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LURRIE
BELL – “Let's talk about love" (Aria
B.G. Records, 2007) A pesar de que en los últimos tiempos Lurrie Bell se ha mostrado muy activo tanto fuera de los estudios de grabación como dentro de ellos, ya iba siendo hora de que se animara a sacar un nuevo trabajo discográfico a su nombre: le hemos escuchado – y en varios casos también le hemos podido ver – en discos de Tail Dragger, de Mississippi Heat, de Matthew Skoller, o compartiendo protagonismo con su padre; pero, que sepamos, desde el disco “Cuttin’ heads” de 2004 - registrado en 2001- nada nuevo y a su nombre había salido al mercado. Y toda esta actividad ha venido a coincidir con una de sus mejores épocas tanto en el aspecto musical como personal, pues parece haberse alejado de unas cuantas afecciones y adicciones nada recomendables. Por desgracia, en enero de 2007 fallecía su mujer Susan Greenberg y en mayo de ese mismo año su padre Carey - a ambos está dedicada esta obra -, si bien es cierto que esto no parece haber afectado a su devenir artístico y buena prueba de ello es este disco. La grabación de los doce temas que componen el Cd se llevó a cabo en Chicago, probablemente en el verano de 2007 y como acompañantes contó con el guitarrista Anthony Palmer, Felton Crews al bajo, Kenny Smith a la batería, los teclistas Sidney James Wingfield y Johnny Iguana y los armonicistas Billy Branch y Matthew Skoller. Hay además un invitado de excepción como es Jimmy Johnson que aporta su peculiar estilo vocal en uno de los cortes. No hay en el disco ninguna composición de Lurrie aunque cada una de ellas aparece aquí impregnada de la personalidad de este músico capaz de convertir en blues casi todo lo que toca. Dos cortes son obra de Willie Dixon: el lento “Chicago is loaded with the blues” en el que cuenta con Matthew Skoller a la armónica y Johnny Iguana al piano, y “Earthquake and hurricane” , que sigue la línea de clásicos como “Wang dand doogle” y donde Billy Branch hace un interesante trabajo a la armónica. De Pops Staples interpreta “Why (am I treated so bad”) donde se entremezclan influencias gospel y ritmos de la Louisiana. De las muchas influencias de Lurrie a la guitarra una es B.B. King y queda bien a las claras en la canción compuesta por Billy Flynn “Missing you”; el siguiente corte, “Directly from my heart to you”, es un shuffle relajado en la línea de otro de los King, esta vez Albert, en el que Lurrie da buena cuenta de que también es un gran conocedor del estilo del maestro de la Flying V. Igualmente hay ecos de Albert King en otro imponente lento titulado “Turn to me” en el que también destaca el Hammond de Wingfield. Hay otras dos revisiones de clásicos del blues chiacagüense: la composición de Otis Smothers que pasó al repertorio de Muddy Waters “My dog can’t bark” y el blues cargado de funky creado por Hip Linchain “Cold Chills”. En “Feeling good” de J. B. Lenoir Lurrie se acompaña de guitarra acústica y en la parte vocal el veterano Jimmy Johnson realiza un comedido papel doblando la voz de Bell en el estribillo de la canción. Otros tres shuffles, dos al estilo Westside– “Let’s talk about love” y “You ought to be ashamed” – y otro siguiendo la estela de Jimmy Reed – “Wine head woman” -, redondean un disco de muchos quilates. Si éste no es el mejor disco de Lurrie Bell, al menos sí es tan bueno como alguno de los anteriores –por ejemplo alguno de los editados por Delmark -. Lo cierto es que aquí tenemos a uno de los mejores bluesmen que hay en la actualidad y en uno de los mejores momentos de su periplo como músico.Roberto Prieto Reguera
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GERRY
HUNDT –
“Since
way back”
( Blue Bella Records, 2007) Gerry Hundt hace tiempo que dejó de ser un desconocido en el mundo del blues, especialmente por su presencia en los Flip Tops de Nick Moss desde unos cuatro años atrás; en la portada del último disco de Nick Moss – “Play it till tomorrow” – se cita a Hundt como “The utility man” en referencia a sus múltiples facetas como músico: que sepamos cantante, guitarrista, armonicista, bajista, compositor, productor y mandolinista. Y es como interprete de mandolina – además de cantante - como encontramos a Hundt en este disco. No es la mandolina un instrumento muy habitual en el blues, a pesar de lo cual tenemos unos cuantos ejemplos de bluesmen que han destacado tocando este instrumento. Se dice que la primera grabación de blues en la que se puede escuchar una mandolina fue realizada en 1927: el intérprete de este instrumento era Vol Stevens que para la ocasión formaba parte de la Memphis Jug Band. Durante esa misma década y la siguiente se puede escuchar la mandolina en numerosas grabaciones realizadas por “string bands” y “jug bands” integradas por músicos negros. Otros de los intérpretes de mandolina que grabaron en la década de los veinte fueron Charlie McCoy y Yank Rachell. Pero a partir de los cuarenta este instrumento se vio relegado ante la presencia de pianos, guitarras o armónicas. Entre los pocos músicos que mantuvieron el interés por la mandolina uno fue Johnny Young, además del citado Rachell. Gracias a estos dos bluesmen salieron a la luz algunos grandes discos de blues empapados de los sonidos de la mandolina; dos de ellos han servido de inspiración para Gerry Hundt: “Chicago Blues” de Johnny Young y “Chicago Style” de Yank Rachell. En los últimos años, Rich DelGrosso con su disco “Get your nose out of my bizness” y Billy Flynn con “Chicago Blues mandolin” han tratado de revitalizar los sonidos de la mandolina. Así llegamos hasta “Since way back”, un disco merecedor de los mejores halagos y que sigue con fidelidad la línea del Chicago Blues de los cincuenta. Aunque aquí la mandolina es el protagonista principal, el resto de instrumentos destacan por momentos con luz propia; para tocarlos Hundt eligió a un grupo de músicos que, según él, hacen música más con el corazón que con la cabeza, con más pasión que perfección; son John Stimmel – integrante de la Kilborn Alley Blues Band - a la guitarra eléctrica, Bill Lupkin a la armónica, Willie Oshawny al piano, Bob Carter a la batería y Nick Moss al bajo y guitarra acústica. Todos los temas del disco fueron escritos por Hundt salvo dos: el blues “Burning fire” escrito por Otis Spann y que es aquí interpretado mano a mano y de forma acústica por el piano de Oshawnny y la voz y mandolina de Hundt; y el clásico de Jimmy Rogers “You’re the one”, también en formato acústico y esta vez con un destacado papel del armonicista Lupkin. Entre los once originales predominan los temas eléctricos: varios shuffles como “Since way back”, “Ready to go”, “Hard road” o “Here in Chicago” en los que la sombra de maestros como John Brim o Jimmy Rogers está constantemente presente; el blues “Trying hard” en el que Hundt recurre a esos ritmos repetitivos del Mississippi que en su día le sirvieron a Howlin’ Wolf para crear canciones como “No place to go”; o el boggie “Whiskey makes me mean”. Dentro de la parte acústica escuchamos dos blues titulados “Bad wáter” y “End of the day blues”, instrumental basado en el tema de Tampa Red “It hurts me too” y donde la mandolina y el piano, esta vez interpretado por Barrelhouse Chuck, realizan todo el trabajo; y otros dos instrumentales cargados de swing titulados “The Union meetin” y “The Lakewood bump”. Cuando aún no ha cumplido los 31 años y tras este magistral disco, Gerry Hundt se muestra como un músico de blues completamente confirmado, con las ideas muy claras pero con mucho que ofrecer por lo que no sería de extrañar que abandonase la formación de los Flip Tops para dedicarse a sus propios proyectos. Roberto Prieto Reguera
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NICK
MOSS AND THE FLIP TOPS – “Play
It'till Tomorrow" (Blue
Bella, 2007) Tras escuchar el quinto disco de Nick Moss – “Live at Chan’s” – me preguntaba si este prolífico músico podría superar el listón de lo realizado hasta entonces. Pues bien, un año después ha quedado de sobra demostrado que Moss continúa perseverando disco tras disco y ello sin abandonar los patrones fijados por los grandes del blues chicagüense que le han precedido. “Play it ‘till tomorrow” es un fenomenal trabajo, empezando por la presentación del estuche en formato digipack y plagado de fotografías de los músicos que participan en él; siguiendo por lo detallado de los créditos del disco; y sobre todo por la música recogida en los “DOS” Cd’s que componen este álbum que fue grabado entre febrero y marzo de 2007. Además de Nick a la guitarra, voz y armónica en un par cortes, están presentes los miembros habituales de los Flip Tops: Gerry Hundt a la armónica, bajo, guitarra y mandolina, Willie Oshawny al piano, orgáno, bajo y guitarra y Bob Carter a la batería. En el primero de los discos hay que añadir otros dos músicos a los ya citados, son Eddie Taylor Jr. que toca la guitarra rítmica y solista en cinco temas y la mujer de Nick, Kate Moss – no confundir con la famosa modelo - que se hace cargo de la guitarra rítmica y del bajo en tres ocasiones. Predominan aquí los shuffles potentes y electrificados más propios de los años sesenta y setenta. En esa línea, el influjo de Magic Slim y sus Teardrops, patente a lo largo de toda la discografía de Nick Moss, sigue estando presente aquí: buena muestra de ello son los temas “Late night saint”, “Lyin’ for profit” o “The rump bump” que recuerdan especialmente al Magic Slim de finales de los setenta. Jimmy Dawkins, además de antiguo jefe de filas de Moss, es también una de sus inevitables influencias, y podemos comprobarlo en algunas composiciones y en la forma de tocar la guitarra como en “You make me angry” o “Mistakes from the past” que rememora esos blues “pesados” del maestro del West Side – me viene a la memoria aquel magistral “Kant sheck dees bluze”-. Esta primera parte recoge tres adaptaciones: “Woman don’t lie” de Luther “Georgia Boy” Johnson, “Risind wind” de Floyd Jones en el que encontramos a Moss a la armónica al tiempo que el liderazgo a la guitarra lo lleva Eddie Taylor Jr. (en 1966 el padre de este último, Eddie Taylor Sr, había hecho lo propio en la grabación de este mismo título junto a Floyd Jones para el sello Testament), y por último “Bad avenue” un tanto irreconocible puesto que del blues original de Lefty Dizz pasa a un trepidante y directo shuffle ( Moss explica que tras empezar en un directo un shuffle en tono de Si, como no sabía qué cantar, se decidió por la letra de este tema y así quedó la cosa). Hay un segundo corte en el escuchamos a Nick a la armónica, “Peculiar feeling”, con un estilo cercano a James Cotton mientras que Gerry Hundt a la guitarra sigue los pasos de Jimmy Rogers. Para cerrar el repaso a los catorce cortes de este Cd me gustaría citar el bautizado “Too many miles”, un magnífico blues de un acorde al estilo Mississippi que parece improvisado para la ocasión y que tiene ahora a Oshawny a la guitarra y a Hundt a la armónica. Llegamos a la segunda parte en la que predominan los sonidos acústicos aunque también hay varios cortes eléctricos, eso sí en esa línea “menos ruidosa” que caracterizaba a los últimos cuarenta y primeros cincuenta, años en los que, dentro de compañías discográficas como JOB, Tempo-Tone o Aristocrat, se iban asentado los pilares del Chicago Blues. Una muestra clarificadora de estas dos vertientes, la eléctrica y la acústica, son las dos tomas de “It’s written in the Bible”: la primera, eléctrica, basada en los Catfish blues e interpretada por voz, guitarra, armónica, batería y un magistral piano al estilo del mejor Otis Spann; la segunda, acústica, con Moss a la voz y guitarra y Hundt a la armónica y evocando antiguas y campestres grabaciones de blues como las que Muddy Waters realizase en su Mississippi a principios de los cuarenta. En nueve temas se repite el formato de cuarteto –Moss voz y guitarra, Hundt armónica, Oshawny piano y Carter batería -. Entre los “desenchufados” están los dos animados shuffles que abren el disco, “You got the devil inside” y “I’ll be straight with you”, el blues “Slim’s lament” o el tema “You’ll remember my name” en el que Hundt cambia la armónica por la mandolina. Por lo que respecta a los temas eléctricos destacaría tres cortes: dos blues imponentes como son “Another life is gone,” en el que Moss toca la slide recordando el estilo de Robert Nighthawk, y “Married woman blues” a lo Jimmy Rogers y donde Oshawny vuelve a demostrar su calidad al piano en un solo magistral; y el boogie instrumental “Wild imagination”, una genial recreación de la música de Little Walter y The Aces allá por los primeros cincuenta. Algunos temas también se presentan en formato dúo: “Fill ‘er up” con Moss a la voz y guitarra acúsitca y Hundt a la armónica haciendo un gran papel –al igual que en el resto del álbum - en un estilo que bebe del estilo de maestros como Little Walter, Snooky Pryor o el predecesor de ambos John Lee Williamson; “Crazy mixed up baby ‘07” donde Moss y Hundt a las guitarras acústicas vuelven la vista hacia el sonido Bluebird de los años treinta; y “Got my mail today” con Barrellhouse Chuck al piano demostrando la influencia que en él ha tenido pianistas como Big Maceo, Blind John Davis o Sunnyland Slim. En este segundo disco todos los temas son obra de Moss menos uno de origen tradicional, “I shall not be moved” donde Moss y Hundt comparten tareas vocales acompañándose por la guitarra del primero y la mandolina del segundo. Nuevamente habría que deshacerse en elogios hacia Nick Moss, ya no sólo por sus cualidades como músico, compositor o productor, también por mantener viva la llama del mejor blues clásico de Chicago.
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Seguramente el nombre de Bharath Rajakumar no os diga mucho
– incluso nada-, pero estoy seguro de que después de escucharle
le reconoceréis como uno de los mejores armonicistas de blues que
hayáis oído en los últimos tiempos; al menos así me ha ocurrido
a mí, y creo que no exagerar. De momento poco puedo contar
sobre el discurrir personal y profesional de Bharath, y es
que no ha sido objeto de mucha difusión por los medios
especializados: es un joven músico de Montreal (supongo que andará
por los “treintaytantos”), que en 2004 fue merecedor de un
premio como uno de los nuevos talentos en el mundo del blues emitido
por la Sociedad de blues de Toronto y del que tanto el guitarrista
Junior Watson como el armonicista Mark Hummel escriben maravillas.
Pero lo realmente interesante es la música que interpreta y
que presenta en esta colección de catorce temas reunidos bajo el título
de “Friday night fatty” y donde hasta el más mínimo detalle
recuerda a los tiempos del King Biscuit Time y al estilo del Chicago
Blues de los años cincuenta: incluso la grabación está presidida
por ese característico efecto de eco que caracterizaba las
producciones del sello Chess. El disco fue grabado en el Café
Griffintown de Montreal, y aunque no hace mención de la fecha
exacta, por los créditos podemos suponer que fue a mediados de
2006.
Como era de esperar, en primer plano aparece el propio
Bharath, cantante, armonicista, guitarrista y compositor de cuatro
de los cortes. Como armonicista queda claro que bebe directamente de
Little Walter aunque si olvidarse de otros maestros como Walter
Horton y Sonny Boy Williamson II – Rice Miller-; en el papel de
cantante se defiende a la perfección con una voz áspera, serena y
cargada de sentimiento (buen ejemplo lo tenemos en la versión que
hace del tema de Jimmy Rogers “Ludella”);
con la guitarra hace un interesante trabajo dándole a la slide en
la revisión del “Sweet
black angel” de Robert Nighthawk. El resto de músicos también
rayan a gran altura: empezando por los miembros habituales de los
Rhythm Four, Colin Perry a la guitarra, Mark Peetsma al bajo acústico
y Ben Caissie a la batería; además encontramos a los pianistas
Rock N’ Roll George y Sal Botage, el baterista Spanky Horowitz, el
bajista John Dodge y el guitarrista Zak Izbinsky; he dejado para el
final al invitado especial, el guitarrista Junior Watson, que da
buena cuenta de su ya más que demostrada destreza a las seis
cuerdas a lo largo de diez de los cortes del disco.
El álbum comienza con el instrumental “Don’t
have to hunt no more” al más puro estilo Little Walter
(recuerda a una toma alternativa del “Fats boogie” que
Walter grabó en enero de 1953). Otros dos instrumentales siguen esa
misma línea: “Friday
night fatty” – composición de Bharath – y el tema de
Walter Jacobs “Fats
boogie”. Entre las numerosas versiones que aparecen en el
disco hay otra de una composición de Little Walter, “Little
girl”, dos de Jimmy Rogers, “Ludella”
y “You’re
the one”, de Muddy Waters interpretan el “Louisiana
blues” y de Rice Miller el tema “Born
blind” donde Bharath demuestra ser buen conocedor también de
la técnica del segundo de los Sonny Boy. En la línea del jump-blues
de la Costa Oeste están el
instrumental “Huckle
boogie”, obra de Pee Wee Crayton y donde la ausencia de la armónica
y la voz de Bharath no se echa de menos gracias a la magistral
intervención de Watson y Perry a las guitarras, y “Take
a swing with me” compuesta por B.B. King. Los restantes tres
temas son composiciones de Bharath: “Gin
drinkin woman” un blues lento que rememora a Otis Span entre
otras cosas por la interesante intervención que hace el pianista
RnR George; “I
need a change” otro blues con stop-time incorporado; y el
animado shuffle “Talk
to
me baby”.
Si Bharath recuerda en muchos momentos al mejor Little Walter
(incluso resulta difícil diferenciarles), los tres guitarristas que
le acompañan hacen las veces a la perfección de aquellos Jimmy
Rogers, Dave y Louis Myers, Robert Lockwood o Luther Tucker que
tanto aportaron al éxito de Walter Jacobs. Piano, bajo y batería
se amoldan sin ningún tipo de fisuras para conseguir un sonido
redondo, compacto y sin estridencias.
De momento ninguna compañía discográfica ha apostado por
Bharath y sus Rhythm Four, ello a pesar de su calidad, buen hacer y
del excelente blues que interpretan: si queréis comprobarlo no tenéis
más que escuchar este disco (también podéis disfrutar de ellos a
través de su web http://www.myspace.com/bharathandhisrhythmfour). Roberto Prieto Reguera
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MUDDY
WATERS,
JOHNNY WINTER & JAMES COTTON – “Breakin' it up,
Breakin' it down"(
Epic/Legacy, 2007)
No
cabe duda de que las actuaciones en directo de Muddy Waters
durante la segunda mitad de la década de los setenta son un filón,
tanto para que algunas discográficas busquen el negocio como para
que sus seguidores continuemos disfrutando con nuevos discos de
una de las figuras más importantes e influyentes del blues y de
buena parte de la música popular.
Pero este álbum no es exactamente un disco de “Muddy Waters”,
y es que aquí aparece compartiendo protagonismo con otras dos
leyendas del blues: James Cotton y Johnny Winter. La
razón de este triunvirato la encontramos en una gira que estaban
llevando a cabo en marzo de 1977 con el fin de promocionar el recién
estrenado disco de Muddy “Hard again”, y en el que habían
participado los mismo músicos que aparecen en este nuevo disco en
directo, a saber: los citados Muddy, Cotton y Winter además de
Pinetop Perkins al piano, Willie Smith a la batería, Charles
Calmese al bajo y Bob Margolin a la guitarra.
Los once cortes del disco se grabaron durante tres días
distintos, el 4, 6 y 18 de marzo, y a pesar de la cercanía con la
edición del disco “Hard again”,
sólo hay un tema que se repite en estos dos álbumes, es
el inmortal “Can’t
be satisfied”, en el que Muddy sigue cantando sobre los
problemas que le acucian y sobre su insatisfacción, aunque
seguramente las circunstancias que le rodeaban en 1977 no tenían
nada que ver con las del año 1941, cuando allá por el mes de
agosto registrase por primera vez esta canción bajo el título de
“I be’s troubled” – en abril de 1948 la volvería a grabar
ya como “I can’t be satisficed”. Hay otros tres clásicos
dentro del repertorio de Muddy como son
“Caledonia”,
en el que Pinetop Perkins hace su habitual colaboración vocal en
esta composición de Fleecy Moore, “Trouble
no more” y el inexcusable “Got
my mojo workin” para cerrar el disco.
Desde la primera canción encontramos a los tres protagonistas
compartiendo buena parte de las tareas vocales: en el medley a lo
Elmore James “Black
cat bone/Dust my broom” al primero que escuchamos es a
Winter, después Muddy y en tercer lugar
a Cotton. En otros tres cortes es Cotton el que lleva la “voz
cantante”: el blues lento “Dealin’
with de Devil” y el shuffle “How
long can a fool go wrong” compuestas por el propio Cotton y
el famoso “Rocket
88”. Winter toma el relevo vocal en “I
done got over it”, creado por Eddie Jones y que también
hemos escuchado en varias ocasiones interpretado por James Cotton,
el animado “Mama
talk to your daugther” de J.B. Lenoir y en el blues “Love
her with a feeling” donde podemos disfrutar de un magnífico
diálogo entre las guitarras de Margolin y el propio Winter.
Instrumentalmente destacan los solos de Winter a la guitarra y de
Cotton a la armónica, cada cual más rabioso, compaginándose a
la perfección a pesar del ambiente de improvisación y compadreo
que preside el
disco; también tienen espacio para demostrar sus habilidades
Pinetop Perkins al piano y Bob Margolin a la guitarra aunque en
este aspecto se eche en falta el abrasivo slide de Muddy. El resultado final es otro interesante directo con un Muddy Waters que por entonces parecía estar en una segunda juventud, acompañado por una de las mejores bandas de blues que se hayan podido escuchar, y que además cuenta con la colaboración de dos músicos en plenitud de facultades; es más, hay quien dice que tanto Cotton como Winter aparecían más motivados en sus directos junto a Muddy que con sus propias bandas.
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