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BOB MARGOLIN   “IN NORTH CAROLINA” (Steady Rollin’ Records, 2006)

 

       A pesar de que Bob Margolin es una de las figuras más representativas del blues, tanto por su trayectoria pasada como por su aportación y actividad actual, el número de discos editados a su nombre no está acorde con su prolífica carrera artística. “The old school” y “Chicago blues” grabados en 1989 y 1991 respectivamente para el sello de Tom Principato, Powerhose; en los noventa vendrían “Down in the Alley”, “ My blues and my guitar” y “Up and in” para Alligátor Records; la compañía Blind Pig editó en 1999 “Hold it to me”; y en 2003 el sello Telarc hizo lo propio con “All-star blues jam”.

       Mucho más difícil sería contabilizar las veces que Margolin ha participado en grabaciones para otros músicos, seguramente ni él mismo las recordará. Y mucho menos si hablamos de los lugares por los que ha pasado para tocar en vivo y en directo, bien como miembro de bandas tan prestigiosas como la del propio Muddy Waters - en la que permaneció desde 1973 hasta 1980 -, bien como líder de sus propios grupos. Entre esa lista interminable de viajes realizados encontramos también algunas visitas a España, sin ir más lejos en 2006 le hemos podido ver por estas tierras un par de veces - Hondarribia y Granada -.

      Puestos a escribir sobre Bob Margolin, seguro que el asunto nos llevaría litros de tinta - o miles de bytes-, así que resumiré con tres palabras que para mi definen a esta personalidad de la música: Leyenda del Blues.

Pero el motivo de este artículo no es otro que “celebrar” su nuevo disco, que ya se puede conseguir aunque hasta el 23 de enero de 2007 no saldrá oficialmente al mercado. Además, Margolin, siempre solícito, nos ha respondido a algunas preguntas sobre él, su nuevo disco y el blues.

  

“In North Carolina” es un disco personal, muy personal. Y lo es por unas cuantas razones: porque Bob se encargó en él de tocar todos los instrumentos y de cantar todas las partes vocales; porque todos los temas del disco fueron grabados en su propio hogar; porque el álbum ha sido editado en su propio sello discográfico; o porque grabó lo que quiso y como mejor le pareció. Difícilmente Bob Margolin se podrá desprender de la etiqueta de músico de blues heredero del estilo de Muddy Waters - apelativo del que, por otra parte, ni él ni nadie desearía deshacerse -, pero este nuevo disco demostrará, una vez más, que este músico tiene su propio y distintivo sello, aunque siempre teniendo presente sus raíces e influencias, entre las que indudablemente está el gran McKinley Morganfield.

El disco está compuesto por catorce temas más la narración de una historia que Bob escribió hace tiempo para la revista Blues Revue y que sirve aquí para cerrar el álbum. Aunque, evidentemente, éste es un disco de blues, no todo en él es blues, al menos ese tipo de blues que estaríamos esperando de alguien que lleva puesta la etiqueta de “alumno aventajado de Muddy Waters”.

Para empezar, el inevitable recuerdo a su gran maestro, “Tell me why”, un tema compuesto por Willie Dixon y que Muddy grabó originalmente en 1954 bajo el título de “I don’t know why” - aquí, la composición de la canción está atribuida a Muddy Waters-. “In North Carolin”, el corte que da nombre al álbun, es una relajada canción con maneras jazzy que da cuenta de la añoranza de Margolin hacia su hogar. En el clásico y animado “You Rascal you” la guitarra de Bob se acerca al estilo de Django Reinhart. “Just before dawn” es un blues que recuerda a aquellos que, a finales de los cuarenta, cocinaban entre Muddy - voz y guitarra - y Crawford - bajo -. Bob dedicó el instrumental “Collen”  a una de sus mascotas, que también es protagonista en la portada del disco. En los setenta Margolin había compuesto “Lonely man blues”, un shuffle que Muddy grabó para el disco “I’m ready” - pero que no salió a la luz hasta la reedición en 2004 de ese disco -. En el disco que Margolin editó en 1999 “Hold me to it” había interpretado un tema de Bob Dylan, “Not dark yet”; nuevamente recurre a la pluma de Dylan para interpretar en esta ocasión la balada folk  “Tears of rage”. En el jump blues “Natural blues” Margolin hace una de las mejores demostraciones de lo excelente guitarrista que es. “Bring me your blues” tiene aires de de nana melodramática, la voz profunda de Margolin le da mayor credibilidad. Recurre al repertorio de Sonny Boy Williamson para el blues “Red hot kisses”. Otros dos cortes tienen una marcada influencia de los blues del Delta del Mississippi: “Hard feelings” y “She and de Devil”, ambos habían sido grabados previamente por Bob, el primero para el disco “Hold me to it” y el segundo, por partida doble, en “Chicago Blues”. El clásico instrumental “Floyd’s guitar blues” aparece cargado de slide guitar. Y casi para acabar, “Baby, baby, baby” - de Tampa Red -, un paseo por el blues chicagüense de finales de los cuarenta.

  

 

BSP: Cuando empezó el proyecto de grabación de este disco?

  

BM: En 2001 había grabado en casa más o menos la mitad de las canciones. Por entonces me había acompañado de un bajista y un baterista pero no he utilizado esas canciones para el disco porque tuve un gran problema con el baterísta  y no quería sacar un disco con ese hombre en él.

 

BSP: Una vez finalizado el disco y tras haberlo escuchado, cambiarías algo o estás completamente satisfecho?

 

BM: Estoy completamente satisfecho con el álbum… excepto por la guitarra, el bajo, la batería, la voz, las composiciones y las canciones elegidas. Trato de hacerlo lo mejor posible, pero ciertamente todas las cosas podrían haber salido mejor.

 

BSP: Supongo que has grabado el disco de la forma que a ti te gusta. Podrías haberlo grabado igual y con las mismas canciones para sellos como Alligátor, Bling Pig…?

 

BM: Teóricamente sí, aunque lo cierto es que las compañías discográficas habrían tratado de cambiar algunas cosas o que no hiciera otras; y probablemente hubieran hecho cosas que yo no hice. No habría sido lo mismo, pero podría ser mejor o peor.

 

BSP: Qué esperas de este nuevo disco? Vender muchas copias, buenas críticas, ganar mucho dinero o hacer lo que tú quieres?

 

BM: Después de “All-star blues jam” quería grabar algo distinto, con un estilo completamente personal; en aquél había más músicos a parte de mí, en este yo me encargo de todo. Me gustaría que fuese  un disco con éxito, el resto de las cosas también. Pero realmente no espero nada, ni bueno ni malo.

 

BSP: “In North Carolina” es el primer disco editado por tu sello “Steady Rollin’ Records”. Que expectativas tienes para este sello discográfico?

 

BM: Mis compañeros y yo estamos planificando crear  un sello discográfico en grupo que incluya proyectos de otros músicos, y quizás yo también  produzca algún disco de mis amigos en “Steady Rollin’ Records”. Espero poder grabar nuevamente con gente como Hubert Sumlin, Willie Smith, Pinetop Perkins o Calvin Jones, pero por ahora no tengo ningún plan.

 

BSP: De todos tus discos, cuál es tu favorito?

 

BM: Mi favorito es “In North Carolina”, de todas formas el tiempo y la gente decidirán.

 

BSP: Además de Muddy Waters, cuáles son tus principales influencias en la música?

 

BM: Jimmy Rogers, Robert Lockwood Jr y Luther Tucker.

 

BSP: En tu opinión, qué músicos citarías para formar la mejor banda de blues de la historia?

 

BM: Es una cuestión complicada. Hay muchos músicos para un mismo puesto, yo pondría a cinco o seis guitarristas. Pero mi banda favorita podría ser la banda de Muddy a principios de los años cincuenta: Muddy Waters ,Jimmy Rogers, Little Walter y Otis Spann.

 

BSP: Crees que ésta es una buena época para los músicos de blues? Y para el negocio del blues?

 

BM: Es muy buen tiempo para los músicos de blues, desde las legendas hasta lo músicos jóvenes están haciendo muy buena música. Pero este negocio es duro u todo el mundo lucha lo que puede. Los músicos tenemos que andar vivos en este negocio y hacer la mejor música posible para poder sobrevivir. Cuando pasé a formar parte de la banda de Muddy en 1973 Willie “Big Eyes” Smith me dijo “bienvenido al club”. Poco después estuve hablando por teléfono  con Calvin “Fuzz” Jones - el bajista en la banda de Muddy por entonces -. Estuvimos hablando de que todos los músicos que conocíamos estaban pasando por momentos difíciles en aquellos tiempos. Yo le dije que yo también pasaba por dificultades, a lo que Fuzz me contestó “bienvenido al club”. 33 años después, las mismas palabras, la misma gente, el mismo buen blues y el jodido dinero. De lo que estoy seguro es de que me sigue gustando tocar mi guitarra.

 

 Texto y fotos: Roberto Prieto Reguera

 

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