EN TIMBUKTU
Durante la gira promocional de “the source” Toure hace amistades. En
París conoce, por fin, a John Lee Hooker y le invita a visitar Malí… “para
que escuchara los orígenes de su música. Me encantaría tocar con él porque
así Hooker aprendería algo, sus raíces, No soy engreído, pero esa es la pura
verdad”. El venerable John Lee, a esas alturas de la vida, se encuentra muy
lejos de su pasado azaroso y aventurero y disfruta de una vida tranquila y unas
rentas substanciosas. Los duetos con músicos consagrados y las ventas
millonarias le seducen más que los viajes exóticos e iniciáticos por muy didácticos
que puedan ser. La visita no se produce,
En verano del 92,en Londres, alguien le presenta a Ry Cooder y esta vez sí
hay conexión; tanta que Toure le regala su viejo njarka. Y esto no es moco de
pavo, ya que la construcción de uno nuevo conlleva un complejo ritual que
incluye el sacrificio de un gallo rojo, porque “cuando tocas en público
tienes que evitar que los espíritus
entren en la gente”.
Cooder, en una entrevista a “Folk Roots” se muestra fascinado con la
música del malinés. Habla de “una visión retrospectiva de la música del
delta” y afirma querer saber “si lo que llamamos blues , sólo porque ha
sido llamado así por alguna razón estúpida, es en realidad esa música esférica
y global que parece ser”.
En septiembre de 1993 Alí abandona su granja para una corta gira por
EEUU. Visita la casa de Ry Cooder en Santa Mónica y este le acompaña en sus
actuaciones californianas. Ese mismo mes graban “Talking Timbuktu” en los
estudios “Ocean Way” de Los Ángeles.
La
gestación es rápida pero no es fácil. El compositor de “París, Texas”
cuenta más tarde “Uno de los instrumentos tradicionales de Toure es un violín
de una sola cuerda que su tribu ha estado tocando desde hace dos mil años. Creo
que puede ser un superviviente de los orígenes del blues y le pedí que lo
tocara para el álbum. Todo se volvieron problemas. Alí no podía tocar el violín
en mi casa porque está demasiado cerca de la playa y no quería provocar a los
espíritus del océano, no podía tocar el violín en el estudio porque
pensaba que había espíritus hambrientos vagando por los vestíbulos. Pensaba
que en toda la ciudad había malas energías”. Alguien dijo que California sólo
es un buen lugar si tu eres una naranja pero, aunque ignoro en que oscuro
agujero lejos del alcance de los djinns; al final se pudo grabar un bonito solo
de njarka que se incluye en el disco.
A quien no parecen impresionar los espíritus es al excelente músico y
curtido bluesman tejano Clarence “Gatemouth”
Brown que al primer telefonazo de Cooder se incorpora al proyecto. El bajo corre
a cargo de John Patitucci y Ry
Cooder exhibe todo un muestrario de instrumentos de cuerda. La percusión de
Hamma Sankare y Oumar Toure hacen innecesaria la batería de Jim Keltner,
antiguo colaborador de Cooder que, para
la ocasión, debería haberse quedado en casa.
El resultado es, tal vez, demasiado exquisito. El Toure del Malí
profundo se arropa y envuelve con todos los matices que incorpora el
conocimiento y el buen hacer de Cooder. A costa de un poco de espontaneidad se
gana una buena dosis de preciosismo cromático. Algo así como un espectáculo
de fuegos artificiales en el desierto. No muy natural pero grandioso. Además
funciona, sólo en Europa vende 170.000 ejemplares.
Toure vuelve a Malí para ocuparse de sus arrozales. “Hay gente que,
cuando dices Timbuktu piensa que hablas del fin del mundo. Yo soy de Timbuktu y
se que no es verdad. Yo puedo decir que estamos en el auténtico corazón del
mundo”.Ese mismo año recibe la medalla al mérito nacional de Malí. En 1995
“Talking Timuktu” obtiene un premio grammy.
6.EL CORAZON DEL MUNDO
Tras algunas giras esporádicas y escasa –“la gente regala todo lo
que tiene durante una actuación, luego se queda sin nada, da pena.”- Toure reitera en repetidas ocasiones su intención de
retirarse de la música profesional. Los motivos son los de siempre. A los
sesenta años cumplidos la música no es una actividad respetable si no eres un
griot, el orgullo de su muy noble familia, los arrozales, el Corán y los tan
traídos y llevados espíritus.
Mientras tanto, en Bamako, Nick Gold medita sobre los sufrimientos de un
productor musical y se da la gran paliza recuperando las viejas grabaciones de
Alí. El resultado es el soberbio “Radio Malí”. Dieciséis temas espléndidos
del mejor Farka Toure. Cosecha 76-85, Cuatro cortes inéditos y el resto
publicados por “Esperance” en los inencontrables discos de la etapa
francesa.
El disco se edita en cajita lujosa y con un bonito y extenso folleto en
color. (un grammy es un grammy),.El lanzamiento se produce en Inglaterra en
Abril de 1996. Sin llegar a las cifras de ventas del anterior las ventas no son
malas del todo. Es sin lugar a dudas una de las piezas claves de su carrera
discográfica. Tras el lanzamientos giras muy escasas se alternan con largas
estancias en Malí. El arroz, el Corán, los espíritus…
Una vez mas Alí anuncia su retirada del negocio de la música; esta vez
con la intención añadida de enseñar a sus discípulos. Por lo pronto ha
conseguido que su favorito, Affel Bocoum, publique su primer disco para “World
Circuit”
7.EL PRESENTE, NIAFUNKE
Cinco años después de “Talking Timbuktu” Nick Gold consigue que Alí
Farka Toure vuelva a grabar. Aunque para ello tenga que desplazarse hasta el
corazón o el culo del mundo, según las diferentes versiones. Alí alterna la
grabación del disco
con los
trabajos
en la granja.
La operación requiere el traslado de un estudio móvil, cientos de
metros de cables y un buen número de generadores ya que Niafunke continua sin
luz eléctrica,
El estudio se improvisa en un extraño
y destartalado edificio ruinoso con enormes corredores abovedados y
habitaciones clausuradas; un escenario ideal para algunos pasajes de “La
guerra de las galaxias” con extras incluidos, ya que al parecer toda la
población pasa su tiempo libre asistiendo a l os ensayos y sesiones.
Esta vez participan sólo músicos
locales; los habituales y algunos nuevos y a Alí se le escucha tocar con todo
el frescor de hacerlo en su casa y entre amigos. Los espíritus deben de estar
contentos y la comunicación es completa y se transmite con toda su fuerza a la
grabación. Según las propias palabras de Toure “este disco es más real, más
auténtico. Fue grabado en el lugar al que pertenece la música. Estábamos en
el centro del paisaje que motivó a la música y eso motiva a los músicos y a
mi mismo. Mi música habla de este sitio y de nuestra forma de vida y está
llena de significados para los africanos. En Occidente tal vez es pura diversión
y no espero que la gente lo entienda. Pero espero que alguno se tome la molestia
de escuchar y aprender”.
En total son doce temas que giran
en torno a la temática habitual en su obra anterior y nos devuelven al Toure
más auténtico. Tal vez sea el ancestro del blues o tal vez no. En todo caso,
si los espíritus nos permiten hacerlo, podemos escuchar y aprender.
Recientemente llegan nuevas noticias de Toure, esta vez por vía cinematográfica y de mano del director francés Yves Billon, que ha realizado un documental en el que Toure habla sobre su música, su país y sus viejas obsesiones. La película incluye tomas de antiguos conciertos y nuevas actuaciones improvisadas con sus amigos. Una vez más Alí ha alternado los trabajos agrícolas con trabajos alternativos. Y que no pare.
RAMÓN DEL SOLO. 2002
![]() |